sábado, septiembre 01, 2007

Siomara España: Una voz concupiscente



Siomara España Muñoz es una joven poeta manabita ncida en 1976 y domiciliada en Guayaquil desde 1987. Integrante del grupo literario Re-verso. Actualmente cursa estudios de Literatura y Español en la Universidad de Guayaquil. Sus obras poéticas han sido publicadas en periódicos y revistas de la ciudad y consta en la reciente Antología de Poesía Joven. Ha participado en diferentes encuentros poéticos y literarios en el Puerto Principal. Concupiscencia es su primer poemario.

La poesía de Siomara España es una confesión desenfadada. Es un verbo que se vuelca en el fondo de las palabras y que no deja espacio para la transpiración de más sensaciones.

Los apetitos que la poeta busca en su trabajo poético son de libertad en la expresión y en la forma. Es vivir airadamente en el mundo que las imágenes recrean y que se vivifican en estos textos donde aparece una voz influida por los muros de los significados que siempre han frenado a los poetas.

Siomara indaga por la voz poética que en ella habita y se deja llevar por su equilibrada entonación (ese ritmo que envuelve al continente del poema).

Es una voz torrencial. Nueva y firme figura ya entre los nuevos nombres de la poesía del Ecuador.


LA MUJER DEL MIERCOLES

Cuantas veces la mujer del miércoles

desdobla el rostro,

lava sus pies

y camina sobre sus palabras.

Cuantas veces recorre los mismos caminos,

transita las mismas calles,

ve los mismos semáforos,

observa los mismos mendigos,

sube las mismas nubes,

busca la misma cama.

Cuantas veces la mujer del miércoles

busca la boca de su amante,

se estremece entre sus brazos,

grita de amor desesperada

y llora entre silencios sus palabras.

Cuantas veces la mujer del miércoles

quiere abandonar su pasión

olvidar sus sueños

y seguir atada.

Cuantas veces ríe y canta

y otras tantas llora enamorada

cuantas veces la mujer del miércoles

tiene que amarrarse el alma,

vivir el delirio, la locura

y caminar sobre lo dicho,

caminar sobre sus palabras.

El prólogo de su libro esta escrito por el poeta y crítico Rodrigo Pesántez Rodas, el mismo que dice:

Testimonio de vocación y pasión es este libro de Siomara España, quien resuelta a compartir hurtos y desvelos a la palabra mágica nos hace la entrega de su primer vuelo multiforme, donde las sensaciones y percepciones existenciales subyacen con nítidas alegrías bajo su piel de mujer inmersa en todos los laberintos de los cinco sentidos.

Alumna nuestra en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil, su horizonte incidente dentro de la literatura se presintió alborozante en la búsqueda del verbo que quería hacerse carne en la palabra poética. Y hoy nos llega con concupiscentes lineamientos, sus primeros vuelos donde los aleros del amor surcan los mejores espacios connotativos.

Versos libres como su imaginación. A prisa unos, y otros, de candorosa morosidad. Con el ejercicio del desvelo y del trabajo consciente después de un tiempo todos vendrán uniformados dentro de la madurez expresiva. Versos de ligera configuración estructural, en cuyos espacios la palabra toma tonalidades singulares hasta dejar sus primeras lluvias con las que Cupido fertilizó sus estambres y enjambres:

Vago a prisa, sedienta, mutilada,

buscando……

los residuos del amor……

que destrozó mis alas, no sé cuando.”

(“El Hijo”)

Más adelante, la llama amorosa inicia su candil a fuego y prisa, donde la pasión juzga los resentimientos y añoranzas, rasguños y sabores, desde las estructuras del lenguaje, entre la forma de la imagen explícita y la implícita, o como dijo Paul Eluard, entre “la imagen por analogía y la imagen por identificación”. Desde aquí Siomara dibuja y desdibuja la presencia y la ausencia de tiempos y espacios casi eróticos, sin recurrir a las oscuras zonas del lenguaje hirsuto, astilloso, crucigramado; y más bien la palabra se suaviza en la candela de las perceptibilidades, en vislumbre alegórico de excelente codificación:

“Tu cuerpo incandescente me persigue

como perro a la espalda de mi abismo”….

Entonces los fantasmas de la carne que devoró, quedan guardados como botones en la azul caja de hechicería. Así es de frontal Siomara España. Así de verso en verso la desnudez hila sus asombros, hasta “quemar las botas, el abrigo, la camisa, pero procurando guardar entre cristales las locuras y los desvaríos.

El lenguaje como constituyente de una gramática literaria, encuentra también en algunos textos de este libro, la presencia de los contextos sociales que para la autora singularizan la otra fisonomía de la vida. Y en niveles reiterativos, denuncia y camina aunque le cueste salvar algunos prosaísmos:


Cuántas veces la mujer del miércoles

desdobla el rostro,

lava sus pies

y camina sobre sus palabras.

Cuántas veces recorre los mismos caminos,

transita las mismas calles,

ve los mismos semáforos,

observa los mismos mendigos,

sube las mismas nubes,

busca la misma cama”.

(“La Mujer del Miércoles”)

No pocos espacios estróficos de este libro en su mayor amplitud significativa, atesoran gratos niveles paradigmáticos del lenguaje, pues desde aquí consigue la poesía sus efectos más caracterizantes. Los ritmos aun en los versos libres no solo que son necesarios, sino indispensables si queremos marcar diferencias con la prosa, y aunque todavía el camino por recorrer de la autora, está empezando, creemos hay una voluntad implícita en cada renglón, en cada verso, pues no en vano los acentos y pausas interiores cabalgan hacia las rítmicas estructuras de las que exigía Borges.

Concupiscencia puede que nos oriente hacia un sensualismo no erótico, aunque sí pertinaz en sus referentes idiomáticos, fuera de las lirófanas sincronías, de los vocabularios encalambrados de aristas linguales peligrosas, que tanto daño han hecho hoy a ciertos textos escritos por féminas de fama postiza, rindiendo pleitesía a la vulgaridad, jamás a la autentica poesía.

Con este libro la poesía empuña sus mejores recursos, bajo una sencillez de planos, ya sea en lo narrativo-descriptivo, cuando de enfocar los otros-yo se trata; o, cuando la voz personal se rinde a la piel de los afectos-desafectos. Buen comienzo para una travesía de veleros dormidos en la plenitud de un mar abierto. Buena señal para los navegantes de nuevos océanos en la lírica nacional.



2 comentarios:

alexis cuzme dijo...

Chévere por Siomara y pleno Xavier eso de creer en la poesía manabita.

Yolanda dijo...

Muy interesante este blog sobre todo porque es una forma efectiva de poner a los escritores ecuatorianos en "el ojo" del mundo entero. Hay que reconocer que uno de los problemas en Ecuador para quienes hacemos literatura, es la falta adecuada de difusion en el campo internacional, por lo que vale mucho este esfuerzo de Xavier Oquendo.
Adelante y gracias.
Yolanda Reinoso