lunes, julio 03, 2006

LOS EXQUISITOS

Abundan en estos dìas, entre los jóvenes y no tan jóvenes, un discurso "afrancesado" al que alguno de ellos mismo ha titulado "exquisito". Los escritores amantes de los poetas franceses del siglo XX y su tradiciòn de poesía pura (lo extremadamente gracioso es que muchos -por no decir todos- no saben leer ni escribir en francés, sin embargo encuentran la verdadera sensibilidad en la traducciòn) que se ha ido mezclando en su discurso como una epidemia sin vacuna.

"Lo exquisito", si bien he podido entender, consiste en alabar sin fin a la poesìa "pura", repleta de hermetismo, que estè escrito en cualquier otro idioma que no sea el español (y si es en francés, mucho mejor). Algunos de los "exquisitos" suelen utilizar también, en sus discursos, referencias a poetas griegos antiguos para sostener la "profundidad" de su lírica amparada en un "canon" inexistente, fortalecido por el discurso de otro.

Nunca he podido entender como los poetas que no hablan y dominan otra lengua como el francés, el ingles, el alemán, etc. Se atreven a sotener que sus grandes referentes son los poetas extranjeros (me refiero extranjero a la lengua). Buscan los italianos, los ingleses, los franceses, los germanos para sostener una idea de erudición en un discurso sin fundamento. Las traducciones son una versiòn. Los "exquisitos" se olvidan de que la poesía es sonido y silencio. Y que cada lengua tiene un sonido y un silencio distinto.

Yo me quedo con mi lengua. No me "afranceso", no me voy a las Europas sin conocer su sonido. A mí, por favor, los Machados, los Hernandez, los Vallejos, los Nerudas no me quedan cortos. Los grandes poetas de otras lenguas son maravillosos cuando los he leido en bellas traducciones, pero no podré llegar a ellos completamente, porque me falta introducirme en el núcleo de su lengua. Y eso es imposible. "La única Patria es el lenguaje". Es decir que Paúl Celán, Ezra Pound, Ungaretti... me quedan largo, por lo que no pertenezco a la "exquisitez". Los he leído en varias versiones, pero en vista de mi limitaciòn con el estudio de sus lenguas jamás pasaré a ser el "neo exquisito" que mi generación aclama.

Este texto lo escribo a propósito de algún fragmento de los poetas de mi generación que creen que citar a los poetas en otras lenguas es sinònimo de erudiciòn. Y eso, por favor, es pura paja.

4 comentarios:

MiguelAntonioChávez dijo...

Percibo este último post como una continuación del anterior, el del canon.
Para convivir tranquilo con mi conciencia recomiendo a aquellos atribulados, repetir con franciscana paciencia el siguiente "mantram":

"c´est une mèrde"... "c´est une mèrde"..."c´est une mèrde"..."c´est une mèrde"..."c´est une mèrde"..."c´est une mèrde"..."c´est une "c´est une mèrde"... hasta el infinito.

si los síntomas persisten, consulte con su psiquiatra.

mono dijo...

Principios del siglo XX?

felipiusca dijo...

las última crisis que me permito exigir, es la de arrebatar al lenguaje cualquier disposición a cambiarlo por otro, según bergson nunca se puede tener una sublimación y mucho menos una aprehensión dentro de lo que hoy modernamente se llama las ciencias del espíritu en ontología, ni aunque se posea el mismo idioma, porque mientras el espíritu trata de acercarse más mediante una percepción, o interpretación, o definición el espíritu y más aún el ser se aleja de su objeto estético. Así es que cuando se trate de lenguaje me quedo con los super albures del "tuercas".

"uy mi reina...
quisiera ser frijol
pa'embarrarme en tu tlacoyo".

felipiusca dijo...

jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
espero que esto signifique o se pueda tomar de la misma manera en cualquier parte del mundo. afirmo que esto no lo puede nadie descomponer al francés, ni tampoco del francés al español.