viernes, mayo 23, 2008

POESÍA JUNTA DE SARA VANEGAS COVEÑA


SARA VANÉGAS Y EL DESIERTO QUE TERMINA EN EL MAR DE SUS POEMAS

Sara Vanégas probablemente sea una de las voces más cuidadas y nítidas de la poesía ecuatoriana actual. Sus ya reconocidos micropoemas son instancias líricas de asombrosa lucidez. En ellos se registra un acertado equilibrio entre el oficio del rigor y la supuesta sencillez que ofrecen estos textos de diafanidad surrealista.

Su poesía se presenta en decantados versos trabajados entre la prosa expresiva y la versificación alejada de la consonancia y arrimada en un singular ritmo interior, donde hay una caprichosa puntuación, no existen las mayúsculas y el escarceo de versos es arbitrario, lo que hace que esta obra burilada desde hace más de 25 años sea una poesía inusual dentro de la literatura ecuatoriana.

Una poética de las cosas y los instantes (esa recreación que envuelve y engarza a los recuerdos en un nuevo génesis del universo que se vuelve a dar en la palabra).

Ella se presenta así en su poesía:

sé que en el fondo de mí aletea cierta música

inexplicable y buena.

sé que alguien por ella me reconoce y me llama

desde antes de mí

En esta poesía no hay noveleras búsquedas de una forma inusual o vanguardista. El trabajo mayor se halla en la nueva significación. Sin llegar a experimentar en la poesía conceptual, se puede observar en su espectro poético un trabajo en la precisión.

Me baso para ello en ciertos momentos hallados luego de una lectura de toda su obra:

1. La deformación de una forma de Oriente

En la mayoría de su obra se puede notar, con mucha claridad, una cierta influencia de forma frente a los haikus japoneses, pero los poemas de Sara penden de una originalidad que no se centra en la perfección métrica (en esa medida-cárcel de los textos orientales).

El libro “Indicios” es, sin duda el mejor ejemplo de trabajo formal en la poesía de Vanégas. Poemas, todos ellos, de tres versos. Uno de estos tres –no necesariamente el útlimo- es, siempre, la hipótesis que crece y que llega a interpretarse en el final de estos pulidos textos que siempre sostienen una imagen surrealista.

En el libro citado está la poesía más definitoria de Sara Vanégas. Se los halla también, esparcidos, en toda su obra.

En el libro “PoeMar” se leen poemas que resultan igual de sentenciosos que cualquier epigrama chino o igual de proféticos que un salmo hebreo. Y claro, lo que fascina, conmueve e impresiona es la síntesis y la precisión sujetas a no más de tres versos.

una mano misteriosa señala hacia el mar

y el mar echa a andar hacia esa mano

con todas sus campanas y sus voces

En el mismo libro, en página siguiente, se puede encontrar otra forma. Un poema prosa, que suena a noticia, a fábula antigua, a alegoría fantástica:

en ciertas noches del año –dicen- emerge sobre la superficie del océano una ronda de delfines dorados formando extraños mensajes…

la luna entonces se va tornando azulada. lentamente

En su libro “Luciérnagas y otros textos” se hallan extrañas y caprichosas definiciones que impresionan por auténticas y originales. Por ejemplo este poema que define a la NADA:

pájaros sin voz

planean

sobre cuadernos vacíos

o este que define a la FELICIDAD:

un ángel olvidadizo

rondando en mi corazón

descalzo

Siempre huyéndole al coloquialismo, haciéndole el quite a esas otras formas más extrínsecas y menos profundas, sin embargo en este mismo libro hay un curioso poema que forma a otra Sara Vanégas distinta a la conocida. Un cierto halo a poema urbano con cierta dosis de precisa sencillez, dejando acaso, en un corto descanso a su potente metáfora surrealista.

Es un poema raro en ella. Y fascinante:

y te esperé en la esquina absorta de aquel café que frecuentamos tantas veces

que tanto nos animó a la pasión de lo imposible: jardines

en una isla del egeo. el principito de huésped y tú

en todos los aposentos de mi corazón

reías con risa de caracolas y palmeras

-todo el rollo de agfa con tu risa a colores-

alguien te confundió con la divinidad de la isla

y yo empecé a dudar. la isla perdonada

y la litera fue todo el mar

borrascoso y lleno de peces y algas rotas

(tú preguntabas por la luna en mi cintura)

te esperé mientras anudaba entre los dedos el recuerdo de tu pelo

tibio y negro y no llegabas

las campanas han volado. todas juntas. a qué playa?

2. La realidad de su surrealidad

Su libro “Más allá del agua” es un libro de absoluta connotación surrealista. Comienza la travesía poética con un interesante poema que cuestiona, pero al hacerlo no exige respuestas, si no interpretaciones, pensamientos y certezas. Tal y cual como el precioso libro surrealista de Pablo Neruda “El libro de las preguntas”:

¿y si un día amanecieran las calles todas con candado?

¿y si los árboles no cesaran de crecer contra el cielo verde?

¿Y si mi corazón se mudara al pecho de un canario?

Luego a tono de postal, a ritmo de certeza halla la metáfora surrealista que alza el vuelo a la significación, sobre el objeto significante, que calza perfecto, como la zapatilla de la tiznada Cenicienta:

y la noche se disuelve en colores

y los colores en agua

tu mano es una ola

Estos poemas que se muestran circulares, cerrados, redondos y con una aplastante precisión, a veces resultan ser eslabones de otros textos y así, juntos, constituyen un canto que se reproduce desde su gran edificio poético. Lo que quiero decir es que resulta igual de placentero leer los poemas de Sara como si ellos fueran uno solo o como si fueran cada uno una entidad. Y son las dos cosas. Y a veces más. A veces cada verso, cada hemistiquio es ya un poema. Es ya el humus de la tierra poética.

Mujer de definiciones, alta heredera de la ventana de Carrera Andrade: sus versos cantan con entusiasmadas palabras el oro de la naturaleza y la matiza con la explicación de esa otra realidad circundante en su visión planetaria:

El poema “Pájaro espino” de su libro “Entrelineas” es la recreación de la naturaleza y la introspección de la naturaleza de la voz poética:

las aves cuando mueren

-dicen-

igual que los delfines

no escriben sus memorias en las altas ramas

ni en la arena

no convocan al grupo ni lo esperan

las aves cuando mueren

-dicen-

despliegan sus colores en el canto

triunfal

de las espinas

3. El verso cosmopolita

Un alma de poeta trashumante, cosmopolita, vive en Sara Vanegas, y se hace notar en sus dos últimos libros, en donde la idea del viaje y de la memoria, es su poética. He aquí un verso que es todo un poema:

Mi casa es un enjambre de alas que se fueron

Su poemario “Al andar” es un referente para entender esta vertiente que forma su identidad lírica. En estos textos se dejan revisar las costuras no evidentes de muchos puertos, calles y ciudades que nos presenta una voz poética contemplativa.

El viaje para Sara es la biblioteca de Alejandría. En los otros paisajes se descubre sensible y real. El viaje para Sara es vital. Su poema retrato es efectivamente el retrato de una mujer cosmopolita:

te sienta tan bien esa mirada ausente

de puerto en puerto

de fuga en fuga

de sueño en sueño

En sus viajes descubre los nuevos pájaros que han emigrado de sus destellantes imágenes. Así atraviesa más que las calles, las ciudades y los puertos; los exilios, los retornos, los regresos. Y, como siempre, llega al mar. Todos los caminos conducen al mar.

te encuentro mar en los espejos diarios
en la ronca soledad de las ciudades

en las rutinarias urgencias

/…/

siempre estaré de vuelta a tus ciudades

más allá de mis horas

sumergidas

Con ese ojo tan suyo para atomizar el mundo en las aguas, logra crear unas postales desligadas del sujeto poético y de la primera persona. Su poema “Baño” es un referente:

lentamente se desnuda

entra en las aguas

infames

se mece sobre las olas

y sus carnes brotan rosas oscuras

que contrastan con la palidez de la noche

En el transcurrir de su viaje lírico, la poeta se detiene a contemplar la belleza de cada sitio, así es como mira -y se mira en-: los montes Pirineos, España, Madrid, la nieve, y en ella o con ella, nos presenta con voz admirada a la figura de Lorca, el sabor de los olivares, la poesía de Andalucía.

Para ello utiliza una serie de enumeraciones que revitalizan la surrealidad de sus imágenes:

GRANADA

antiguo reino

dormido

callejuelas empedradas

hierro forjado

y agua…

Y hasta algún sabor a poetas de península, como este verso genial que bien podría ser extraído de los limoneros de Don Miguel Hernández:

de tu casa a mi casa solo hay una herida…

Aunque más allá está voz poética herida, cicatriza y reflexiona con el siguiente poema que bien podría estar incluido en una selección rigurosa de poemas de amor:

de tu casa parten las alas

de mi casa

los vientos

Aunque en la Estancia V de su poemario “Al Andar” quede el sabor de la nostalgia como un ingrediente que levante una nueva catedral de su poesía. La otra realidad está intrínseca, dentro de una voz poética que se deja ver en el recuerdo (ese sabor que deja lo vivido, y que lo recuperado, no es suficiente para volver a vivir):

mancha púrpura/ la memoria

según magritte es un dolor sin tiempo

entre las cejas

el sol se aleja

caen tus manos

cae tu rostro

como luz morada de las sombras

cae

al otro lado de mi corazón

En el estupendo libro “PoeMar”, el mar, como siempre, es la música de su palabra minimalista en donde la vemos más universal que nunca, llegando inclusive a cantar versos como lo haría el César Vallejo de “perdonen la tristeza”, o mejor el de “… y el cad´ver siguió muriendo...”:

alguien sobre el pico más alto del mundo toca una trompeta:

las criaturas más bellas y las más infames acuden al llamado

todas se miran en el agua y olvidan su rostro

Nunca deja de mirar a la poesía en sus viajes y en sus recuerdos de Babel. Al fin y al cabo nos quiere hacer saber que sus poemas fueron escritos en muchas partes del mundo. Y lo sabemos porque muchos de sus poemas están firmados con la ciudad en donde nacieron, en donde se hicieron. Desde donde llegaron.

4. El camino es el mar. Y la huida, el desierto

El mar y el desierto son temas reiterados en todos sus libros.

El mar en Sara es casi un signo permanente en su trabajo lírico. No hay forma de dejar de poetizar al mar, pese al tiempo, pese a las aguas.

Hay un Bis a Bis entre la antítesis perfecta de las aguas y la arena.

El mar siempre resulta el pretexto perfecto en su poesía para que de él devenga todo. Y sea todo el nuevo mundo lírico de la personalísima voz poética que habla con apasionado encantamiento sobre el más vivo ser del universo: el mar.

Con sonido de leyenda, el mar se va depositando en todos los poemas de Sara, y se van secando hasta volverse desierto. De las arenas saldrá la duna firme de las aguas. Y renacerán las aguas, otra vez, y así, eternamente.

Así, como la antípoda perfecta de la vida, sobre la seca ranura del desierto, donde se crean las rosas de arena que no depende de la clorofila de las flores, si no de los vientos de Oriente.

Sara crea su poesía como una pintura de palabras, en donde cada fina pincelada va dibujando una imagen ligada a un surrealismo interior, así como si de la atomización de los colores saliera ahíta de vida la figura de Gala, en la pintura de Salvador Dalí; o como si entre la figuración irreal de la realidad más palpable del Pintor Rene Magritte emergiera el nuevo símbolo de la verdad. Tras de todo este surrealismo se deja ver el otro color que grita el surrealismo sin exponerlo. Allí está la realidad: y es fresca y tiene el sabor dulce del mar de sal. Porque le habita al poeta, aún sin que el poeta lo conozca. El mar nunca se conoce. Todo mar es inconcluso. Y todo lo que no tiene respuesta está en el mar. Y Sara nos da las respuestas a las preguntas que aún no hemos hecho.

En la naturaleza aún ahora, están todas las preguntas y bajo ellas, todas las respuestas.

Con absoluta síntesis y precisión, Vanégas explora el mundo, con los ojos de la recalcitrante contemplación. La naturalidad se mezcla con el naturalismo y entonces, aliadas las dos, van en busca de una nueva realidad. Siempre bordeando el camino de la sencillez, así como el buen Borges que tanto amaba “mirar al río”, y en él, hallar a Heráclito.

En su libro “Versos trashumantes” la poeta cuencana que está noche nos regala la mayor parte de sus versos, nos conduce por los jeroglíficos escritos en la arena del desierto (un Sahara que se vuelve cotidiano), hasta las pirámides y las ciudades sagradas de la antigüedad, cuando el mundo andaba a pié y las ciudades eran el experimento de los pueblos sedentarios. Entonces reconocemos paisajes poblados de luz y de color, así, como los cuadros de Miró o las imágenes selectas de André Bretón.

La prosa poética que contiene este libro no se detiene a contar. En ella habita la magia precisa del misterio que, creo, es la base fundamental de la poesía. Y de la filosofía. Y de la vida.

Desde su primer libro ya confiesa esa suerte de ostracismo hacia la temática del mar. Esa condena firme.

Desde el mar, la voz poética dictará el resto de temas. Desde las aguas, así como el verbo de las cosas.

En su poemario “90 poemas” publicado en 1980 dice:

ansiedad marina

hay nubes en mis alas

a mis pies las olas

En “PoeMar” la voz poética se funde en las aguas, entonces ya no se sabe si quien escribe ha sido agarrada por la fuerza de la espuma, o es que acaso, parafraseando a Vallejo –o profanándolo, que más da-: “quiere escribir, pero le sale espuma”:

nuevamente el mar invade mis ventanas. se llega hasta mis rodillas y asciende lentamente a mis senos. se cuelga de mi boca y me inunda el pelo. yo lo miro mirarme desde los ojos. como un enigma antiguo. como un paisaje regado en todas partes

y hace tanto frío y tanto oscuro

Sin embargo el mar también tiene su punto aparte. Hay una ruptura, en este mismo poemario, donde el mar se vuelve naufragio:

crece un árbol de huesos desolados. tu pelo es un

enjambre de ángeles quemados.

el mar ya no será:

sólo el naufragio

5. Ese lugar en que el amor florece

En la poesía de Sara el amor es al desierto, lo que le mar, al espejismo. Es un espejo del deseo, algo que poco a poco de va difuminando. Un reflejo de humo. Un Narciso que no se avanza a ver, pero que intenta el milagro del reflejo.

La poeta dice:

yo buscaba tus ojos en medio de las dunas y los vientos. buscaba tus huellas. yo soñaba tus manos antes de caer en el infierno. la furia del sol me hizo olvidar tu nombre. y te llamé agua….

El desierto es ese animal terrible del amor, y el mar es la resignación, la memoria y el olvido, por fin.

Aunque también la voz poética de estos versos busca en el mar el recuerdo del pasado y en el desierto, el presente:

te acercas intermitentemente. mi sueño se enciende de repente.

y bailo alrededor de tu fuego.

como en los viejos tiempos. cuando invocábamos al sol desde las aguas.

En el poema Leyva de su libro “Antología personal” reluce una alegoría del amor frente al paisaje, siempre el estado de ánimo de la voz poética recatada, finísima y de gusto exquisito no se derrota en la cama de clavos que el dolor entrega cuando el amor sangra en las heridas, si no que el paisaje es una terapia tranquilizadora. Cuando hay en esta poesía la sumisión irrestricta al paisaje consolador, se produce una especie de contemplación alucinada.

La voz poética de Sara Vanégas suena, a veces, cuando a describir se lanza, a esa fresca alusión del cosmopolitismo modernista. En su poesía se encuentran versos que bien podrían sonar en las campanas del Rey Darío:

amor. te invito a mirar el agua

la luz dorada del estanque

-que me recuerda tus ojos pasmados-

te invito a aspirar la tarde

entre rosas y fuentes y vuelos

amor. te invito a caminar conmigo.

La voz poética es una Penélope que espera un amor que tiene una silueta parnasiana y que no avanza a ser. Que siempre está lejos. Pero que acompaña:

y te he esperado sin rastro

y sin prisa

sobre los puentes y las cúpulas azuladas del verano

a través de los túneles interminables de la noche

en todos los andenes

lejos del mar y sus sirenas

te he esperado en esta ciudad

y en todas las ciudades

mientras la sombra crece sobre mis manos y el viento

/…/

pero más te esperé en las paredes repetidas del Cristal

y puedes creerme:

solo asomó tu silueta tras una de ellas

en el momento exacto en que yo partía

Sus nueve libros y su sostenido y firme discurso a lo largo de más de un cuarto de siglo la confirman como “cumbre de su generación y aun de esta lírica nuestra”, como bien dice Hernán Rodríguez Castelo.

Y que sus frutos sigan dando de comer a los pájaros que como ella, salen cada cambio de estación a buscar en el exilio la maravilla de la vida.

Ni más ni menos.

jueves, mayo 01, 2008

Poesía-Bogotá 2008

Del 26 al 31 de Mayo en la ciudad de Bogotá se dará el XVI Festival Internacional de Poesía de Bogotá, que se viene realizando desde 1991, contando con la presencia de reconocidos poetas del mundo.

El Festival tendrá como país invitado a méxico y se homenajeará al gran poeta colombiano José Luis Díaz-granados

Los principales nombres que están en este festival son: Marcos Silber (Argentina), Floriano Martins (Brasil), Mario Rivero (Colombia), Jotamario Arbeláez (Colombia), Pablo Armando Fernández (Chile), Pablo Maire (Chile), Marcelo Báez (Ecuador), José Emilio Pacheco (México), Juan Bañuelos (México), Jorge Esquinca (México), Efraín Bartolomé (México), Margarito Cuellar (México), José Ángel Leyva (México), entre muchos otros.

Los organizadores: miembros de la apreciadísima Revista Literaria Ulrika (el gran poeta Rafael del castillo junto con el poeta Federico Díaz-Granados), Con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia, la Secretaría de Educación del Distrito, la Biblioteca Nacional, la Fundación Santillana, el Instituto Caro Y Cuervo, la Casa de Poesía Silva, el Gimnasio Moderno, el Centro Cultural Reyes Católicos, las Universidades Pedagógica y Central, serán las encargadas de dejar todo listo para esta cita.

En este año he recibido también la invitación al evento, así que estaré una semana con la poesía de América y muchos amigos.
Grata experiencia.


jueves, abril 03, 2008

La fiesta de la poesía

Los poetas, convocados por la SEDE en pleno evento en homenaje a la "cenicienta" de las artes, la poesía. De Izquierda a derecha: Natasha Salguero (Presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores, Liset Lantigua, poeta cubana; Xavier Oquendo Troncoso, Carlos Vallejo, Carmen Perdomo, Tania Roura, Edgar Alan García y Carlos Garzón Noboa.

La bella iniciativa de la Alianza Francesa con su semana repleta de poesía, cada vez crece y con grandes creces. Recuerdo haber participado hace algunos años de la primera semana dedicada a la poesía: un hermoso recital generacional que reunió a mucha gente en el auditorio de la calle Eloy Alfaro (Junto a Manuel Zabala Ruíz, Ana María Iza, Iván Oñate y María Fernanda Espinosa). Libros, lecturas, "chivas" poéticas, lanzamientos de libros , acontecimientos editoriales y sobretodo gran amplitud para poder decir los versos.

Este año no se quedó atrás. Hubo mucho movimiento. El jueves pasado (27 de Marzo) un puñado de poetas fuimos jubilosamente aplaudidos en el auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad Central. Fue una tarde de gozo y de afecto, de talento y verso.

Aquí una foto que resume el rito de la lectura de versos en una semana dedicada a ello. A nuestra amada dama, a nuestra segura y delicada poesía.

miércoles, marzo 26, 2008

LA VOZ HABITADA


Son siete los que habitan esta VOZ. Pronto llegarán.Son bocas que hablarán para nosotros


lunes, marzo 24, 2008

Una nueva voz poética entra en la "camada" de los jóvenes poetas"


LUIS ESTEBAN JARA:

LA OTRA MARGEN

Conocí a Luís Esteban Jara en alguna tarde del año 2005. Cómplice como es la poesía de aquellos que la aman, la relación de los poetas es como una relación entre razas. Razón tenía la poeta española Gloria Fuertes en afirmar que los poetas se encuentran siempre, donde estén. Se huelen, tienen algo en común que la sociedad común no les puede brindar, entonces cuando se encuentran, una amistad nace. Aunque el círculo literario, en cualquier país del mundo, esté siempre ligado al conflicto y al ego, a las pasiones y a las rivalidades. Y esto sea porque la literatura es considerada por la sociedad de mercado como un trabajo inútil que lo único que hace es hacer feliz a su autor y a sus amigos, como bien nos recordaría el buen Kafka.

Lo conocí decía, en cualquier tarde y me enseñó con todo afán su poesía. El es, como diríamos en nuestra tierra, “bien entrador”. Entonces, sin miedo, sin temores, me leyó sus versos.

Lo primero que encontré en su discurso fue unas fortalecidas metáforas naturalistas, un ritmo interior y algún sonsonete externo, muchas lecturas de por medio (Luís Esteban está consciente que sin lectura, no hay escritura), y un espíritu revolucionario, una claridad en lo que quiere, una valentía vital. El poeta debe ser valiente para poder enfrentarse a las palabras y a sus conflictos que agraden a las sociedades chatas, convencionales y predecibles.

Creo que la literatura y el ser humano también, debe ser, sobre cualquier otra cosa, impredecible, de lo contrario no hay creación, no hay vida que resista al ser predecible, al que ya se lo sabe, como las malas películas norteamericanas, donde ya sabemos todo desde el inicio de los créditos hasta el final.

“La otra margen” su segundo libro de poesía es una especie de deuda de su primer poemario “Nudos resueltos”. Esos “nudos” necesitaron ser completamente resueltos en este segundo poemario donde ha llegado o quiere legar a la “otra margen”, tal y cual como nos dice Saramago en el precioso epígrafe que abre el poemario: “la otra margen es lo que importa”. Es lo que importa a Luís Esteban, a mí y a todos. Y es probablemente a lo que nunca lleguemos, pero es a lo que todos o casi todos queremos llegar. Eso es lo que importa, ese esfuerzo, ese sudor por alcanzar el otro lado. Este poemario es el puente del primero para alcanzar esa margen que se vislumbra. Entonces es probable que esa margen pueda ser el silencio. O la poesía en su máxima expresión o el amor, o la renuncia. Cualquier cosa. Y claro, como poeta, Luís Esteban nos insinúa ese otro lado, pero como él es un ser impredecible, no nos dice nada. Solo nos da una pista. Una pista vital que esta en este poemario.

“La otra margen” es un discurso vivo, alejado de la visión pesimista de la vida. Nada de muertos, nada de vericuetos trágicos, nada de terror. Tanto es así que para el poeta lo surreal, lo que está más allá de la realidad, es lo muerto, lo que no existe. Fijémonos en estos versos:

perderme en ti

como quien se adentra

en un paisaje surreal

de ceibos muertos

Lo que está muerto esta más allá de lo real. Solo lo vivo existe en la realidad para el poeta, se lo ve demostrado en el transcurso de los 64 poemas que conforman el libro que hoy bautizamos.

Su vivo discurso nos abraza en júbilo: por la gran cantidad de figuras naturalistas y paisajistas. Jara es un pintor en la poesía, utiliza con buena usanza, todos los mecanismos para alcanzar el buen tropo, la figura cósmica que asiente en el poema un diáfano y recurrente tema entre bucólico y urbano; entre etéreo y terrenal; entre romántico y modernista.

El mismo nos presenta los temas en que de desovilla el poemario:

Te traigo palabras de aliento

de desafío

una oportunidad

un reto

una conquista

un nuevo motivo para vivir

un horizonte

una aurora

te traigo el páramo

el valle y la calma

una aventura

un encuentro

una reconciliación

Y eso es lo que nos trae el poeta: aliento en sus palabras, sus conquistas con la lengua, con la naturaleza, y hasta, en sendos poemas, sus conquistas amorosas, sus recados epistolares de amor y amistad, que consigue universalizarlos sin que estos poemas se vuelvan cartas con destinatario seguro: Léase, por ejemplo, los poemas “Palmarés”, “Yana”, “Panamá al medio día”, “Última declaración”, entre otros.

Nos trae también, en este poemario “un nuevo motivo para vivir”, y pueden ser varios: Luís Esteban ama el Ecuador, este país lo asombra cada día, con su belleza cósmica, con su geografía extensa y extraña, con su clima embriagante, con sus mitos, con sus costumbres, con su feudalismo atrasado, con su revolución, con sus conquistas recién fabricadas, con su gente frenética. Luís Esteban crea en sus poemas postales, bellas postales a la patria, como esos versos del bello poema “Ecuatorianismos” en donde la voz poética dice:

Duerman tranquilos

descansen

mañana les tocará un largo día

de pelar verde y secar maíz en el olvido

Ese reiterado discurso de presentación de la Patria en sus comidas, en sus costumbres.
Buscando la novedad en la realidad y traspasando al meta lenguaje de la poesía.

Y la leche tibia sobre la mesa

también las habas y la sal

para aliñar nuevas conquistas…

En el poema que abre el libro y que ya les leí, Luís Esteban nos da el catálogo de sus preocupaciones. Las diferentes estancias en donde se aposentará nuestro espíritu lector con un poemario optimista.

Aunque a veces lo encuentro encerrado en ciertos visos modernistas: el ritmo y la forma se confunden y nos dan alguna música extraída de otro tiempo:

Duérmete niña bajo mi árbol

aunque sea de papel y no de mármol

Una postal a lo Rubén Darío salta en el poema “Si estas perdida” y nos conmueve y nos regocija con ese ritmo que parece decir que también en la poesía “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Aunque frente a su discurso novedoso no deje de extrañarnos cierto discurso formal y estrófico y cierta asonancia ligada al sonsonete, como en este mismo poema citado donde la voz poética dice a la niña perdida:

bríndame el silencio de tus manos

para darle a mis hojas tu sabor

dame tus colores

tu verano

los inciensos malheridos de tu amor

Discurso modernista que no desmaya. Y sale invicto por ese lado.

También encontré en el libro ciertas connotaciones románticas, ciertos guiños de ojos a los discursos del siglo XVIII donde el amor era tormenta y huracán puro, y donde el mundo era un llanto seco. Aunque Luís Esteban no nos hace llorar, y no pretende en lo mínimo ser un pesimista organizado, hay en algunos textos alma roída por el romanticismo naturalista:

…aquí te dejo esta carta

para que rías o llores

por el resto de tus días

una voz dentro de mí

me asegura un lugar en el espacio

tan cerca de esta herida

que sé que no llegará mi muerte

al menos no esta noche

vida mía

Y hasta poemas que estoy seguro servirían estupendamente, para ser musicalizados. El poema “Cambio” podría ser un bolero perfecto:

Te doy mi promesa rota

de noches no vividas

y amaneceres a solas

a cambio solo te pido

que dejes en paz mi sombra

que te esfumes del desierto

y te lleves la memoria

yo le contaré al viento

lo bello que fue nuestra historia

A cambio de estos recursos extraídos de los más profundos recovecos parnasianos de la poesía, sale en el mismo texto un Luís Esteban Jara vanguardista, que se atreve a hacer varias giros de forma en su discurso: por ejemplo, un poema en donde se conjuga tres idiomas al mismo tiempo, la sensibilidad de un discurso en inglés, francés y español; o el poema “Eme” en donde el poeta crea una voz poética que sostiene su discurso en palabras que comienzan con Eme. Un poema singular. Ninguno de los poemas de Jara lleva puntuación, sino que sabe muy bien la utilización del escarceo de versos y de las cesuras y pausas.

Luís Esteban también es un poeta al que lo podríamos considerar poeta social, por ejemplo los poemas “Nocturnidad”, “Origen” y “Siglo Diecinueve” nos afirman sus preocupaciones y su afinidad con la gente. Inclusive hay textos que resultan confesiones, llegando, inclusive a sacrificar el discurso poético (El poema “crisis existencial” lo confirma)

En lo que respecta al amor el poeta se extiende en las metáforas y la tropología se inunda de una bella atmósfera, Los poemas “brevedad”, “Debes”, “Quiero”, “Todavía”, entre otros lo confirman. Este es un amor que contempla la sensualidad, la diafanidad y la frescura de un amor total, puro y sin la transgresora figura del erotismo hosco.

Cósmico, epistolar, con cierto oído hacia lo prosaico y lo narrativo, su poesía es fuente del milagro de la otra parte que debe tener un poema. El silencio y el regreso de la palabra del lector. Eso que insinúa.

Quiero terminar analizando un poema de Luís Esteban que me encanta. Es el poema más corto del libro. El que menos dice y por lo tanto el que más induce a decir. En el texto “Vuelo 177” está el requisito de la poesía verdadera en su máxima expresión, decir algo que induzca a decir todo. El poema dice:

VUELO 177

la costa fue invadida por tu apellido

Ahí comienza y termina. Allí el lector es parte del texto. El título transparenta un viaje. Y no es otro vuelo que ese. El 177 que se lleva a alguien que la voz poética quiere recuperar. Y que atravesará en ese vuelo el mar y que por lo tanto estará más lejos, muchos más lejos, porque el mar es el separador por excelencia de todo. Y entonces esa mujer será ese avión, será luego el mar y será el recuerdo. A través de su apellido, que es su identificador mayor.

Tal como Huidobro, cuando dice en el monumental “Altazor”: “El mundo está amueblado por tus ojos”, aquí Jara se pasó, nos dejó el bello reto al lector de inmiscuirnos en la síntesis perfecta que es la poesía. Aquí no es lo que se dice tanto como lo que no se dice. El silencio es muestra de madurez.

Este poema está en la otra margen.

La poesía, Luís Esteban, es tu camino. O mejor dicho tú eres el camino de la poesía. Porque es ella que manda, tú solo repites y contemplas.

Ni más ni menos.


CARMEN VÁSCONES: triunfadora en concurso de poesía erótica


La poeta guayaquileña Carmen Váscones, gran amiga de este blog nos ha escrito a sus amigos un mail repleto de felicidad. Ella ha logrado el segundo premio en el Primer concurso Mundial de
Poesía Erótica, en la ciudad de Lima. 385 poemas pariticiparon en el evento. Haciéndose acreedora del primer lugar la poeta colombiana Aymer Waldir Zuluaga Miranda, de Medellín.
Carmen ha sido un incansable trabajadora de la poesía en el País.
Generosa, inteligente y con un alto sentido de respeto hacia el trabajo poético, nos ha demostrado su exquisita calidad en la poesía.
Mi abrazo enorme para ella. Mi cariño y mi estimación por su merecido premio.

domingo, marzo 23, 2008

Mas novedades de EL ANGEL

LA DECISIÓN DE MARÍA EULALIA COELLAR
EL ANGEL EDITOR, 2008
Prólogo de Sara vanegas Coveña

María Eulalia Coellar Delgado (Gualaceo-provincia del Azuay, 1949) es Licenciada en Comunicación y egresada de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca, ex catedrática de la Escuela de Periodismo de la misma. Miembro de la casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, de la Academia Iberoamericana de Poesía y del Taller de Literatura de Sara Vanegas Coveña. Escribe también poesía y es autora de artículos y reportajes en revistas y periódicos de Cuenca y el país.


La sencillez, un diáfano y poético discurso y la síntesis son los compañeros de estilo de este libro inaugural de María Eulalia Coellar Delgado, escritora cuencana que nos entrega unos micro relatos (unas viñetas endulzadas de algún mínimo argumento sumergido en la profundidad de las palabras) que dicen mucho más de lo que está escrito, como debe ser la verdadera literatura.

En estos cuentos se fabrican mundos y personajes que crecen junto con el lector, desplegando un gama de formas que convergen en varios Leiv motivs: aquellos que forman los temas que han preocupado a todos: el amor, los otros, el mundo, la vida.

Textos de gran consistencia narrativa y lírica. Son relatos que nos acercan a un arte poética que define sencillez y maravilla, como el río que miraba Borges, que puede haber sido el mismo observado por Herálcito. Así son estos cuentos, repletos de verdad y poesía.

Lo que viene en EL ANGEL


ANA CECILIA BLUM:

El regreso de "La que se fue"


Casi 13 años hubo que esperar para que Ana Cecilia Blum nos regale un nuevo poemario. Pero la espera valió la pena. El tiempo se encargó de obsequiar a sus lectores un conjunto de versos límpidos y totales en este libro. Ana Cecilia decidió explorar otras tierras llevando a sus anchas la enorme sensibilidad que la ha caracterizado. Y "la que se fue" es una poeta, ahora, total.
Lo fue desde siempre. Su poesía marcó el ritmo de la novísima expresión poética de América Latina: novedad, precisión y síntesis. Ha dejado a un lado esa factura erótica (diáfana e impresionista): ahora la encontramos en un estado de absoluta madurez. Este poemario la ratifica como una poeta completa: gran halo expresivo, honda reflexión, imágenes siempre vivas, que redondean un lenguaje ligado al ritmo y a la complejidad de la sencillez: Este poemario dará que hablar a los críticos por su desprendimiento retórico y su expresividad desligada de las preceptivas típicas, así como de las novelerías crípticas que tanto daño hacen a la poesía verdadera.
Tres momentos poéticos tiene este texto. Tres tiempos y un solo trasfondo: demostrar poéticamente su extrañeza al sentirse extranjera, ese recurrente verso que añora y condensa las más finas líneas de reflexión. Una voz poética desarraigada que, poco a poco, va arraigándose al nuevo paisaje, a la nueva connotación, al nuevo amor que ahora canta y que sangra en ella como una explosión de mariposas en un campo desértico.
Las "tierras" ajenas, adentro y mejores redondean su camino de errante. Buscando la tierra prometida y hallándose ella misma. Entonces, no es la tierra lo que uno busca, sino a uno mismo en cualquier lugar. Lo peligroso es no hallarse, perderse en un mundo anormal, en sitios que la memoria no permite concentrarse. Doble mérito para una poeta que se hallo entre el frío, entre el desierto, entre el amor de nuevos territorios descubiertos. Ana Cecilia elevó anclas y se fue un día sin decir nada, sin pedir permiso. Y halló la poesía en medio de este oscuro sufrimiento que es la soledad y la incertidumbre.
La palabra la acompañó siempre. La poesía no se portó como una madrastra con ella, si no, más bien, fue su fiel aliada en las noches en que las "tierras ajenas" le negaban, precisamente, lo que extrañaba. Pero, una vez, "tierras adentro" se encontró y caminó con ella misma en forma de otro yo. Como el mismo Rimbaud cuando canalizó su "yo es otro". Más tarde, ya en esas tierras, hubo tiempos mejores, hubo el fruto de la armonía y la libertad. Entonces ahí se reencuentra la figura y el genio de una poeta que "se fue", pero carga en el equipaje de su añoranza a la poesía.
Un libro hermoso de comienzos de siglo. Un libro que estará firme en el tiempo y las aguas de las nuevas generaciones.
Ni más ni menos.

Ana Cecilia Blum (Guayaquil, 1972). Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Laica Vicente Rocafuerte. Fue tallerista de la Casa de la Cultura Núcleola Asistencia
Publicó en 1995 el poemario "Descanso sobre mi sombra".
Ha colaborado con algunos suplementos literarios del país. Desarrolló una intensa actividad literaria en su país no solo como escritora joven sino más aún como promotora cultural.
Sus textos poéticos se incluyen en diversas antologías nacionales y extranjeras. Ha sido ganadora de varios premios y menciones. Actualmente asiste a la Universidad Estatal de Colorado donde cursa estudios de Español. Reside entre Ecuador y los Estados Unidos. del Guayas. Ejerció por algunos años de Cátedra en Lenguaje y Comunicación a nivel Superior.



Novedades de EL ANGEL Editor


Nuevos titulos se presentan en el angel editor. El primero de ellos.

BLASFEMIA, la misoginia del Ateismo, de Santiago Hermosa
EL ANGEL Editor, 2008

Santiago Hermosa nos traslada con esta novela a la psicología de Damián, un extraño personaje inspirado en el factor común de las mentes psicópatas. El autor indagó por estos truculentos y oscuros senderos de la mente de un asesino, creando un personaje anti feminista, que nacerá del trauma de haber vivido con figuras femeninas fuertes y negativas, según el entender de su mente trastornada.
Blasfemia, la misoginia del ateísmo
es una novela que nace al juntar los componentes que logran que una persona se convierta en asesina. Está narrada en primera persona, a modo de autobiografía. Su trama es ligera y secundaria, relegada a los fuertes y profundos argumentos de carácter psicológico y filosófico de Damián para rebatir al fenómeno social que originó su mal: el Feminismo.
Si se quiere, esta sería la historia de cómo es que se podrían forjar, psicológicamente, los asesinos en la actualidad.
Santiago Hermosa nace en Otavalo, en 1980. Autodidacta consagrado. Apasionado de la economía, psicología, filosofía y política. Actualmente cursa estudios de economía en la Universidad Central del Ecuador. Sin embargo de algunos artículos publicados en el diario local, ésta es su primera experiencia literaria.

miércoles, febrero 27, 2008

El silencio

Volver al blog. Aparecer. Pedirle al ocupado tiempo que me de chance. Regresar a la escritura, a la reflexión. Le he estado buscando tiempo al blog, pero el sueño llega pronto, además ha sido una época en que me he quedado bloqueado, he tenido tanto que hacer. Que ordenar. Amo la reescritura y en ello me he pasado algun rato. Otros ratos he pasado leyendo mucho. y en otros calificando deberes, exámenes. En otros muchos editando libros que pronto aparecerán. En otros tiempos leyendo otros blogs, sin ocuparme del mío, en otros muchos viajando, jugando con los hijos, viviendo. Pero ahora tengo un tiempito para darle explicaciones a mi lector y decirle que aqui estoy. Y que no callo. Que asomo pero a medio gas. Que tenggo tanto e decir, que no sé lo que voy a decir, pero que ya el silencio fue prolongado y que estoy contento de volverme.

sábado, noviembre 03, 2007

el premio "Aurelio Espinoza " 2007 es un tipazo

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Carlos Vallejo ganó el "Aurelio Espinoza Polit" de este año en poesía. Poeta silencioso, sin aspavientos, que trabaja una obra que se ha ido consolidando a través de su autocrítica, de su sencillez, de su sensibilidad, sobretodo, de ese espíritu con el que se recubre de sabiduría cuando ésta conduce a ser un estilo Eso es, Carlos Vallejo se fue haciendo un estilo.

Lo conocí hace algunos años cuando fui a trabajar al Municipio de Quito en un proyecto de poesía junto con Pedro Saad, Edgar Allán García y Xavier Lasso. Por allí apareció Carlitos, como una especie de ayudante-compañero de todos. Su silencio siempre iba con él. Jamás me dijo que escribía. Este dato lo supe algún tiempo después por otro Carlitos. Ya, luego de años, me contó que su formación literaria es absolutamente autodidacta. Él no anda por el mundo con poses, ni se impacta de los milagros de la publicidad con la que algunos poetas de su propia generación se han hecho. El Vallejo es libre de aquello.

Lo recuerdo en esa época ansioso, pero recatado. Solo decía lo que era estrictamente correcto y políticamente justo. Nada más. Luego de unos meses me pasó un libro. Literalmente me lo pasó. Estabamos sentados en algun acto en la Casa de la Cultura y el Vallejo me dio su librito de espaldas, al que yo leí con rapidez y asumí que el poeta suyo era un poeta mucho mejor que algunos de los que invitamos (con su complicidad) a aquel gran encuentro de poetas organizado por el Municipio de Quito.

Luego de aquello se ha dado mucha tela para cortar. Hemos hecho mucha labor editorial juntos, él como diseñador e impresor; yo como editor.

"LA ORILLA TRANSPARENTE" es el libro ganador del "Aurelio Espinoza Polit", lo leimos algún rato de este año y nos conmovió gratamente. Me ha dicho que ha sufrido una cirugía estética implacable y llena de cambios, y que ahora está mucho mejor, por lo que no hablaré del libro hasta que salga del horno el verdadero. Ya lo leeremos pronto en la bella edición que editorial Planeta hará de este libro.

Que bueno que Carlitos se ganó el premio. Es una gratísima noticia y una gran alegría para sus amigos.



Sus publicaciones son "En mi cuerpo no soy libre" y "Fragmento de mar"

EL INVITADO DE CARLOS ARCOS

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He leído la última novela de Carlos Arcos Cabrera. Y es hermosa. Y terrible.
"EL iNVITADO" es el titulo del libro, publicado por Editorial "El Conejo", en este año, con 334 páginas.
De su lectura aún conservo ese miedo intrigante, ese suspenso, esa desolación y ese frío asfixiante. Y ese dolor. Sobretodo, ese dolor.

La novela es dolorosa, aunque realista a más no poder. La verosimilitud y la construcción especialísima de los personajes hacen de esta novela, probablemente, un hito en la literatura del Ecuador. Sus dos novelas anteriores, me han comentado, son extraordinarias. Escritor tardío, sumergido en la escritura de novelas con un alto contenido transtextual.

La historia de "El Invitado" es ambientada en el Perú y todos los personajes son peruanos (un verdadero hito en la novela ecuatoriana). En una época convulsa y desgarrante. Por un lado Sendero Luminoso y por otro, los militares torturadores.

Un secuestro: Por lo tanto un secuestrado y una familia destruida por el dolor (en este caso un hijo casi adolescente y una esposa sumida en el terror de la incertidumbre), y por otro lado el personaje insólito: el secuestrador.

El poeta peruano Miguel Idelfonso sintetiza la trama así:

El Invitado es la angustiante historia de una familia peruana inmersa en el clima de violencia política que se vivió en el Perú desde el inicio de la década del ochenta y a lo largo de doce años. Hechos insólitos, dignos de Kafka, que se dieron en la realidad en esa coyuntura, son los que retrata Carlos Arcos Cabrera con detallada verosimilitud, a veces documental y a veces como en un film, cuando no muy fiel al formato de la novela policiaca al cual se le acerca.

La tetralogía de voces del libro la vuelven polifónica. Busca además la morbosa curiosidad del lector de saber que va a pasar, sobretodo con el secuestrado, que es "el invitado" a "Casablanca", un sitio de tortura militar en la época. Novela negra, pero sin llegar a ese cliché; novela oscura, pero sin que por ello haya que identificar al asesino oculto. Los personajes son tan humanos, tan complejos y simples al mismo tiempo que eso es, en realidad, lo que aterra, pensar en la maldad, en el dolor como algo tan simple y tan cercano.

La ambientación es perfecta. Un gran equilibrio entre las polifonía de voces. Pienso que esta novela dará mucho que hablar cuando la ente se la ponga a leerla con obsesión y encantamiento.

La novela se sostiene en una trama contada agilmente, pero por partes, lo que permite un entramado bien interesante y sobrecogedor.
Felipe Sabogal, el secuestrado narra el horror de su tortura (en primera persona); mientras que Carmen, su esposa, lo hace con un narrador omnisciente en tercera persona, así como Víctor Otiniano Llauri, el torturador. Pero la más desgarradora figura es el hijo de Carmen y Felipe que va describiendo su vida disparada por la primera adolescencia y la mezcla de terribles sentimientos por la desaparición de su padre, la angustia de su madre y su rebeldía propia, a través de un diario que su profesora de literatura envía a todos los estudiantes a escribirlo en una época terrible para el Perú.

Una novela muy importante para el Ecuador y para el Perú también.

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Foto: Diario HOY, Quito

Carlos Arcos Cabrera
(1951) nació en Quito. Entre 1970 y 1973 vivió en Chile y luego, entre 1976 y 1979, en México, donde estudió un postgrado en Sociología. Fue profesor universitario. A partir de sus actividades de investigación publicó algunos trabajos entre los que destacan El Espíritu del Progreso: los hacendados en el Ecuador del Novecientos (1982), Crisis y desarrollo social en Ecuador (1990), El Bienestar de los niños en Ecuador (1992). Desde 1995 es editorialista del Diario Hoy de Quito. En el 2003 publicó Vientos de Agosto (Planeta) novela con la que obtuvo el premio Joaquín Gallegos Lara. En el 2005, Editorial El Conejo publicó la segunda edición de su novela Un Asunto de Famili

lunes, octubre 22, 2007

La nueva novela de Gabriela Alemán

En una prosa agil, irónica y llena de recovecos se escribe la nueva novela de Gabriela Aleman, "Poso Wells" (Eskeletra, 2007). Una descripción que roza lo hilarante y lo pútrido se deja leer en una atmósfera que asfixia, en base a una estupenda descripción de lugares mohosos y asfixiantes en la ciudad de Guayaquil.

La escena, sin duda, monumental del libro es el electrocutamiento de un político muy parecido a alguno de los nuestros. Gordito, regalador de chucherías, rico, poderoso, caprichoso. Dicho político se quema de contado provocando un corto circuito por sus propias orines, que resultan ser las conductoras pertinentes de la electricidad. Ironía y descalabrado sentido del humor. un gran aporte de su narrativa.

Sin embargo, no es una novela que conmueva o apasione. Me resulta un libro en donde se deja vislumbrar el discurso bukoswiano que prolifera en la moda hoy en día.

El libro está fragmentado en varios capítulos que se van deshilvanando del todo y sobretodo de un personaje que sufre "las de Caín" al ser el actuante principal, por lo tanto el que ve todo, aunque no tiene peso como personaje. No es lo que hace, sino lo que mira.

Varas es un periodista que llega a la Cooperativa "Poso Wells", un recinto miserable en las afueras suburbanas de la ciudad de Guayaquil. Llega para investigar una serie de crímenes y de acontecimientos que se dan en dicho recinto. Entonces comienza a enredarse en una historia en donde se deja ver el encantamiento de la viveza criolla y la desesperación de la ignorancia en la que se sumergen. Hay un largo y fangoso tunel que viene a ser la metáfora de "El país de los ciegos" de Wells (de donde toma el título) .

Este personaje me recuerda bastante al periodista de la película de Sebastián Cordero, "Crónicas", además el paísaje me resulta conocido para la exploración a veces exótica, a veces caústica para entender lo marginal desde una perspectiva artística.
A propósito, esta novela se la ve muy cinematográfica, ya no es una novela en la dimensión del lenguaje o de la semántica y la semiótica, sino en la dimensión de una historia fragmentada, ligera, degustable.

Gabriela Alemán es una narradora que se vislumbra como una de las más importantes del país. Aunque su nueva novela no impacte. En este nuevo libro hay el arresto que necesita para la gran narrativa que de ella saldrá.

domingo, octubre 21, 2007

Iván Oñate y la muerte



Iván Oñate, el gran poeta y amigo, coterraneos de la tierra ambateña, me hace partícipe de esta estupenda entrevista realizada por Alejandro Gonzalez, periodista dominicano, en el Diario de Santo Domingo EL CARIBE.
Además me asusta y estimula con una historia terrible, digna del poeta Oñate y de su vida repleta de misterioso encanto: Tuvo hace poco una ciota con la Muerte. Iván nos cuenta este episodio en esta bella entrevista.


"El poeta tiene que nacer y morir en cada poema"


Ivan Oñate. Este escritor ha sido catalogado como una de las voces más “originales” de la nueva generación literaria. Tras un encuentro cercano con la muerte, habla con El Caribe sobre su renovada vocación por las letras.


Cuando lo conocí, Iván Oñate tenía la mirada enterrada en el vacío. El rostro endurecido era el signo inequívoco de que estaba sumergido en un viaje interior. Me acerqué preparado para el rechazo, pero en cambio recibí un saludo generoso.
Su voz se alzó cargada de humanidad, y ahí mismo pautamos la entrevista. Pero el tiempo desfondó sus obstáculos, y la oportunidad se me escapó de las manos.

Meses después, habiendo recorrido ya parte de su bibliografía, le escribí para que me contestara unas cuantas preguntas. Lo alcancé de milagro. Tras responder con tono cálido, me contó que había sobrevivido por poco un naufragio. En ese momento sentí que su voz abarcaba de pronto una dimensión más amplia.

Iván, tu libro de cuentos El hacha enterrada va por su séptima edición. ¿Te esperabas que esa obra fuera a ser tan bien acogida cuando la publicaste por primera vez hace ya veinte años?
La ambición de un primer libro de cuentos como es el caso de El hacha enterrada, siempre es paradójica y modesta. En su ejecución uno nunca piensa en el triunfo o en el éxito. Piensa en algo más grave y profundo.
En la salvación de su propia existencia. Por otra parte, hace 20 años era imposible pensar en el éxito literario. Eso prácticamente no existía y menos en mi país. En cambio el fracaso, eso se daba por descontado. Pero, en buena hora, tengo que contarte que está por aparecer una octava edición y la traducción francesa.

La antología Biografía apócrifa de Borges evidencia una evolución estética en tu poesía. ¿Cómo ha cambiado con los años tu visión del poema?
Me gusta la pregunta. Porque yo veo una gran diferencia entre la poesía y el poema. La poesía es quien elige al poeta. De esa pasión, de ese enamoramiento, surge el poema como un fruto concreto. Por lo tanto, mi visión de la poesía sigue siendo la misma. Quizá, lo que ha cambiado, es la visión del poema. Más corto, más humilde, más esencial. Como exige la eternidad de cada instante.

Poeta y narrador, ¿cómo concilias a la hora de escribir prosa y poesía?
Te decía anteriormente que la poesía elige al poeta, no al contrario como muchos piensan. Es como estar enamorado. Uno no puede elegir y menos fingir esa felicidad o esa desesperación. La prosa en cambio, obedece a otro proceso. Requiere disciplina y esfuerzo. Uno tiene que armar y desarrollar una estrategia. Por eso se habla del oficio del novelista o del cuentista. En prosa, el oficio es sumamente positivo. En poesía, el oficio es deplorable. Equivaldría a decir de alguien que es “un enamorado de oficio”. El poeta tiene que nacer y morir en cada poema.

Dos reconocidos antólogos franceses han dicho que en ti “se encuentra probablemente el poeta más original de la nueva generación”. ¿Tú qué crees?
Agradezco la opinión de los críticos franceses. Porque pienso que la originalidad es lo primordial en un poeta. Primordial y urgente como respirar. Ciertamente que respiramos todos los humanos, pero cada uno de nosotros lo hace a nuestra propia manera. Puede resultar fatal, imitar el respirar de otros. Armando Romero, en su Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, aparecida hace pocos días en España, me identifica con otros poetas como: Luis Oswaldo Tedesco, José Watanabe, Juan Manuel Roca, Antonio Deltoro, Gonzalo Millán y Marco Antonio Campos y nos caracteriza como poetas “del ser y la existencia”.

Estuviste este año en la Feria del Libro de Santo Domingo. ¿Qué impresión te llevaste de la República Dominicana?
Presumía de la grandeza del pueblo dominicano, ya que conocía el pensamiento de Pedro Henríquez Ureña. Poeta, lingüista, personaje admirado por Borges, lo cual es mucho decir. Pero la calidez y talento del pueblo dominicano, desbordó todas mis expectativas. La Feria del Libro, sirvió para comprobarlo. Muy bien organizada. Muy amena. Que la vida bendiga a esa Patria hermana.

Correa acaba de ganar los comicios para la Asamblea Constituyente, lo que le dará la posibilidad de hacer cambios radicales en la estructura del Estado. ¿Hacia dónde se dirige Ecuador?
La imagen de un pueblo insurgente, de un pueblo que sabe ganar sus derechos, siempre será heroica. Mucho mejor si lo hace razonadamente, por el voto. Pero esta virtud entraña otra. La enérgica reacción cuando ve frustradas sus esperanzas. Esperemos que esta segunda posibilidad, en mi pueblo, no vuelva a repetirse.

¿Qué podemos esperar para el futuro de Ivan Oñate en términos literarios?
El 14 de agosto, a la una de la tarde, estuve apunto de morir. Puesto que la embarcación en que viajaba, naufragó en el puerto de San Lorenzo, en la frontera con Colombia. Esta llamada del destino, sirvió para rejuvenecer mis ganas de escribir. Creo que ese tirón de orejas es lo mejor que le puede ocurrir a un escritor. Quiera la suerte que comparta esos frutos, con los hermanos dominicanos.
Trazos del autor
Nació en Ambato, Ecuador, el 17 de marzo de 1948. Ha publicado Estadía Poética (1968); En casa del ahorcado (1977); El ángel ajeno (1983); El hacha enterrada (1987); Anatomía del vacío (1988); El fulgor de los desollados (1992); La canción de mis compañeros de celda (1995); y La nada sagrada (1998). Parte de su obra ha sido traducida al alemán, inglés, portugués, francés, griego, rumano e italiano. Krystyna Rodowska, traductora de Borges, Proust y Paz, actualemnte traduce su poesía al polaco.
Cuestionado sobre el papel que desempeñan los escritores e intelectuales ecuatorianos en esa sociedad, Oñate responde con humildad y modestia, alejándose de la grandilocuencia: “Prefiero atajar esta pregunta en una condición más humilde, la del poeta. Ciertamente que la poesía no sirve para cambiar las estructuras socioeconómicas. En definitiva, no sirve para cambiar la vida. Sin embargo, sirve para algo más fundamental e importante. Sirve para cambiar la existencia. Cortázar cambió mi vida y Borges el espesor de mi sangre”.










tRES GRANDES NARRADORAS EN EL CUESTIONARIO

Tres grandes narradoras de Sudamérica se encuentran hora en la página de EL CUESTIONARIO

- Luisa Valenzuela (Argentina)
- Pia Barros (Chile)
- Reneé Ferrer (Paraguay)

Los invito a visitar la página:

www.elcuestionariodelescritor.blogspot.com

miércoles, octubre 17, 2007

Los Nuevos "colgados" en EL CUESTIONARIO

En el blog EL CUESTIONARIO se han publicado ya algunas entrevistas:

Tres poetas jóvenes del Ecuador:
-Marialuz Albuja
-Julia Erazo Delgado
-Ana Cecilia Blum

Y Tres autores jóvenes de América:

-Luis Cháves (Costa Rica)
-María Celina Nuñez (Venezuela)
-Marcelo Novoa Sepulveda (Chile)

Visitenlo en la siguiente dirección:

www.elcuestionariodelescritor.blogspot.com

La obsesión de Zapata


Leí el libro de relatos de Cristobal Zapata, "El Pan y la carne". Zapata es monotemático y ya se notó su calidad narrativa en algunas prosas poéticas de indiscutible calidad que se dejan leer, finamente eróticas, en sus libros de poesía.

En este libro hay un aliento más extenso sobre el tema, pero la propuesta es la misma. Un finisimo hilo de seductora puntualidad se desprende de un lenguaje mohoso, casi barroco, que va describiendo y definiendo las puntadas de una historia donde casi nunca pasa mucho, donde el lenguaje es el triunfador, por algo es un poeta importante de su (mi) generación.

Aunque en estos cuatro cuentos se lo ve más libre y sus personajes son más liberales y no se esconden en las corazas de los personajes estereotipados de intelectuales de paquete fino, sino que viven en un mundo a veces quich, pero saludable para identificar nuevas posturas frente a los tratamientos atmosféricos de la poética de Zapata.

Aunque narra con astucia, sus cuentos no valen por cuentos, porque su verdadero valor radica en las bellas descripciones. No hay pudor en presentar a sus personajes en mundos anti convencionales. Niños que caminan hacia el vouyerismo, trios que se buscan para amarse en el silencio, conjeturas sexuales espléndidas que se van dibujando despacio, como fumar un puro y no dejar escapar las volutas de su humo con tanta facilidad.

Me gusta que Zapata persiga, como el buen Darío, una forma. Y se obsesione en el fondo. El problema está en que podría gastarse, así, como las manos de Guayasamín en sus cuadros ya repetidos.

El cuentario que tiene un rimbombante subtítulo: Cuarteto narrativo, que en realidad no dice nada, es un gran paso para comprobar a Zapata en su carrera ligada con la palabra precisa y el tema del sexo como una preocupacion literaria. Me ha gustado este libro.

martes, octubre 16, 2007

El "Pirata Viejo" de Santiago Páez


He leìdo la novela "Pirata viejo" de Santiago Páez. Me ha divertido gratamente su lectura. Una fresca historia, adornada de un lenguaje erudito y una visión muy agradable y fresca de visualizar al país desde una cultura criolla. Una suerte de realismo coloquial se van dibujando en sus pàginas.

La historia es simple (y por lo tanto de una complejidad literaria puntual). Un hombre adulto, de una familia tradicional quiteña se ha ido vinculando a la vida facil y pìcara: se ha convertido en un gígolo (un hombre que vive de las mujeres, a la aventura). Encuentra, entonces, a su nueva víctima (una mujer ibarreña) con quien va a vivir una aventura muy típica del ecuatoriano: un viaje desde el norte hasta el mar, en donde van a pasar una serie de acontecimientos que llenarán de hilarante expectación la lectura hasta el final.

Aunque el final me suena a una típica telenovela, creo que hay precisión en ese cierre, porque implica la vida "quich" de la historia picaresca que se vislumbra en la trama.

La novela está enriquecida con una gran cantidad de anécdotas que nos pasan a todos. A todo ecuatoriano común. Hay una gran versatilidad en el lenguaje (lo que me parecelo màs rico e interesante del libro).

Una novela para leerla de un solo tirón. Y que nos demuestra que en la sencillez se encuentran los mejores hallazgos.


sábado, octubre 06, 2007

Nuevos escritores en EL CUESTIONARIO

Amigos:

He incluido en mi blog EL CUESTIONARIO tres entrevistas más. Responden:

-El poeta español Juan Ruiz de Torres
-El escritor cubano Armando Cristóbal, y
-El narrador boliviano Paz Padilla

Invito a que los lean en

www.elcuestionariodelescritor.blogspot.com

Osvaldo Encalada y su "Diccionario de la vista Gorda" visto por Lucrecia Maldonado

En una noche con olor a lluvia, Osvaldo Encalada vino desde Cuenca, a presentar su hermoso "Diccionario de la vista gorda". En la LIBRIMUNDI de la Juan León Mera llegaron los amigos más queridos de Osvaldo y d ela Editorial para celebrar junto con Galo Mora y Lucrecia Maldonado el recibimiento de esta noeva y bella obra.
A continuación les dejo con el texto que Lucre lleyó en esa noche de Jueves y que tanto nos conmovió.

EL INTRINCADO ARTE DE ESCRIBIR DICCIONARIOS


Desde siempre me pregunté cómo sería hacer un diccionario. No es una actividad que a mí, particularmente, me habría gustado, pues me ha parecido bastante menos apasionante que inventarse mundos o personajes, o que acomodar palabras en la ambiciosa búsqueda de eso que llamamos poesía. Sin embargo, al ir (h)ojeando el nuevo libro de Oswaldo Encalada Vásquez, Diccionario de la Vista Gorda, estas impresiones pueden variar un tanto.

En primer lugar, es necesario anotar que este trabajo de hacer un diccionario humorístico no es del todo original, aunque en nuestro medio no haya sido frecuente. Oswaldo Encalada sigue las huellas de personas tan ilustres como Ramón Gómez de la Serna, quien creó definiciones graciosas, creativas y mordaces en sus famosas Greguerías. Otro de los precursores de Oswaldo en esta tarea es Ambrose Bierce, quien en su Diccionario del Diablo también hace un afortunado ensayo de emparentar las palabras con el humor, casi siempre negro. Oswaldo Encalada se apoya en estos dos grandes escritores, y en otros, para sostener algunas de las definiciones que ensaya en su nuevo libro.

En nuestro medio, un diccionario de estas características es, sin embargo, una producción original que habla, entre otras cosas, del deseo de su autor, conocido narrador cuencano nacido en 1955, de experimentar y probar nuevos caminos dentro del campo de la creación literaria. No sería este el primer trabajo de este tipo de Oswaldo Encalada Vásquez, pues tiene en su haber otros libros similares.

Alguna vez oí a Ramiro Diez, conductor del programa Concierto Sentido, decir que leer el diccionario es una de las más apasionantes actividades que un buen lector puede realizar. Aquella vez su apreciación me pareció bastante exagerada, pues para mí un diccionario, sobre todo si es un diccionario en serio, es un tipo de libro más bien instrumental, nunca se me habría ocurrido ensayar su lectura para animar una tarde de aburrimiento. Sin embargo, el Diccionario de la Vista Gorda de Oswaldo Encalada, así como el Diccionario del Diablo, de Bierce, pueden fácilmente hacer que una cambie de idea.

Las definiciones de Oswaldo Encalada pueden acercarse a veces al un humor ligado a contenidos “no radiales”, como en el caso de


GENEALOGÍA: Algunos árboles genealógicos dan ramas; y otros, rameras.


Otros hacen reflexiones que lindan (o colindan) casi con lo filosófico:


MATARIFE: Hay el caso de quien puede matar y tener fe. Es el caso del matarife.


El humor sencillo de todos los días, nacido de un ingenio lógico y lingüístico, acompaña otra de las definiciones:


MATASIETE: Un matasiete es más valiente que un mataseis.


Y también hay definiciones que se acercan bastante a un chiste de tono más bien ingenuo:


MASTODONTE: ¿Cuál es el animal que siempre es más? –El mastodonte.


El Diccionario de la Vista Gorda de Oswaldo Encalada Vásquez nos conduce así por un mundo en donde las palabras dejan de ser los tradicionales conceptos, los hermosos recursos poéticos, los vehículos de la fantasía y se vuelven, a más de todas estas cosas, pequeñas cajitas chinas o matrioshkas rusas que al abrirse permiten ver el complejo mundo de las posibilidades significativas y emocionales, en donde la poesía y el humor acortan distancias y hablan del infinito potencial creador del ser humano, en este caso, del infinito potencial creador de Oswaldo Encalada Vásquez.



martes, octubre 02, 2007

LO NUEVO EN EL CUESTIONARIO

LES INVITO A LEER EN MI BLOG EL CUESTIONARIO: www.elcuestionariodelescritor.blogspot.com LAS ENTREVISTAS A TRES ESCRITORES ECUATORIANOS QUE ACTUALMENTE FORMAN PARTE DE EL GRUPO QUE COLABORA CON EL PRESIDENTE RAFAEL CORREA DELGADO:

- Galo Mora Witt (Asesor cultural del Presidente de la República)

- María Fernanda Espinosa (Canciller del Ecuador), y

- Raúl Vallejo (Ministro de Educación del Ecuador)

los invito a Visitarme