martes, octubre 31, 2006

Un 31 de Octubre, una poeta...

El 31 de octubre suele ser la fiesta "criolla" de walloween en nuestro paisito. Los adolescentes y los niños festejan y se divierten. El patrioterismo chauvinista obliga a que se haga mención al Dia del Escudo Nacional. Hoy es el día de este símbolo patrio y se trata de que con esta fiesta cívica, los adolescentes cambien su fiesta de importanción americana (¿?).

Mi recuerdo del 31 de Octubre la tiene una mujer. Una guayaquileña a quien quise mucho. El cumpleaños de una poeta muy querida llamada Ileana Espinel. Ella nació el 31 de octubre de 1933. Gustaba de celebrarse su fecha, aludiendo a lo de bruja y a lo de escudo. Ileana era incomparable. Su exquisita conversación, su calidez de anfitriona de mundo y su alto criterio frente a la poesía nacional le daban un encanto único. Mimada y temida por sus amigos, Ileana, la hipocondriaca Ileana, hizo de su obra un verdadero paradero para el que quiera conocerla. Siempre en esta fecha me acuerdo de ella. La llamaba por teléfono en este día. Era muy conocedora de las últimas novedades editoriales y era muy enriquecedor compartir con ella. En su casa siempre habían visitas que traían novedades poéticas: Nany Cazón, Carlos Eduardo Jaramillo, Rodrigo Pesántez, Ana cecilia Blum, Sonia Manzano, Josefina Egas, y su hermano, Gonzalo Espinel, entre otros, eran los contertulios de su fino humor, de su sacra ironía. Ileana, aún el ecuador te debe una lectura verdadera de tu poesía.

En el último encuentro de Literatura en Cuenca hablé sobre una panorámica de la poesía femenina en el Ecuador. Ileana es, sin duda, un faro en el tema. La gorda Ileana, a quien este día la he recordado mucho y le guardo todo mi cariño y admiración, porque considero que su poesía es única y debe ser leída y valorada como la que más.

Aquí presento un fragmento de mi estudio sobre su obra:

ILEANA ESPINEL (Guayaquil, 1933-2001) publicó Club 7 –coautora- (1954), Piezas líricas (Guayaquil, 1957), La estatua luminosa y Poemas escogidos (Caracas, 1959), Triángulo -coautora- (Guayaquil, 1960), Arpa salobre (Caracas, 1966), Generación huracanada -coautora- (Guayaquil, 1969), Diríase que canto (Guayaquil, 1969), Tan solo trece (Guayaquil, 1972), Poemas escogidos (Guayaquil, 1978), y, Solo la isla (Quito, 1995).
Seguidora en estirpe poética de Doña Aurora Estrada y Ayala, Ileana, en su ciudad, dejó, para las generaciones posteriores, un trazo de finísima poesía, recuperada por Sonia Manzano, Maritza Cino y Carmen Váscones.
En Junio del año 2000 se publicó en España su “Breve Antología” (Alandar, Cuadernos de poesía No. 12, Barcelona), preparada por el poeta español Francisco Lucio, quien en el prólogo que encabeza dicho libro dice:
…antes de su aparición (de la de Ileana) apenas podía el Ecuador presentar más nombre de importancia, entre las mujeres poetas, que el de la posmodernista Aurora Estrada, después de la revelación de Ileana Espinel, aunque no sea tanto por la vía de la influencia directa cuando por la del ejemplo poético; es decir por la vía de la ejemplar dedicación a la creación de una obra poética del más alto rigor…
Fue Lucio quien puso a relucir la figura poética de este mito de las letras: templado y parco. En la antología figuran sus más conocidas “piezas líricas”, aquellas que se dejan leer a pulso y a las que el poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade se referiría como una alta y emocionante revelación de poesía.
Ileana escribió poco, siempre cuidó el verso, como si se tratara de una escultura de cristal, en la que hay que pulir y pulir hasta conseguir el brillo perpetuo. Sus poemas (consonánticos y estróficos) son de la mejor factura lírica que ha dado el Ecuador en este siglo, en la voz femenina. Espinel siempre fue muy exigente con su producción. Su verso es figura de la síntesis, un rasgo que muy pocos poetas lo han conseguido. Su precisa versificación se reparte en las catorce líneas del "mimado" soneto clásico. Pocos poetas contemporáneos han sabido dominar lo estrófico y la consonancia, frente a la vanguardia. Espinel maneja una imagen severa que desemboca en la ternura (hermosísimas antítesis que han sido las formadoras de su estilo). La tenaz ironía y el sarcasmo, que sacude al lector de sus versos, deja un sabor a nostalgia feliz.
El ritmo en la poética de Espinel es, primeramente, inconfundible. Después, cadencioso, y aunque tiene algún desvío hacia figuras románticas y anacrónicas, esas formas, también, son símbolos de su ironía y, por lo tanto, recursos de firmeza en su palabra.
Las contradicciones (paradojas de patética suavidad) se exponen en versos de impacto:

Podría ser la luz, mas es tan solo
el madero que flota del naufragio
(Imagen del amor).

Ella es firme ante las formas clásicas y el discurso vanguardista. He aquí un terceto endecasílabo que dibuja lo expuesto:

La soledad del árbol sin ramaje,
la del viento que sopla en el paisaje
donde concluye la ilusión de todo.
(La soledad postrera)

Pero su mayor importancia dentro de la lírica nacional no es solamente por sus aportes significativos a la renovación del verso clásico, sino por una extraña temática que se dejó ver en sus más logrados poemas: La poesía de la enfermedad. Y esta es una poética novedosa en nuestra lírica. En estos textos, la voz poética está enferma, siente agonía, y entonces la muerte prematura es el seguro camino. Esta poesía hipocondríaca nos conduce al recurrente tema de la soledad. La de Ileana es una poética muy personal. Considero que su poesía necesita ser reconocida en su exacto valor. Los poemas más extraños y más íntimos de su obra, son aquellos en donde se hace alusión a la medicina que la voz poética canta como si fuera una musa o un cisne modernista.
El soneto “Valium 10” termina diciendo:

¡Ah, pequeña pastilla milagrosa
Que levantas mis nervios de su fosa
Con un responso de dopada fiesta!

O su originalísimo poema “Dislate con pastillas”, que es uno de sus “clásicos”, dice:

Pertranquil
Esencial
Pankreoflat
Flaminón
Peridex
Baralgina
Tioctán
Persantín
Buscopax
Ingapirina
Mosaico adocenado
Del templo drogadicto
Que oficia diariamente
En mis entrañas
(todo para que el hígado
El insomnio los nervios
El músculo cardíaco
Los dedos que hormiguean
Retracen los relojes
Que marcan sin remedio
El infallable paso vencedor de la muerte).
La lírica de Ileana siempre fue grandilocuente. Una lírica que empezó despidiéndose. Volviéndose eco de la muerte en carne viva. En viva imagen. Los motivos poéticos cambian en ella. Hay veces que su poética regresa a ver el camino común de la poesía social, y entonces, aunque tratando de huir del fácil cartel, cae en él, y cae con razón, porque la época lo ameritaba (y lo sigue ameritando aún). Aunque esa poesía se entierre en el olvido, la poesía de Ileana es una novedad, cuando, con esa chispa de humor corrosivo y negro, con esa ironía punzante de fauces desgarradoras, extrae enormes zarpazos de estupenda lírica humorística, que se enlaza con tristísimos versos, en donde se deja ver la preocupación del oficio y de la época. El poema “El practicismo práctico” se enmarca dentro de este sendero brillante que aún no se descubre a cabalidad en Espinel:

El practicismo práctico sugiere que me case
con un buen comerciante
/.../

Mi madre de mi alma
está de acuerdo en esto.
Y lo mismo mi abuela,
mi tía,
mi cuñado,
mis dos lindos hermanos
y todos los amigos de mi querida gente...

De la raíz más honda del practicismo, brota:
"Ileana, un comerciante... ¡Un comerciante, Ileana!".
Pero Ileana,
la tonta,
la lírica,
la loca
se casa
-si se casa-
con un poeta pobre.

De enorme visión crítica, y gran lectora de poesía hasta el día en que murió, Espinel siempre desarrollo una poética de las cosas. Diría más bien de los hechos que tienen que ver con la vida, pero con lo ideal de la vida. Su poema “balance mortal”, un texto con sórdidas imágenes que expelen como figuras patéticas de indudable calidad, se dejan leer en este texto: "Alma y carne gimiendo un féretro esperandoa veces sin almuerzo otras veces sin cenapara honor de la glándula que engorda mi osamenta tres litros diarios de agua de boldo para el mal que detiene mis pasos que siembra mi antológica mi suave piel nevada de verdes rosas lívidas".

domingo, octubre 29, 2006

DOS BELLOS LIBROS EN MI ESCRITORIO

Dos bellísimos libros de poesía he recibido esta semana con una emoción verdadera. Los dos son libros que contienen una poesía reunida por los años y las experiencias de sus autores. La poesía del poeta riobambeño Manuel Zabala Ruiz, publicada en las bellas ediciones de Poesía junta en la casa de la Cultura, en su número 5.
El poeta Manuel Zabala Ruiz siempre ha permanecido en un anonimato extraño. Su obra parquísima y trabajada hasta la saciedad la hemos conocido en solo cuatro libros. Su Obra Poética Completa, publicado en Libresa hace ya ocho años, fue el punto para que Zabala sea reconocido en el país. En dicho libro, que tuve la suerte de editar, se publica prácticamente toda su obra. El libro de poesía junta trae unos 20 poemas nuevos que se han dado desde ese tiempo hasta ahora. La parquedad y la madurez de la poesía de Zabala, la mínima obra poética de este autor único, humilde hasta los límites de la carencia de vanidad, ese aplomo de hombre recto lo hacen POETA de verdad. Me ha extrañado que en la solapa del libro de Poesía Junta que se llama como su primer libro "La risa encadenada", pero que en las páginas interiores figura el nombre como Obra póética completa, se escriban títulos de los libros de Manuel Zabala que nunca se han publicado. Me sueña extraño, ya que conozco tanto la poesía de Zabala y a él mismo, encontrar que figuran como su bibliografía las partes en las que él, en 1998 dividió su obra. Creo que debería haber más cuidado en la Casa de la Cultura para no cometer estas equivocaciones tontas. La poesía de Manuel Zabala está absolutamente reafirmanda en la poesía de nuestro país y de América. Zabala es un caso peculiar y único. Pocos han sabido manejar a la perfección la métrica y la rima pero con figuras estilísticas contemporáneas. Su poesía es una isla en el Ecuador.

El otro libro al que me refiero es a AJUAR DE CAL de Eduardo Villacís Meythaler. Bellísima edición cuidada por Nicole Ruam, la entrañable compañera del poeta Jorge Enrique Adoum, que se embarcó por los caminos de la edición desde hace unos tres años. Villacís, como Zabala, no han sido poetas del mundillo, han sido parcos a veces en exceso y no han sabido "autopromocionarse" en las palestras de la escritura de nuestro país. Sin embargo la poesía de ellos sale sola. Y esto si es verdad. Esta poesía se presenta hermosamente editada, con bellas ilustraciones de su hijo.
La poesía de Villacís Meythaler me gustó mucho desde que la conocí. Hace muchísimos años compré su bello libro titulado "Dieta sin sol", que esta en la Colección Básica de Escritores Ecuatorianos de la Casa de la Cultura. Su poetica tiene una referencia en el tema de la enfermedad. Villacís es médico cardiólogo de gran prestifgio en Quito. Esto ha permitido a esta alma sensible recoger las experencias del dolor de la enfermedad, de la lucha con la muerte, pero sobre todo de la lucha del galeno frente a la responsabilidad del dolor. Es algo así como la misma poesía o como lo cataloga Adoum "dos veces médico del corazón". Ileana Espinel y Eduardo Villacís Meythaler pieso que son los dos más grandes poetas del Ecuador que han tomado el tema de la enfermedad como un tema poétizable y lo han sabido hacer con absoluta paciencia y con verdadera poesía.

Dos libros con poesía y con poetas fuera del canon. Eso es lo importante. Estos dos poetas no pertenecen a ningún mundillo. no han sido consagrados en universidades ni son los "gurus" de ningun grupo. Son poetas y están libres. Y ya tienen sus años.
Y el lector debería homenajearlos en vida. El homenaje es simple: hay que leerlos.

jueves, octubre 26, 2006

Los Tiempos de la Crisis

Siento que una crisis se va a acentar en nuestro paìs. Los tiempos de crisis sirven siempre para pensar. En esos tiempos se desarrolla siempre la bonanza del pensamiento. Las vacas flacas siempre nos hacen pensar en vacas gordas, en otros caminos.
Pienso que le hace falta al Ecuador analizar la figura del ave fenix mitològico. "De las cenizas renaceràs". Del fango creceràn narcisos blancos que poblaràn de belleza los nuevos tiempos.
Nuestro malestar frente a la visiòn del Paìs en los pròximos años, sin un cambio definitorio, sin un verdadero sendero en donde se vean resultados nuevos, nos harà madurar. Hacia allà vamos, hacia la crisis. Un duro dolor de vida nos espera y en este tiempo debemos pedir que cada zapatero forje su mejor zapato.
Siempre me han dicho que cuando uno està enamorado no debe escribir. Debe esperar los momentos duros para fortalecer su lenguaje, para medir su creatividad en seco y no en la humedad del amor que siempre conduce a los peores efectos. El amor es el poema, es la felicidad. Y con felicidad no se crea, a lo mejor y hasta se recrea, pero nada màs.

En crisis se han escrito las màs grandes obras y en crisis se han forjado los màs altos pensadores y filòsofos. De las grandes dictaduras han salido los màs enormes ejemplares de la escritura. De las màs horrendas crisis econòmicas y sociales, de los paìses envueltos en los màs energumenos poderes se han formado la màs sofisticadas vanguardias que hacen cambiar el canon de vida y de arte.

El dolor es creativo. Siempre. Solo del dolor uno puede purgarse con arte, con creatividad, con ingenio.

Estoy buscàndole el consuelo a nuestro dolor como naciòn. Sin crisis no hubiera nacido la generaciòn del 27 y Cernuda no hubiera escrito su màs honda y terrible poesìa, ni Huidobro hubierase creido Dios, ni Neruda se hubiera entregado a la misiòn de poetizar a las cosas. Por las crisis terribles de Colombia, este paìs se ha volcado a recuperar su naciòn con fuerza y vitalidad.

Los ecuatorianos todavìa vivimos el letargo de la nada. Recuerdo el nombre de un poemario de Vicente Robalino que se llama "Pòngase de una vez en desacuerdo". Creo que ese es el tìtulo que este paìs merece en la actualidad. Todos estamos de acuerdo con la nada. Lo que parece ser no es. Lo que gritamos se borra con el codo del grito. No hay posiciòn antagònica. Todos estamos en el mismo barco, en las mismas aguas del rìo de Heràclito.

La crisis a lo mejor nos salva.

lunes, octubre 16, 2006

la radiografía de la Patria

Ayer el país se declaró ignorante. Y es penoso decirl. Porque, más que en un candidato, yo tenía fe en el país, como tal, en que al fin, podríamos ponernos de acuerdo y romper con el yugo de los de siempre. Pero no. El señor Noboa y su chequera está primero y esto es lo que me hace reflexionar sobre una tesis que tenía la esperanza de que sea falsa: un país ignorante es ingobernable y terco (esta tercero Gutierrez). No puedo creer que Alvaro Noboa esté primero. No me cabe en la cabeza esta situación. Un hombre que apenas articula palabra, que en su contextura física ya se puede notar un cierto mal congénito. Que su nivel académico es visiblemente carente de sustento y que sabemos que es el hombre más rico del país, el gran gamonal de la explotación, el quiché de los oligarcas, el niño rico que quiere jugar al presidente porque ya ha jugado a todo lo demás.

No entiendo al país. Las elecciones son, sin duda, el verdadero índice de lecturabilidad en este país. Si en el Ecuador no se lee, las elecciones nos han comprobado efectivamente esta situación. La gente no lee nada, la gente es el lobo de la gente, ahora sí, de manera real. Qué pena de país, que desolación.

Aquí cabe un verso terrible de una poeta ecuatoriana: "El mundo a esta maldita hora no está para poesías". Y es verdad. La elección es el espejo de la Patria, y la Patria está enferma, porque vive en la ignorancia, porque no puede leer porque, a lo mejor, el hambre se instala en su organismo más que la gana de leer.

El Ecuador está creyendo que un rico va a ser rico al resto. Hay que leer historia, hay que leer filosofía, hay que entender un poco el proceso en base a la historicidad. La cosa no es rosa.

Ahora sí que mi apoyo es indudable para Rafael Correa. Y no importan los bananazos que reciba. Tengo tanta lástima por este país que los recibiré y hasta es muy posible que me los coma.

lunes, septiembre 25, 2006

AMINTA

Aminta Buenaño presentó su libro en Quito. Una gran organización por parte del Área de la mujer de la Casa de la Cultura. Las intervenciones críticas estuvieron a cargo de Viviana Cordero y Leonor Bravo, quienes fueron madrinas de dicho evento. Toty Rodríguez con melodiosa y sugestiva voz hizo que el oyente entrase directo a los cuentos femeninos del libro de Buenaño "Mujeres Divinas". Me encantó conocer personalmente a Aminta. una mujer equilibrada, que conoce lo que hace y lo hace bien, con absoluta responsabilidad y con verdadero amor por las palabras. El texto de Viviana Cordero fue soberbio. Lamento no poder decir lo mismo del de Leonor Bravo, escritora de literatura infantil. Un selecto grupo de personas escuchó a Aminta en el bellísimo tearo Prometeo de Quito, mientras ella y sus amigas escritoras y actrices hablaban, solo habitaba el silencio. Un enorme respeto y una enorme afinidad por su discurso se dejó notar. Bello recado el de Aminta. He leído algunos de sus cuentos y los encuentro encantadores. Fue placentero su presencia por este Quito que ya se prepara para llover. Pero si así llueve, que no escampe...

sábado, septiembre 16, 2006

EL DIOS DE LA MEMORIA DE CARMEN SOSA

Las doce historias que contiene este libro corren airosas como libres jilgueros, cantando a viva voz el triunfo del verdadero cuentista: Haberle puesto el punto final a su narración luego de luchar por la condensación, la tensión y el esfuerzo. Como buena poeta que es, Carmen Sosa Cevallos, lleva estos textos por los derroteros más líricos del paisaje interno de los personajes que viven y pueblan estas historias que se afirman a la tradición de la narratología.
Algo de tristeza hay por estas líneas; algo de añoranza, pero se respira libertad por todos los costados, y se vive en el texto: se respira al aire de los personajes. El lector es casi un actor más de estos delicados y cuidados relatos en donde se hace notar una voz nueva que quiere contar, así, con la humildad con que Homero creo la ficción y nunca pudo dividirla de la realidad. Ni más ni menos.

Carmen Sosa publicó en el año 2004 su libro de poesía "Un océano en la piel". Es Doctora en Letras y Literatura y Profesora.
Aquí una muestra de su trabajo.

Teorema para el final de tu tiempo


A Toñito García Sosa
En realidad no entiendo hasta ahora por qué la gente dice que estoy loco. Mire, señor juez, ese día estaba ya a punto de enloquecer. Pero solo a punto. La verdad es que a mí me cogió la tristeza, la nostalgia, la angustia en el punto más débil de mi ser... Tendría que contarle antes algo sobre el lugar en donde me hallaba. Era un cuarto pequeño, oscuro, tan oscuro que para que entrara el sol yo debía salir. No contaba con una sala ni dormitorio ni desván ni nada. Un solo cuarto, Señor Juez, uno solo.

Mi sombra inquisidora era mi único reflejo porque además tengo terror a los espejos, entonces no quiero jamás a uno cerca de mi figura La cuestión es que en ese adorable silencio, el tic tac del reloj me acompañaba siempre. Hasta casi podría decir que me acostumbré a él y por años estuve pendiente de limpiar el polvo y la telaraña que de vez en cuando se posaban sobre él. Al mismo tiempo, Señor Juez, que yo compraba el pan para mi café nocturno, compraba pilas para su vida, pero después, señor juez, como todo cambia, también cambió mi tolerancia hacia él y, poco a poco, empecé a odiarle, aprendí a despreciarle y le dejé ahí, lleno de polvo, lleno de telarañas, lleno de desperdicios y excremento de los moscos, le dejé ahí pero, señor juez, las pilas jamás se apagaron, siguieron haciendo caminar ese maldito horero y ese minutero que se llevó toda mi ira y a cambio me dejó toneladas de angustia.

Yo no sé, pero esa rara eternidad de la vida de las malditas pilas debió haber sido hechura del diablo, quien más, señor juez, quien más que el diablo que rondaba el hueco en el que vivía.

Esa noche, señor juez, era la décimo segunda vez que conté mi noche de insomnio. Ya no era posible. Entonces, en un ataque de cordura, levanté mi mano poderosa y arranqué el reloj de un solo tirón de la pared. Era de ver como cayó pesadamente sobre la tabla irregular de mi cuartucho. Entonces ahí empezó todo. Primero di golpes en la mitad de su cara, luego cercené sus orejas, con toda la venganza arranqué de su redondez la epidermis de sus horas y sus números se fueron al carajo. Pero la necedad de este reloj señor juez, era tal que seguía sonando su maldito tic-tac. Tic-tac, tic-tac, en mis oídos, tic-tac en mi piel, tic-tac en mi memoria, tic-tac en mi conciencia, hasta cuando arranqué su horero, minutero y segundero empecé a saltar sobre lo que quedaba de su cuerpo hasta verlo convertido por fin en miles de trozos. Solo cuando experimenté su silencio profundo pude respirar tranquilo. Pero, señor juez, a la final fui condescendiente con él, porque, vea, con una escoba recogí sus desperdicios de tiempo y los deposité en una caja, fui al cementerio y le otorgué un funeral digno, acorde a su función. También el reloj de la torre del parque acompañó su entierro con su música. Fue un acorde hermoso de seis campanadas que retumbaron la paz del panteón y estoy seguro que llegaran hasta el cielo acompañando su viaje final.

Yo creo, señor juez, que no podía ni tenía derecho a pedirme más. Ese día, para mí, se convirtió en el más feliz de mi pobre existencia y hasta las margaritas que llevé olían diferente.

Hoy son tres meses de tal acontecimiento y las cosas siguen siendo raras, señor juez, tan raras que, de un tiempo a esta parte, yo no logro olvidar la vida y existencia de ese maldito y querido reloj. Es como que en cada noche su recuerdo vuelve a mí y en muchas ocasiones he sentido su presencia.

Mire usted, en algunas ocasiones he vuelto a ver al reloj. Siento que se sienta junto a mí, que se acuesta junto a mí y hasta que, de vez en cuando, levanta mi sábana y se dedica a halarme los pies. Siento, señor juez, que él no descansa finalmente. La otra noche pasé por la iglesia y le pedí al padre que diera una misa en honor a su memoria, claro, él, inicialmente, se negó, pero a la final lo hizo, y le dedicamos unas cuántas oraciones a mi inmemorial reloj, fiel cómplice de mi forma de matar el tiempo, víctima de mi ataque de no hacer nada, reloj, ex cantador del tiempo que pasa sin volver, cajita de recuerdos, soportadora de mi más grande crimen.

Pero ni con esas, señor juez y, mire, ese tic-tac sigue en mi conciencia. Entonces yo creo que con su música me está exigiendo que venga hasta usted y confiese mi crimen, para que sea usted quien finalmente decida mi destino.

En todo caso, señor juez, usted se servirá leer mi expediente y, si es el caso, aplicar todo el peso de la ley.

Aquí tiene usted. Mi declaración se titula “ASESINO POR DESESPERACIÓN”. Me acuso ante usted y ante todos los relojes del mundo.
Quedando usted En libertad de cambiar el nombre de mi denuncia en la forma que usted creyere conveniente.

En sus manos y con su venia, señor juez.

El juez tomó la palabra: Administrando justicia en nombre de la República y por Autoridad de la ley he quedado enormemente sorprendido al escuchar su declaración de carácter oral, por lo que ha sido necesario recurrir a su declaración escrita para llegar al fondo de todo lo ocurrido. Más, por muchas lecturas que he realizado, no encuentro justificación alguna a su grave falta. El orden de los acontecimientos sucedidos determinan su alto y total grado de culpabilidad. Pues no concibo como es posible que usted haya tenido la astucia y osadía de atentar contra un ser completamente sano y normal; un ser que gozaba de todas sus facultades físicas y mentales y haya atentado contra él propinándole un terrible sufrimiento hasta causarle su muerte. Deberá usted saber y aprender que la vida y el tiempo que él representaba son, por demás, sagrados.

Por tanto, y apoyándome en el artículo número 450 del Código Penal vigente, en su totalidad. Y, además, por contravenir en los incisos 1 y 2; que en resumen se refieren al asesinato con alevosía y ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido, en mi calidad de Juez de la República que usted pisa, y a las 21 lunas de un mes por demás sombreado, le otorgaré mi sentencia.

Le solicito ponerse de pie para escuchar:

Por su actuación ha sido usted declarado CULPABLE y le condeno a 12 años de intensa recolección de relojes dañados para su total reparación, para que ellos vuelvan a la vida con su salud restablecida. Además deberá usted prepararse durante todo este tiempo en técnicas sicológicas, a fin de que la salud mental y psíquica de estos bien logrados aparatos no sufra resquebrajamiento alguno y puedan formar parte de la sociedad como seres normales.
Con la facultad que la Ley me otorga doy a este juicio penal el carácter de “Cosa Juzgada”.
Notifíquese en su Casillero Judicial y publíquese en todos los medios de información de mayor circulación del país, para sentar firmes precedentes .
¡¡¡HE DICHO !!!

martes, septiembre 12, 2006

NOVEDADES DE ANGEL

El Sello ELANGEL Editor prepara novedades para fin de año, por eso mismo no he podido escribir en este tiempo en el blog, pero ahí les va algunos avances:

En la Colección "El Angel terrible" presentaremos el nuevo libro de Iván Oñate, un bello tomo con una poesía madura y fresca en base a una propuesta bien interesante.

La poesía de Franklín Ordoñez, un bello libro de amor y desgarro. Un mínimo tomo que está a las puertas del horno.

Los monologos de Viviana Cordero. Las últimas obras de teatro que fueron dirigidas por el escritora saldrán en un solo tomo. Las femeneidades distintas de María Magdalena y la Torera, personajes discimiles que Viviana hace hablar.

Por otro lado en la Nueva colección BOLSILLO DE ANGEL aprecerán:

La tercera edición del "El teatro de los monstruos" y "El paraiso de Ariana" de Viviana Cordero, así como "Todos los cuentos" de Elsy Santillán Flor.

Nuestro nuevo formato de bolsillo entra con pie bueno al mundo del libro.

Y ya circula fuera de colección el libro "El dios de la memoria" de Carmen Sosa Cevallos, que será presentado el día Viernes 15 de septiembre. Las apreciaciones críticas estarán a cargo de Soledad Córdova y Galo Mora Witt.

viernes, septiembre 01, 2006

LA TOYA TOBAR

Victoria Tobar,(ambateña 1943), escritora, activista y ejecutora cultural por más de cuatro décadas, colaboradora en la prensa hablada y escrita, como editorialista, articulista; participante en innúmeros recitales poéticos, en coloquios, paneles, incursiona también en el cuento, el relato, tiene seis poemarios publicados. Directora de la CCE Núcleo de Tungurahua, miembro de la Casa de Montalvo. Su último libro “Poesía despeinada” ha sido publicado bajo el sello editorial ELANGEL Editor, en la Colección “El Angel terrible” No. 3. A continuación una muestra al azar de su poesía:

Escena íntima

El fuego está dentro
retozando en una chimenea.
Afuera llueve.
El fuego está dentro
retozando en la piel.
Un gato ajeno a todo duerme.


Nocturno pequeñito

La noche
en el hogar
es una cobija
azul oscuro
que protege los sueños.
Lo contemporáneo
Estos versos son últimos
pero no finales,
son de temporada.
del tráfago reciente
como el pan.
Estos versos
son el preludio
de mi desconocida de mañana.
Mi victoria futura,
mi futura victoria.


Divertimentos

Los días se atropellan,
unos a otros.
Si siguen así,
la vida se acabará
muy pronto.
Las horas se pisotean
son las seis de la mañana
y recién desconecté mis neuronas
a las doce de la noche.
El vértigo es consuetudinario
y alborota en el despertador.

Mi siquiatra es un diccionario
Juego con las fichas más divinas del mundo.
Descubro mi ser primigenio, elemental, paradójicamente trascendente.
Son ellas las amo
No, no es cierto,
Adoro las palabras.

La gripe

Unos vulgares virus, me atan a las cobijas,
me pegan a las sábanas, me confinan a las reducidas dimensiones de mi cama.
Esta enfermedad es una delicia, solo: agua, limón y Saramago.
El cuerpo es una caja de sorpresas. El catarro una sucesión de espasmo jubilosos.
Y mis neuronas felices y excitadas con el Evangelio según Jesucristo.


Victoria

Mi nombre es un tema recurrente. Fastidioso
Fue difícil acomodarme a tan triunfal significado.
Solo después del medio siglo
aprendí a dominarlo,
supe que no es un título,
ni una convocatoria,
ni un apodo para disimular una derrota.
Solo un sonido usual, convencional, identificatorio,
….como todos los nombres…

jueves, agosto 24, 2006

Usted es de los intelectuales que odian a Harry Potter?

Yo no.

Lo odié por muchos años porque la moda me exigía. Si no lo odiabas no eras intelectual. Yo fui de aquellos que me aprendí de memoria aquel discurso de comparar a las grandes novelas (de Joyce para abajo) con la novela de la Sra. Rowling y, claro, decir que su "Harry Potter" es una basura mal escrita, que no tiene ninguna opción literaria, que no está bien narrada, que no hay técnica. Que es puro entretenimiento. Me aprendí el discurso sin haber leído la obra y sin ni siquiera acercarme a las películas. Pero fueron mis hijos los que me condujeron a la obra del niño mago. Vi entonces la película de Cuarón ("El prisionero de Azkaban") y luego, junto con la presión de mis estudiantes de bachillerato en el colegio, entre en las novelas para poder hablar sobre el tema. Leí entonces de un tirón los seis libros. Y lo terrible es que me gustó.

Rowling ha creado una atmósfera paralela a la nuestra. Otro mundo que camina en linea horizontal al mundo de la realidad: el universo de la magia. Ha puesto significación a ese mundo oculto que es nuestro mundo metaforizado: una realidad disfrazada de fantasía. Los primeros libros tienen ese gustito infantil que conducen a que la lectura sea agradable. Además me gusta que Rowling no prejuzgue a los niños. La literatura infantil actual está poblada de "mensajillos" muchos de ellos cursis, llenos de diminutivos obsoletos y tontos, en cambio Harry Potter se maneja en un lenguaje que sacude, que oprime, que apasiona. Ningún libro infantil ha llegado a lindar por estos derroteros (hablo del Ecuador, que dicen que anda en boga con su literatura infantil).

He oído a muchos intelectuales que dicen que Harry Potter está mal escrito y, permítanme decirles que yo no he encontrado ningun error sintáctico, verbal, ni de tiempo, ni de forma, ni de ortografía en sus páginas. Y es lógico, con el dinero de Rowling se podría pagar a toda la Academia de la lengua inglesa para que corrija la obra íntegramente. Son frases de los intelectuales que no leen, si no que se dejan llevar por el impulso de la moda. He oído que Harry Potter es light, que no hay profundidad: no me consta. Hay mucha mas profundidad que en algunos poetas de este país a los que se les considera el plus ultra del universo. He oído que Harry Potter, por haber vendido más de 720 millones de ejemplares en el mundo, es basura. no lo creo. ¿Qué tiene que ver esta saga con las novelas "fuleras" de Marcela Serrano o de Zoe Valdez; nada que ver con la última Isabel Allende o con Angeles Mastretta. Con Rowling hay un ferviente grado de juego y de verdad. En las novelas de las autoras nombradas hay solo burdas historias con discursos feministas.

Rowling no es Joyce para cambiar la estructura de la novela, ni es Javier Marías para utilizar un lenguaje perfecto. Tampoco es García Márquez para construir un discurso poético ni Vargas Llosa para depurar el lenguaje. Pero tampoco es Paolo Coello que escribe en buen "lugar común", de lo que Dios nos libre.

Señor intelectual, dignísimo cultor del idioma y del pensamiento. Atrevase a leer Harry Potter y rompa sus esquemas.

Ya no me duele decirlo: A mí me gustó.

martes, agosto 22, 2006

ANTOLOGÍA DEL NUEVO CUENTO SUDAMERICANO

En noviembre del 2004 la editorial española "Páginas de espuma" tuvo la gentileza de pedirme que haga de editor por Ecuador para la publicación de la bellísima edición del libro "Pequeñas resistencias 3: Antología del nuevo cuento sudamericano". Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela eran los países convocados para semejante suceso. Cada país debía tener un editor local que además estuviera incluído en la antología con un cuento representativo. Se me pidió escoger a tres escritores ecautorianos más nacidos desde 1960 en adelante y que tengan una representatividad en el género del cuento. Luego de hacer las respectivas lecturas me incliné por los guayaquileños Carolina Andrade y Marcelo Báez y por la quiteña Lucrecia Maldonado. Debía buscar nuevos nombres que no hayan sobresalido afuera. El libro de 420 páginas fue presentado en la Feria internacional de Guadalajara con un enorme éxito. Por poner un ejemplo los nombres que figuran son: Marcelo Birmajer y Guillermo Martínez de Argentina; Alberto fuguet de Chile; Jorge franco de Colombia; y, Santiago Roncagliolo de Perú. El texto consta de 50 autores de los 9 países. A cada editor se nos pidió responder a nueve preguntas que formarían parte del pólogo, incluyo a continuación mis respuestas:

1. Generalizando, ¿crees que el cuento sudamericano tiene (o ha tenido históricamente) unos rasgos comunes, alguna peculiaridad con respecto al cuento de otras regiones?

Sudamérica ha sido siempre cuna de la gran cuentística en español. El género en el continente del sur ha llegado a grados altísimos y ha descubierto nuevos horizontes sobre el género. El decálogo del cuento de Quiroga, el absoluto misterio borgeano y la extraña personalidad del cuento vanguardista con Macedonio Fernández, Pablo Palacio y Felisberto Hernández, dan pauta del gran nivel del género que ha dejado precisiones sobre el hecho. Cortázar y Borges son cuentistas absolutos, y el segundo, inclusive, convirtió al cuento en una especie de hito dentro de los géneros literarios, inclusive más allá de la novela, de la que se afirma que es “el género por excelencia”. La brevedad del cuento se ha hecho una realidad mucho más palpable en el siglo XX, luego de haber mantenido tradiciones europeas en cuentos de gran factura y extensión (Chejov, Mauppasant, etc.). La vanguardia del “boom” en Sudamérica, hizo del cuento un fenómeno masivo e importante.

2. Breve canon de urgencia con los que, a tu juicio, serían los diez maestros del cuento sudamericano del siglo XX. ¿Qué relación crees que mantienen los cuentistas actuales con esa tradición ilustre (parricida, nostálgica, epigonal, indiferente...)?

Por un momento pensé que era fácil entablar una lista de diez grandes maestros del cuento sudamericano en el siglo XX, luego, ya al razonarlo, me di cuenta de la terrible dificultad del mismo. Por la enorme calidad de los autores y porque en muchos de los seleccionados habría que descontarles ciertos textos que no brillan como otros. De cualquier forma mi lista es la siguiente, sin que el orden represente un gusto mayor por tal o cual escritor: Jorge Luis Borges, Felisberto Hernández, Gabriel García Márquez, Pablo Palacio, Juan Carlos Onetti, Julio Cortázar, Bryce Echenique, Horacio Quiroga, Bioy Casares y Macedonio Fernández. Todo cuentista actual regresa a verlos. El parricidio, poco a poco, ha ido bajando su absurdo enfrentamiento en las nuevas generaciones de narradores. Se debe tener una visión miope para no volcarse a la lectura de los mencionados y no encontrar alguna referencia en la cuentística actual. Sin embargo he notado que esta generación tiene un cierto miedo a caer en las redes del realismo mágico, aquella forma absolutamente pegajosa (y maravillosa) que tiene Gabriel García Márquez para contar su realidad (la de todos). De cualquier forma siguen abultando las páginas del nuevo cuento sudamericano los borgeanos, los cortazarianos, entre muchos otros.

3. ¿Consideras que el cuento es un género específico y autónomo? ¿Por qué?

Absolutamente. El cuento tiene una autonomía total. El cuentista piensa su historia en la forma ágil, en el final contundente, en los personajes específicos, en la brevedad, en la concisión. El argumento del cuento debe ser razonado para esa forma. El cuento no es un fragmento de la realidad, es un planeta pequeño, un flash completo, cerrado, absoluto. Mientras respondo esta pregunta pienso en Borges (¿cosa extraña?), en su ceguera repleta de mundos, en su universo inmenso plasmado en sus mínimos cuentos. Eso lo dice todo.

4. ¿Qué aportaciones teóricas de interés, y qué innovaciones técnicas en la práctica del cuento, han tenido lugar en Sudamérica desde la década de los 90?

Creo más bien que se ha dado una suerte de literatura más ligera, mucho más “Light” que en otras épocas. Los aportes interesantes de esta generación son muy difíciles que se puedan establecer ahora, siendo una generación de novísimos que inician su oficio con una tradición absolutamente inherente al oficio. Los maestros “clásicos” ya lo intentaron todo y lograron adaptar al género con innovaciones insuperables (todas válidas). El nuevo cuentista sudamericano se enfrenta a un oficio estable desde cualquier punto de vista. Sus aportes se verán reflejados en el futuro. Me resulta muy temprano hablar de ello.

5. Ya ciñéndonos a tu país de nacimiento, ¿qué corrientes y autores nacionales consideras indispensables en la trayectoria del género?

En Ecuador, la generación de los años 30 marcó el camino de la literatura ecuatoriana de la prosa en general. Considero un hito de nuestra literatura a José de la Cuadra, gran autor del realismo social, que identificó, con absoluta novedad, las características de los habitantes de la costa ecuatoriana, universalizándolos y volviéndolos arquetipos de personificación para entender la realidad social de la época. De la Cuadra es considerado, por una gran parte de la crítica, como el precursor del realismo mágico en América Latina. Pablo Palacio, nuestro enorme y prematuro vanguardista, fue el gran cuentista urbano. Pese a que su generación pendía del “Indigenismo”, con Jorge Icaza como la cúspide del Realismo social, Palacio habló de temas tabúes, absolutamente desconocidos en el género, como la homosexualidad, el periodismo, el habitante de la ciudad, entre otros. En los años 60-70 surgió en Ecuador una generación que revitalizó al género. Cuentistas citadinos, fantásticos, de absoluta vanguardia, dejaron escrito lo mejor del género: el premiado Raúl Pérez Torres (Premio Casa de las Américas), Abdón Ubidia, Javier Váscones, Jorge Dávila, Raúl Vallejo, Francisco Proaño Arandy, entre muchos otros.

6.¿En qué situación se encuentra el género del cuento en tu país (autores, crítica, medios de comunicación, lectores, industria editorial...)?

El cuento en el país es, junto a la novela, el género mimado de las editoriales y del público lector. Goza de credibilidad en las librerías. El autor ecuatoriano ha dejado de pensar que el cuento es una antesala hacia la novela. Muchos novelistas han encontrado en el género enormes satisfacciones para quedarse en él. Sin embargo los problemas de difusión continúan. Ecuador sigue siendo el país de América Latina que goza de un anonimato gratuito en el mundo de habla hispana, debido a su poca difusión editorial. Creo firmemente que la literatura de mi país debería estar catalogada como una de las más firmes y prometedoras literaturas del continente.

7. A tenor del trabajo de campo realizado para elaborar tu selección, ¿se puede hablar de una nueva generación de cuentistas nacionales? En caso afirmativo, ¿cómo la caracterizarías?

La novísima generación de cuentistas ecuatorianos está en formación. Creo, sin embargo que esta generación esta poblada de nombres femeninos, con una literatura de indudable calidad, así como otro grupo que persigue la literatura de consumo y desecho, inspirada en algunos nombres que han llegado a la cúspide de la literatura light. Las mujeres son la nueva promesa narrativa en el Ecuador: Gilda Holst, Liliana Miraglia, Yanna Haddati, Lucrecia Maldonado, Elsy Santillán Flor, Maria Eugenia Paz y Miño, Aminta Buenaño, Valeria Muñoz, entre muchos otros nombres, confirman lo dicho.

8. ¿Detectas una presencia de temáticas políticas o cuestiones sociales en la nueva generación de cuentistas?

Poco a poco el discurso localista ha sido superado por una especie de moda infiltrada, por una suerte de “globalización temática”. Esto me parece triste. El nuevo cuentista no habla de temáticas locales, ni participa en el convivir nacional, a través de su obra, si no que ha decidido huir de él, enfrentando temas que interesen a todos. Creo absolutamente que un autor no se universaliza por su temática universal, si no, precisamente, por enfrentar de manera universal su realidad, que no es mismo.

9. ¿Cómo se relacionan entre sí las narrativas de los diversos países sudamericanos? ¿Existe un intercambio, un conocimiento, una influencia mutua?

Las editoriales están destinadas a buscar lo que se vende, no los aportes verdaderamente literarios. Siento que los editores ya no leen el texto a ser publicado, si no que se fijan mucho en el autor, en lo que él ha representado dentro de la literatura de consumo, en su “fama”, en lo extra literario. Esto es perjudicial para la literatura como género. Un intercambio bibliográfico de nuevos autores sudamericanos aún no se ha podido dar. Es prematuro y utópico. Sin embargo creo que existen ciertos rasgos particulares que unen a esta generación de nuevos cuentistas: el hecho de vivir en países de constante desarrollo, su lucha por llegar, por conquistar, su individualización total, su brevedad, su facilidad tecnológica, influyen para que el cuento llegue más, se preocupe más por el lector y logre cumplir el único objetivo del creador: la satisfacción de haberlo hecho y el placer de sentirse leído.

miércoles, agosto 09, 2006

MUJER DE PELÍCULA

Valeria Muñoz Vásquez (Quito, 1976). Licenciada en Letras, Master en Proyectos Educativos y Sociales. Ha publicado el libro de cuentos “Fiel en el crepúsculo” (b@ez.oquendo.editores, 2000). Profesora de Literatura y Expresión Escrita en instituciones a nivel medio y superior.
Su pasión por el cine la ha llevado a constancias incursiones en la crítica.

Su nuevo libro, prologado por ulises Estrella, contiene en sus páginas a un grupo de mujeres que se han visto reflejadas en un puñado de películas. Ellas tienen razón al hacerlo porque siempre la vida es el reflejo de otra vida en otro tiempo o en otra realidad. Por este lado de la vida y por el otro, unas siluetas femeninas se enfrentan con su otro yo, con el alter ego de su mundo: el cine.
Así parece decirnos Valeria Muñoz en este bello tomo de narraciones cortas, creadas con exactitud y sin excesos. Cada mujer se ve en cada película. Cinema Paradiso de Tornatore; Las Horas de Stephen Daldry; Ocho mujeres de Ozon, Kamchatka de Marcelo Pineyro son, entre otras, las atmósferas traspolarizadas del celuloide a las vivencias de mujeres y, de sus vidas, a la literatura.
Cuentos diferentes de una voz que cada vez se reafirma más sólidamente en la nueva narrativa del Ecuador.

He aquí una muestra de estas perlas reales:

JUNTO A LA SILLA

Basado en el cortometraje “El Cuento de una silla”
de Norman Mc. Claren
Busco una silla para que repose mi oscuro sentido de la comodidad. Ahí está. Rebusco en mi memoria para recordar cómo es, para qué me sirve, y cómo soportará mi peso sobre ella. Ya la tengo a mi lado, lista para ofrecerme
sus servicios. Pero , ¿Qué pasa? ¿Por qué se mueve? Debería estar inmóvil, es lo que el mundo conoce como una silla. No entiendo su absurdo jugueteo, se mueve, se inclina, me evade, me atormenta. Necesito de sus servicios, quiero leer, acomodar mi parte trasera para hacer lo de siempre, lo necesario, lo justo: sentarme.
Intento una, dos , mil veces. ¿qué sucede? Parece que la indomable me quiere hablar, me hace girar en torno a ella, me hace pensar, me hace imaginar, logra hacerme crear. ¿ Crear? Había olvidado lo que eso significa. Creo que empezaré a escarbar de entre la basura , la palabrita debe estar escondida en algún anaquel de mis circuitos interiores. Si, así es, ya la veo , a lo lejos.
Es cierto, hay otras opciones, el suelo. Me acomodo, empiezo a leer. No puede ser, me distrae de nuevo, ¿Qué quiere la audaz?. Me coquetea, me incita a volver a pensar. Está bien , lo intentaré otra vez.
Fallé, no puedo. Sigue moviéndose, parece darme pistas. No entiendo. Tanto movimiento empieza a elevarme de la convencionalidad. Quiere volverme loco o convertirme en poeta. Veo la maldita silla otra vez. ¡Ya está! ¿Por qué no ella sobre mí y no yo sobre ella?.
Desde ahora ya no será la silla que todo el mundo conoce y yo me convertiré en artista. Y viviremos felices para siempre.

sábado, agosto 05, 2006

"El Rafa Tobar"

Rafael Tobar nace en Quito en 1980. Adolescente aún, se inicia en el oficio de construir versos. Estudia en la PUCE y se gradúa como Arquitecto. “En piel de otro” es su primer poemario publicado.
Así reza la solapa del libro No. 2 de la Colección "El ángel Terrible" de ELANGEL Editor. El talento desplegado por esos poemas cortísimos y pasados por la lija del tiempo se deja ver en su libro. Sobrino nieto del enorme Paco Tobar García, Rafa no es impaciente y sabe que su poesía crecerá y se fortalecerá. Por ahora una muestra al azar de su trabajo.

***
Sobre mis rodillas ruego,
después de haber salido de mi casa,
haber perdido y mentido
la mayoría de veces, que mi infame pecado
no se filtre a mi niñez
con resultados precoces
de Su manera
de la tuya
o de la mía.

***

Es adecuado en la partida
ese cuello femenino,
esa huida sonriente,
un apretón,
todo esto y todo lo demás;
entonces, por último,
de espaldas la llegada.
Son partícipes de vez en cuando
sus cualidades destinadas,
sus dientes separados,
su forma de introducirse,
por primera vez,
con su talento y su equipaje.
Apreciando directamente
la criatura que ella misma
sigue siendo;
es;
y aparece de su típico vivir
mi envidia y vagos camuflajes.
no es, propiamente,
nada,
excepto mía.

***

Es la virtud de algunos
su sombra,
que aventaja de un apretón hablado
los sellos,
las ciudades,
sus peinados ...
apenas, sin saberlo.
Cómo histéricamente
se acerca y pelea
el que ruega
cuando aprieta tales esperanzas;
se acobarda,
se apretuja, advierte como algunos
que todos son hombres,
estiran los brazos,
se callan,
envidian,
se amontonan.

***

Son las personas
huidas,
con presurosas escapatorias,
las que insinúan, sin saberlo,
el agrio olor acompañado,
noches tibias
y pelo negro.
Son, de nuevo sin saberlo,
las únicas habitantes
de profundos huecos negros,
de esperanza,
reconocimiento,
y toráxicos ruegos contados.
Son pocos los amaneceres
de intercambio:
de poses atestadas,
no continuas
y prisas encendidas,
de treinta años
más tres seguidos.
Volverás tu cabeza
a mi estable consejo,
tal vez en enero o en marzo,
o en agosto, de nuevo.
Es tu cuchara en tu boca,
tu rutina, y ronquidos,
lógicamente tu pulso,
los que presumen repetidamente
tu vida perpetua.

lunes, julio 31, 2006

AUTE

Con algunos artistas (muy pocos) uno debe detenerse a reflexionar sobre ese estado terrible que sufre el hombre, cuando el mismo resulta ser su propia competencia. Cuando un creador, un hombre que ha dado mucho para fortalecer su huella en el mundo, un ser que ha entregado todo para los otros hombres inteligentes y sensibles que lo entienden, llega a un momento de su historia creadora en que pareciera que ya no va a poder más, pero entonces urge aquella lucha consigo mismo, sin cuartel.
Este es el caso del cantautor Filipino-español Luis Eduardo Aute. Después de su penúltimo disco “Aire”, creímos que ya nunca sería el mismo y que en los próximos discos iba a comenzar “la retirada”, porque superarse así mismo resultaría imposible. “Aire” era demasiado. Pero nos demostró que él está aún en ese momento delicioso en que se encuentran los adolescentes alborotados de hormonas, cuando quieren conquistar a la novia, pero a su vez quieren conquistar otras mujeres (muchas novias) y entonces se miden sus fuerzas ellos mismos y no pueden creerse de lo que son capaz.
Esta reflexión es para aplaudir a Aute. Alguien ha dicho que hay ya muchos hombres que con lo que han hecho en la vida, podrían “morir en paz”, sin atormentarse por su herencia al mundo. Esos hombres ya están “más allá del bien y del mal”. Aute hace rato que ya es un inmortal de la música. La gente recuerda siempre su “Al alba, al alba..” y su “Sin tu latido”, como piezas universales de la música.
De repente llego a abrazar su nueva música. Su compañía de discos antigua no hizo lo que debió hacer en nuestro país, que era fomentar su talento, pese a que en el Ecuador tiene una alucinante fanaticada que lo ama. Un amigo me envía de España su último disco “Alas y balas”. Y allí está él y su pintura (el poeta-músico-pintor-cineasta), hombre del medioevo que “todo lo hizo bien”, como dice el génesis. Y entonces con una voz clarísima (pese al cigarrillo y los desvelos) y con una guitarra que habla y condensa, sale el Aute renovador de sí mismo.
En el nuevo material hay canciones verdaderamente antológicas. El disco se abre con un extraño sonido de “alas y balas”, dicha canción es un poema perfecto, repleto de giros morfosintácticos (Aute no es cualquier compositor, él conoce, además de los sonidos de los instrumentos, los de las palabras). Sueña el maestro en su música encontrar “en un mar de girasoles, un giraluna”, con una maestría alucinante; este músico juzga con dureza pertinente a los sacerdotes pedofílicos, componiendo la canción “No es en vano”, que con un tono de chanza, crítica duramente a la iglesia.
Aute se refleja en uno y uno en Aute. Sus canciones de amor y erotismo siguen haciendo estremecer, como esa divina pieza poética “Cuando dos cuerpos”, en donde se reflexiona sobre el amor en poquísimas palabras reiterativas: “Cuando dos cuerpos se aman/ se hace la carne poesía”.
A lo largo de todo el CD “Alas y balas” uno deja de ser uno y pasa a ser hijo de su vibrante imaginación y de su siempre despertar.
Dónde viven estos hombres, estos seres que no desmayan nunca. Que Aute siga entregándonos la horchata de su voz, y de su poesía. Y que sea por siempre. Siempre.

miércoles, julio 26, 2006

PEDRO GIL: El poeta estaba borracho pero ya reaccionó

Hay un poeta extraño en Manabí. Nació en Manta, en 1971. Ha publicado ya cinco poemarios y estuvo largamente enfermo, con esa enfermedad mortal del alcohol y la desolación. Pero ha decidido curarse, extrañamente. Digo extrañamente, porque todos los que conocíamos la figura y poesía de Pedro Gil, el poeta en cuestión, creíamos que nuestro poeta social, se iba a ir con sus cantos hacia donde ya no se le puede escuchar en tercera dimensión. Es decir, creíamos que Pedro iba a morirse espectacularmente, como un poeta decapitado, o un romántico inglés, o un antiguo condenado en la torre de Londres. Creímos que Pedro Gil iba a irse de nuestro lado, luego de un terrible delirium tremens (que a propósito, así es como se llama uno de sus poemarios extraños dentro de la literatura ecuatoriana: extraño porque Pedro solo dice la verdad. Y solo dice su verdad, y su verdad es tan corta, pero es tan nuestra, tan de todos. Todos sufrimos lo mismo).Alguna vez, en la bella Guayaquil, en un encuentro de escritores, llegué a decir a unos compañeros vates, que todos pronto seremos cómplices del asesinato a Pedro, porque Pedro necesita otra cosa, y no esa fama perdurable y soez de "Poeta marginal" y por esa fama se hizo famoso en Quito, una editorial decidió embanderarlo con ese calificativo, que en otras sociedades hubiese sido tan despectivo como decirle "leproso". Pero se dio así, y Pedro era nuestro poeta marginal y nuestro poeta borracho. Nuestro Edgar Alan Poe (personaje al que Pedro le escribió uno de sus mejores poemas). Recordé alguna vez, a propósito de Pedro, un bellísimo poema de Rubén Astudillo, que hace referencia a Dios, en el que dice: "...todos lo asesinamos...". Y era verdad, todos hacíamos mofa, y decíamos que Pedro es un "tremendo personaje", pero no pensamos que su vida era una horrorosa laguna de problemas y traumas y aberraciones. Pero, quien creyera, el poeta era -es- tan inteligente, que él mismo se dio cuenta, y entonces decidió regresar, cambio de lugar al "sano juicio" (así como se llama su último libro de poemas) un texto realmente espeluznante dentro de nuestra literatura, porque es el texto de la depresión y del riesgo. Es el texto de la desolación, de ese encontrar a la mujer amada y pedirle ayuda, como si el alcohol y la marginalidad fueran los fascistas de su propio campo de concentración. En este libro (además traducido al ingles, en una edición auspiciada por el Archivo Histórico del Guayas) se deja notar al Pedro atravesando la larga resaca de la abstinencia. Cuántos alguna vez se han sentido en ese trance brutal de la renuncia a si mismo. Ahora Pedro Gil es otra vez aquel muchacho noble, simple, que conocí en 1994, a quién le gustaba la poesía simple, sin aspavientos, sin palabras extrañas, sin falsos cripticismos, que tanto mal han hecho a los poetas de mi generación. Ahora Pedro está irreconocible. Sigue amando con fruición a los poetas, sigue creyendo en ellos. Y está enamorado de la poesía y de la mujer que se ha dejado habitar por su persona y por su valentía. Y está, como siempre, tramando deliciosos poemas. Ha vuelto a ser el "juicioso" que mira al mundo desde el otro lado, que es el lado de la inteligencia. Sigue amando al hombre y a la mujer de la Patria dolorida que somos. Pedro ha vuelto a nacer. Pedro es otra vez vida. Y otra vez poesía.

martes, julio 18, 2006

MIGUEL ANTONIO CHAVEZ Y AUGUSTO RODRÍGUEZ

Hace pocos días Miguel Antonio Chavez y Augusto Rodríguez me invitaban al lanzamiento de sus libros en Quito. Yo, lamentablemente, no pude acompañarlos. Me dio mucha pena no poder estar con ellos. Sobretodo porque son mis amigos y los considero mucho.

Conozco la narrativa de Miguel Chavez desde hace algunos años. Miguel Antonio asistía con cierta frecuencia al taller que dirigía Marcelo báez. Allí también conocí a Omar Balladares, Mariano Barona y Luis Cordero. Miguel siempre tenía a buen recaudo su extraordinaria sutilidad humorística en la lengua. Dueño de una perspicaz ironía que ha sabido usarla estupendamente en su literatura. Por algo nos ha entregado un libro prometedor y bien armado: "Círculo vicioso para principantes". En casi todos sus cuentos, el autor nos trata de tomar el pelo. Y en muchos lo consigue. El manejo de su humor linguístico está condimentado por una riquisima dosis de citas intertextuales que producen un discurso de ficción real. Chavez es un escritor culto. Su literatura, estoy seguro, va para largo.

Augusto en cambio lo conocí por la prensa, por su caminar tan lleno de pasos arraigados. Me gusta la gente así. Como va haciéndose camino sin pedirle favores a nadie. Y no solo hizo caminos para él. El poeta Rodríguez abrió el borrascoso sendero para otros amigos suyos que quieren entrar en la palestra de la literatura. Y lo ha conseguido. Ahora todo el mundo habla de Rodriguez. Todos lo alaban o lo atacan. Los ataques recibidos por Augusto y su grupo han sido memorables, pero aquí cabe recordar que siempre el enemigo trabajará para uno. El enemigo es el mejor relacionador público que existe. No hay otro como él. El enemigo es el que te hace famoso. El cómplice, el amigo, el compinche, no. Es el enemigo la mejor arma. Y en Augusto uno reconoce la teoría, porque lo hemos conocido en las buenas y en las malas. Pero el poeta Rodríguez siempre sale triunfante, porque aunque no está inscrito en las "Cifras Mayores" de la literatura guayaquileña (y que Dios lo libre de aquello) ha sabido trabajar a golpe, con dificultades, defendiendo lo suyo, ganandose espacio, "sacándole la lengua sin fe a los tiburones", como díaria la poeta Ana María Iza. Augusto es trabajador con vehemencia.

Miguel Antonio y Augusto, y un puñado de jóvenes, fundaron "Buseta de papel" que ha sido tan vilipendiada por las "ligas mayores", "menores" e "intermedias" de la literatura guayaquileña. Y se han ganado espacio con sus recitales, sus libros, sus festivales, sus ideas sobre la poesía y la palabra.

Debo confesar que hay algunas cosas en las que estoy en desacuerdo con el grupo como tal, con su posición un poco irreverente, y con la idea de triunfalismo total. Pero ellos hacen mucho, muchísimo más que cualquier otro poeta consagrado. Ellos acercan la poesía a la gente, a los más jóvenes.

No he revisado la poesía de Augusto como para enfrentarme a un juicio crítico, pero lo encuentro fresco y obsesivo, y eso es lo importante. La obsesión. Es la marca del poeta, pese a todos los garrotes, allí está Augusto, triunfando.

No concuerdo con el grupo "Buseta de papel" en la idea de la "Nueva generación". Creo que hay que revisar esas ideas y revisar la cronología de poetas que ellos proponen como "Nuevos". Pero esto no es peso en la balanza. Son grandes motivadores y hacedores de la cultura del país. Ya nadie puede negarlo, ni sus detractores, ni sus sombras.

No conozco a los otros integrantes. Pero Miguel y Augusto son tipos buenos, talentosos y amantes de la literatura. Y eso ya es mucho pedir en este mundo que, como diría Rubén Darío Buitrón es un "mundo gris, lleno de ratas".

lunes, julio 17, 2006

JUAN GELMAN

Estas pequeñas crónicas que evitarán olvidarme de ciertas cosas
inolvidables comnenzaré a escribir y a guardarlas en mi blog. Comienzo con
Gelman, el enorme poeta argentino.

Lo conocí en México. Caminaba con una ínfima joroba, en donde llevaba el misterio de su voz. Todos estábamos en el Convento de Santo Domingo, en Oaxaca, una de las ciudades más religiosamente bellas del mundo. Buscábamos refugio en tanta maravilla. Esos todos éramos los poetas invitados al “Primer Encuentro de Poetas del Mundo Latino en Octubre de 1999, en Oaxaca-México” Yo llevaba un libro suyo en mis manos. Se llama “Incompletamente” y yo no sé el porqué de ese nombre si en él estaba guardado todo. Yo quería que él lo firmara, y así poderle mirar a los ojos. Y firmó mi libro, pero sus ojos estaban opacados por la neblina de unas oscuras gafas de poeta. En sus ojos estaban depositadas -estoy seguro- todas las lágrimas y las valentías de la vida -de su vida-. Yo ya había leído su “Colera Buey” de “cabo a rabo”, y entonces, como cualquier hombre que lee “la maravilla”, me sentí inmensamente feliz por la tristeza del otro. Juan Gelmán es el poeta que ha hecho de la tristeza el campo de sus palabras. Toda su poesía busca ansiosa a la nieta o nieto que perdió. Y su poesía triunfó, porque Gelman encontró a la nieta que la Dictadura Militar Argentina la arrebató de su lado por 28 años, después de que su hijo y su nuera salieron, como en cualquier ciudad, a hacer diligencias en Buenos Aires, y nunca más volvieron. El asunto se volvió más macabro, porque su nuera llevaba en sus entrañas el nuevo fruto del amor limpio y florecido: un hijo. Pero el abuelo poeta más luchador del mundo -y más triste- nunca se dio por vencido, y después de 28 años encontró a su nieta. Después de todos sus versos. Después de tantas palabras que nunca parecieron necias, pero que el tiempo y el destino hacía entender que la poesía no servía para nada. Juan encontró a su nieta, como un apóstol a su resucitado maestro. Gelmán es un hombre que vivió como poeta, la divinidad de las cosas y las palabras. En Oaxaca leí en su mesa mi poesía, y luego conversamos -cruzamos sería mejor decir- algunos temas. Me preguntó por Jorge Enrique Adoum, su gran amigo ecuatoriano, me habló de su tristeza entredientes, y por último, me pidió que apoyara con mi firma en una carta en la que se estaba pidiendo una investigación, a propósito del crimen de su hijo y nuera, en la República del Uruguay, donde a la final se encontró a su hija. Todos los poetas que estuvimos en el Encuentro, firmamos esa misiva como una obligación. Gelmán era el poema de los poetas de ese encuentro. Recién leí sus poemas en Sefardí: “Dibaxu”, y su delicioso “Incompletamente”. Un hombre que merece con creces el premio “Juan Rulfo 2000” por toda su obra literaria. A toda su inmortalidad. Él y su nieta ahora escriben el mundo. Gelmán me resulta como el Miguel Hernández de la actualidad. Poeta total al que tuve la suerte de conocer. Y del que nunca dejaré de agradecer a los dioses por haberle premiado con el amor y la valentía. Aparte de toda la poesía que nos ha obsequiado. Ni más ni menos.

lunes, julio 03, 2006

LOS EXQUISITOS

Abundan en estos dìas, entre los jóvenes y no tan jóvenes, un discurso "afrancesado" al que alguno de ellos mismo ha titulado "exquisito". Los escritores amantes de los poetas franceses del siglo XX y su tradiciòn de poesía pura (lo extremadamente gracioso es que muchos -por no decir todos- no saben leer ni escribir en francés, sin embargo encuentran la verdadera sensibilidad en la traducciòn) que se ha ido mezclando en su discurso como una epidemia sin vacuna.

"Lo exquisito", si bien he podido entender, consiste en alabar sin fin a la poesìa "pura", repleta de hermetismo, que estè escrito en cualquier otro idioma que no sea el español (y si es en francés, mucho mejor). Algunos de los "exquisitos" suelen utilizar también, en sus discursos, referencias a poetas griegos antiguos para sostener la "profundidad" de su lírica amparada en un "canon" inexistente, fortalecido por el discurso de otro.

Nunca he podido entender como los poetas que no hablan y dominan otra lengua como el francés, el ingles, el alemán, etc. Se atreven a sotener que sus grandes referentes son los poetas extranjeros (me refiero extranjero a la lengua). Buscan los italianos, los ingleses, los franceses, los germanos para sostener una idea de erudición en un discurso sin fundamento. Las traducciones son una versiòn. Los "exquisitos" se olvidan de que la poesía es sonido y silencio. Y que cada lengua tiene un sonido y un silencio distinto.

Yo me quedo con mi lengua. No me "afranceso", no me voy a las Europas sin conocer su sonido. A mí, por favor, los Machados, los Hernandez, los Vallejos, los Nerudas no me quedan cortos. Los grandes poetas de otras lenguas son maravillosos cuando los he leido en bellas traducciones, pero no podré llegar a ellos completamente, porque me falta introducirme en el núcleo de su lengua. Y eso es imposible. "La única Patria es el lenguaje". Es decir que Paúl Celán, Ezra Pound, Ungaretti... me quedan largo, por lo que no pertenezco a la "exquisitez". Los he leído en varias versiones, pero en vista de mi limitaciòn con el estudio de sus lenguas jamás pasaré a ser el "neo exquisito" que mi generación aclama.

Este texto lo escribo a propósito de algún fragmento de los poetas de mi generación que creen que citar a los poetas en otras lenguas es sinònimo de erudiciòn. Y eso, por favor, es pura paja.

viernes, junio 30, 2006

JUGANDO AL CÁNON ECUATORIANO

Nuestro cánon (el poético, el literario) ha sido siempre sometido por el "oficialismo". Ciertas Universidades, ciertos medios de comunicación masiva, ciertos grupúsculos oficales, ciertas sectas literarias nos lo han impuesto. Y claro, hay de aquellos que se lo llevan "puesto", que le hacen capilla ardiente al "canon oficial". Siempre vuelven a los autores consagrados, los intocables. Primero a los muertos eternos, que van más allá del canon, que ya son estatuas, plaza con glorieta. Luego a los viejos que aún viven, por último a los nuevos. A los nuevos le auguran aún florecimiento en su adultez total. De los otros se olvidan. de los otros muertos, de los otros viejos, de los otros nuevos.

Pero también es verdad que los repetidores del canon, no son los lectores, son los vigilantes de la historia de la literatura.
los lectores verdaderos son los que rompen la idea del canon perpetuo. Los que rayan en la anormalidad, los que están afuera de las ideas convencionales.

***

Hace algunos meses ya, en una deliciosa reunión de bohemia junto con Galo Mora Witt y María Fernanda Espinosa, mi esposa Julia y yo tuvimos la terrible oportunidad de pensar en nuestro canon particular, nuestro canon individual. Luego, también lo hizo, María Fernanda y Galo. Estábamos pecando. Rayamos al canon porque nuestras lecturas no van con el oficialismo. Y creo que eso pasa con todos los lectores, lo que sucede es que da miedo decirlo.

Quien puede atreverse a decir con aires de oficialismo que Gangotena no es un poeta de las agallas de Ledesma Vásquez. O que el vuelo lírico de Carlos Eduardo Jaramillo, el poeta lojano, es infinitamente superior que el de Iván Carvajal, el poeta sangabrielino, o que la lírica de Manuel Zabala Ruíz es mucho más trabajada que la de Javier Ponce o Alexis Naranjo. Esto es casi un pecado, cuando el canon está regado en el oficialismo. A algunos oficialistas les dolería pensar que la poetica de Ileana Espinel no ha sido estudiada a fondo (por lo que hay que defenderla frente a posturas eroticoides de las nuevas poetas mujeres del país). O defender las figuras de Violeta Luna y Ana María Iza de cualquier convencionalismo oficial.
Dificil, pero verdadero.
Yo me quedo con la lectura que he hecho. no con el cartel empobrecido del canon.
Por ejemplo yo creo que Marcelo Báez Meza ha hecho el más importante y fortalecido discurso poético de mi generación. Saltándome de los nombres que el canon impone. Aunque el poeta Baez esté fuera de ese canon (y él mismo sea el que quiera salir) mi lectura es así. El canon es un juguete. Julia, María Fernanda, Galo tenían la suya. ¿Por qué Fernando Cazón no entra en el canón oficial? ¿Quien dirige las riendas del juego?
Invito a los lectores a crear su propio canon. A irse contra el oficialismo que lo único que hace es dibujar figuras que ni conocemos y ya las estamos pontificando. Ni más ni menos.

sábado, junio 24, 2006

El "río de la memoria" de Dávila Vásquez

En el mes de Marzo de este año la escritora Lucrecia Maldonado y mi persona
tuvimos el agrado y honor de presentar el bello libro de poesía de Jorge Dávila
Vasquez, "Río de la Memoria". Dávila Vásquez es considerado por la mayoría de
sus lectores y críticos como un extraordinario narrador de la generación del 70
en nuestro país, sin embargo su lírica seria y bien identificada es digna de
leerse. A continuación incluyo para mis lectores, el texto que leí la noche de
la presentación del libro.

En una bella edición, como todos los libros de Jorge Dávila Vásquez, aparece su nuevo volumen de poesía, “Río de la memoria”. Edición siempre cuidada, siempre estéticamente correcta, nunca alejada de esa sutil forma de ver el mundo, con la sencillez de lo sobrio y con la simpleza de la verdad.
Así mismo, como está la edición, están los poemas de su contenido. De aquí parte la idea de la poesía y el río, tomando en cuenta que, como otro Jorge, el Borges, decía que su arte poética es simple y llanamente “mirar el río”. Y el río se lo mira de varias formas, pero todas las formas conducen a la Roma del río, es decir a las aguas que desembocarán en un finito desconocido y en un futuro que puede volverse la memoria.
Yo he creído siempre que uno a partir de los 30 años ya no vive plenamente, sino que se dedica a recordar lo vivido, y entonces lo revivido por la memoria es otra forma de vida, en donde uno puede condimentar, con astucia y consuelo, toda aquella vida dulce, triste, amarga o hermosa. Volver a vivirse en el río del recuerdo es como bañarse dos veces en las mismas aguas, así Heráclito nos reclame la osadía.

Este es un libro de recuerdos de Dávila Vásquez; con este libro yo he llegado a conocer más a Jorge. Es un libro que contiene una sugerente biografía de ese Jorge que por ahora tiene de profesión extrañar, y que busca en la poesía volver a vivir y revivir las cosas, los sonidos, los ecos. Lo importante de todo es que lo consiga.

Río de la memoria se lee de un tiro, en él no brillan las imágenes impostadas ni los giros de erudición (que en el caso de Jorge serían naturales, pues su vocación literaria y catedrática lo amerita desde cualquier punto de vista). Este libro no tiene pose críptica, ni imágenes que no lleguen a nada.

Seis deltas conforman este río, en donde las piedras están sumergidas en la arena que lo hace puro. Seis deltas, seis columnas en donde se aloja el espíritu de la memoria con su carga de años. El primer delta se llama CASAS y son eso: las casas por donde la voz poética habitó y dejó regando el jardín de la memoria con recuerdos. Con diáfana verdad y con el más simple y más sentido lenguaje de la palabra, el poeta se deja ver por los pasillos que conforman la gran casa del ser, como llamaría Heiddeger, a ese estado que es el cuerpo sin el alma. Así las almas de nuestras casas se vuelven nuestras extremidades por donde caminamos los recuerdos, donde aprenden a gatear nuestras palabras, donde el mundo tiene el color que se opacará con los años, pero que seguirá brillando como un candil que se tambalea sobre el álbum familiar de nuestra vida pasada. Allí está la casa de niño, donde, como dice el poeta: “…soñábamos todos juntos/ lo mismo”; Otra era en el campo y “Su vuelo lleno de plumas/ y desgarrones/ vuela a veces/ en agitada pesadilla”; y la casa extranjera en donde “hicimos nuestra vida/ de estudiantes pobres/ y empezamos a esperar/ a los hijos/ que solo eran una promesa/ perfumada/ por esas flores que no se dan/ en nuestra tierra…”.
En este mismo delta de las CASAS, aparecen los retratos de las tías que son la miel del recuerdo de la infancia y que permanecen en la memoria como un daguerrotipo perfecto. Luego está el río que son muchos ríos en uno, y todos van a dar al mar del recuerdo. Y luego las ciudades que ama la memoria y que se han quedado siempre en el reposo del fuego y de las palabras. Sin embargo luego de estos recuerdos, aparece uno que resulta tan simple, y que sin embargo es, desde mi modesto parecer, uno de los más bellos poemas del libro “Utopía del árbol”. En este poema vive el niño Jorge con sus hermanos, juntos con los capulíes y sus ramas altas y empinadas, y en él se crea, como en la construcción del barquito de papel de la canción de Joan Manuel Serrat, todo el imperio de la imaginación. El juego es el leiv motiv, pero también es la vida y también el paso del tiempo y también la historia y el pesado candado de la memoria. “Era más alto que/ la casa/ y eso hacía del árbol/ del sueño/ un palacio/ mayor que aquel/ que construyó para Aladino/ el djin”.

El delta continúa su viaje hacia el fin con el poema Recuerdos, que consta de 10 piezas poéticas que en la memoria del poeta renace con afán perseguidor por ese misterio de las cosas que hacen que los sentidos vuelvan a percibir lo que pide la memoria. Así los mechones rubios de sus hijos, una cascada con un hilo de agua, algún rincón de Marsella o la anciana de un cuadro de Cezanne, son las cenizas que encienden todo el fogón y nos alucinan con los cuadros del pasado.
Memoria de la poesía es un poema que celebra la palabra y que trae a colación a todos los grandes poetas y escritores mundiales y del Ecuador, a los que Jorge los nombra con admiración y les dedica versos y agradecimientos por la entrega a la palabra. El recorrido de sus lecturas, la precisión de la memoria en algunos versos, la transtextualidad postmoderna que Jorge entrega como un homenaje a la poesía y a los poetas es digna de imitarse.

La primera parte se cierra con un bello poema de amor. Simple y por simple enorme. La frase ramplona del lugar común aquí se salva por verdadera, porque se nota que es un amor de a de verás, y que no hay marcha atrás. Dice que el amor: “es bañarse en/ las secretas y tibias/ aguas/ del ser amado/ y quedarse mirando/ la espuma del ayer/ la orilla del mañana”.

El segundo delta de este libro me ha recordado al primer Rafael Alberti, luego de Marinero en tierra, o a la bella voz de Dulce María Loynaz, que fueron poetas que hicieron lo que Huidobro ordenó: “No habléis sobre la rosa/ hacedla florecer en el poema”. El cuadernillo de poemas PEQUEÑA CANCIÓN es el poema a la madre desde las cosas bellas, desde la magia de las cosas pequeñas, de esos botones que nos recuerdan olores, texturas, rostros sumergidos en el pantano del tiempo y recuperados tan solo al alzar un tapete pequeñito y luego desmoronarse. “Se marchitó la rosa, madre/ se ha marchitado.// Sobre la fuente quedan/ solo unos pétalos// Y náufrago el perfume/ flota en el aire”. Este es cuaderno de la poesía pura de Jorge.
Escuché alguna vez que la poesía verdadera es la que no miente. Y estos nueve poemas de la “Pequeña canción” son tan bellos e inocentes que permiten realizar una antología de imágenes: “Ese era un río como la infancia,/ puro y lejano”; “¿Recuerdas ese árbol/ que mató el rayo?”.

Siguiendo con el mismo tema, dos poemas continúan el Fragmentos del libro de la madre, poemas más decantados y, sin embargo, igual de reales, igual de vitales, de tristes, de profundos, en medio de un lenguaje tan simple y tan mordaz.

Luego aparecen las Imágenes e Impromptus de Cuaderno del convaleciente, brevísimos textos con cierto tono místico, en donde se nota una voz poética acongojada pero libre, sí, como en la poesía de la guerra civil española, donde la imagen salía desgarrada pero clarísima, como una explosión de botones en rosas: “Cristo/ perdón por los/ paralelismos, perdón/ pero esta cama/ es semejante/ a una cruz/ y estoy/ Señor, aquí/ crucificado”.

El amor a la música se revela en Jorge cuando sus impromptus aparecen en brevísimas imágenes con el color y la palabra precisa: “Seis años para florecer./ Pero cuando estalla en rosa/ el arupo es el crisantemo/ más grande de la tierra”.

El quinto delta es el más interesante como propuesta. La voz poética cambia de género. La sensibilidad del poeta se sumerge en las voces de mujeres que alcanzan a vislumbrarse intactas en monólogos poéticos donde el altísimo grado de sensibilidad de Jorge concibe textos de absoluta identidad femenina. El asombro se asemeja al que sentí cuando leí el bellísimo poema de Humberto Vinueza sobre Manuela Sáenz, cuando la Sáenz y Vinueza se entremezclaron en la poesía. Así, con Jorge, se da el caso similar con María, la madre de Jesús; Ana Pavlova, Frida Khalo, Maria Duplessis, María Callas y Fedra. Todas con ríos distintos y distantes

El último de sus deltas, es el cuaderno en donde la voz poética contempla: PARA CONSTRUIR EL MUNDO. Allí está su amor por el arte. Las ciudades que conmueven y aplastan por su belleza, las iglesias, la pintura, la escultura y el arte. Todo ello en un cierre de amor por la maravilla. Por el gusto de volver a traer a la memoria lo que alguna vez nos conmovió en un presente lejano y con todos los sentidos revueltos.

Este río me ha llegado sin que yo sea el mar, y ha mojado mis campos de trigo. Luego de la lectura de este libro, espero una gran cosecha, porque así lo amerita la siembra. Ni más ni menos.

jueves, mayo 25, 2006

HECES FATALES

Me ha costado entender como es que la novela "HECES
FATALES" de la escritora guayaquileña SONIA MANZANO no haya tenido un gran eco
en la crítica nacional. Debe ser la mala distribución, los tabués y las envidias
lo que frena a los "críticos". En fin, tuve la suerte de presentar esta novela
en la ciudad de Ambato. Considero uno d elos más impecables trabajos narrativos
escritos por mujeres en este país y quiero entregar un fragmento del comentario
que hice en la presentación como un homenaje a Sonia y a su bellísima
novela.
Si oímos el título nos asustamos y el morbo nos recorre enteros: ¿estará el nombre de esta novela escrita con H o sin ella? ¿Será las ESES con S o con C? ¿Abrase equivocado en la ortografía de la palabra homónima?: ¿Cuál es el significante de la una y cual el significado de la otra? ¿Y que mismo es?: ¿fecales o fatales?, ¿Cómo juego con los sintagmas?, ¿que actitud, qué cara pongo como lector? La doble connotación de las dos palabras que conforman el título le da este giro: Si queremos leer “Heces Fecales”, porque a eso es a lo que nos suena este título tan escandaloso, entonces por allí vamos, a poetizar lo imposible. Ya Don Francisco de Quevedo y Villegas se metió en aguas así, y luego Lautreaumont hizo lo mismo. Si Machado poetizo a las moscas, porque no hacerlo con la mierda.
La poeta ecuatoriana Ana María Iza dice en un poema: “Como nunca la hez esta de moda/ a la mierda se mandan las estrellas.// Abres un libro/ y el estiércol te salta hoja a hoja.// Betseller es la mierda…”.

Pero da la casualidad que el titulo de la novela de Sonia no es el que nuestros sentidos, por engaño lógico, pueden suponer. La palabra ESES está escrito sin H. Es decir que se refiere a una letra en plural. Entonces la cosa cambia. Allí vemos esa doble forma de interpretación, esa risa socarrona que provoca el título de este libro, ese susto que deja de ser y se convierte en una deliciosa tomadura de pelo.

El inicio de la novela es terrible. Una escena kafkiana y desenfadada se presenta: una mujer encuentra en las manos de su madre restos de heces fecales que han sido llevadas a su boca para ser digeridas. Una escena espantosa. Pero no más de las que la realidad nos presenta día a día en su canal favorito, en horario estelar. No más que las historias de esos reality show donde se ventilan todas las aberraciones habidas y por haber. No más. La coprofagía ha existido desde siempre, y ha sido el tabú eterno, pero para eso hay mujeres valientes como Sonia que se atreven a enfrentarla con belleza y altísimo vuelo literario.
Decía que uno no sabe si seguir o tomar distancia de la novela, pero ya es demasiado tarde, a la segunda página, este texto te atrapa, se pega a uno como una ventosa, como una pegatina, como el chicle. Y uno ya no puede salir del horror, del espasmo, de esa fluidez de la lengua. De ese barroco limpio, renovado, que se deja leer en este bello tomo, en donde se encuentra escrita una de las, para mí, mas bellas novelas de nuestro paisito rico en camarón, petróleo y libros.

Comience a asombrarse potencial lector, frente a esta propuesta, tal y cual como me quedé yo: La historia es, a grosso modo, así:

Una escritora sufrida, frente a una terrible enfermedad que su madre tiene, decide, luego de varios intentos y fracasos, escribir una novela. El tiempo en el que vive y las ocasionales casualidades, la obligan a dejar su labor para días mejores. La escritora está algo deprimida y triste. En esos días, un amigo le presta un libro que cambiará su vida, y también la nuestra, de lectores, porque es un libro terrible, para dicho personaje, y para Sonia y para todos; terrible por bello; es la biografía de Safo de Lesbos, la famosa poetisa griega. Luego de esa lectura, la escritora personaje decide lo imposible: embarcarse en la escritura de una novela única.

Aquí, permítaseme, la primera disgregación. En esta novela de Sonia Manzano, se da lo que se dio hace muy poco en dos bellísimas películas de Pedro Almodóvar: “Hable con ella” y “La mala educación”, en las dos películas se produce un corte temporal porque dentro de la misma, un director de ficción decide crear un filme que justifique a la película del director de carne y hueso.

Me explico: Sonia Manzano, la poeta, narradora y música, escribe una novela doble, en donde habita la personalidad definidísima de otra escritora que debe ser su alter ego y debe definir muchos rasgos escondidos, como todas las obras a todos sus autores. Pero en las grandes novelas también nos definimos sus lectores. Y ésta lo confirma.

Decía de esta escritora creada finamente por Sonia, la misma que dentro de la novela decide escribir una novela y lo hace.
“Eses Fatales” es una novela que contiene otra: la una escrita por Sonia y la otra por una escritora que no es Sonia Manzano, sino su creación.
Sonia, como Pirandello, esta siendo perseguida por sus personajes, y está a punto de ser enjuiciada por muchos de ellos.

En esta novela de muñeca rusa, en esta novela dependiente de la novela matriz se da una historia de amor tenaz y alucinante. Una historia que rompe con el canon. Una historia de amor lésbico.

Safo la poeta iniciática del amor y la poesía, aquella mujer que vivía en las islas, siendo seductora a través de sus palabras, en una atmósfera de absoluta femineidad, es el pretexto para embarcarse en semejante escritura envuelta de tabúes..

La escritora personaje comienza a contarnos una terrible historia de amor. Una historia sensual, que no dejará a nadie con aliento. Que nos sacudirá hasta el tuétano, que nos removerá las sienes y los prejuicios. Que nos hará caer al precipicio de la realidad, con una carga poética maravillosa. Es una novela de amor. Un amor absolutamente sensual, un amor de posesión, de imposición, de formas, de postulado. Un amor enfermo que se cura con amor. Un amor sano que se enferma por amor. No contaré más de este amor, porque sería maldad hacerlo. Es mejor que se acerquen a las ESES fatales del amor, que cuando es verdadero es igual a la muerte: Como dice Jorge Enrique Adoum: “Hacerle el amor = hacerla morir”.

Selene Seferis, que contiene dos ESES en su nombre y apellido, es el personaje principal de la novela escrita Con un apellido de poeta griego y con una enorme cabellera que persigue la sensualidad. Las formas femeninas aquí van cobrando insinuantes giros que a cualquier desprevenido le pueden encender la luminosidad de lo deslumbrante.
Su contraparte es Silvia Molina, ella es el amor, el resto de mujeres que habitan esta novela, como un cuadro de Goya, son solamente el intento, la búsqueda, el atajo para llegar al camino amplio del verdadero Eros, en donde los dioses juegan a la felicidad. Pero también a la tragedia.

Una monja llama Donatella Ambrossini es la encargada de pervertir a sus alumnas, en un colegio donde las señoritas se afanan con la religión, aparece como el personaje chusco, como el personaje ridiculizable, como tiene que ser.

El gran cantautor filipino-español Luís Eduardo Aute, a propósito de los escándalos que se han producido en la iglesia Católica por los curas pedófilos, escribió una bellísima canción, cuyo coro dice: “No es en vano/ ano/ ano/ que se llame Ame Ame/ VaticANO el VaticANO/ ano/ ano/ ano/ Amén”. La religiosidad metida en el escándalo y sumergida en la postura de siempre, en la intocable postura de hace 2000 años, dirimiendo al pobre de Cristo, que fue quien fundó el cristianismo, suena obvio, pero hay que recordarlo.
Decía que el personaje de la monja es genial, porque es una monja desatada, irrestricta y sacudida por el instinto más animal de los animales.

Por las páginas de este libro recorre a grandes pasos la sensualidad y la poesía. No sé en qué momento, pero el amor entre Silvia y Selene explota como el corazón de un venado asustado, e inunda de esos sentimientos el ambiente de la novela.

Una mujer que busca otra mujer, y viceversa. No se hallan pero se saben, se han visto y se recorren enteras. Las veo como la mujer de Silvio Rodríguez, aquella que viste un enrome sombrero de Chagall, y que se la busca en otros cuerpos, pero otros cuerpos no responden a la puerta de ese cuerpo sabido, de ese cuerpo amado. Así es el amor. Y es el amor real, no importa el convencionalismo.
La realidad hace rato que superó a nuestros prejuicios. Y esto nos asusta, pero nos conmueve.

La novela de Sonia Manzano tiene un delicioso epígrafe que reza así: “No te llame al asombro/ si en cualquier momento/ llegas a descubrir que/ las eses fatales de la/ vida –suicidio, soledad/ sadismo, sinsabores,/ sinfinales –comparten el/ mismo caño por el cual/ descienden hasta el misterio/ abyecto de las heces fecales de/la muerte”.

“Solo el amor le pone el milagro al barro”, dice Silvio Rodríguez, y es lo que nos queda de estas mujeres y estos corazones platónicos que se cruzan y se encuentran y no se pueden amar porque, quién sabe, a lo mejor, necesitan de una isla, de una Lesbos que no deje el rastro de amor en la tierra, y solo deje el barro de la canción de Silvio.
José María Cano dice en su “Mujer contra Mujer”: “Nada tienen de especial/ dos mujeres que se dan la mano./ El matiz viene después/ cuando lo hacen por debajo del mantel./ Luego a solas, sin nada que temer./ Tras las manos, el resto de la piel./ Un amor por comenzar,/ aunque en cueros no hay donde esconderlo./ Lo disfrazan de amistad/ cuando van a pasear por la ciudad./ La una opina que aquello no esta bien,/ la otra opina que que se la va a ser./ Y lo que opinen los demás/ está de más./ Quién detiene palomas al vuelo/ volando a ras del suelo/ mujer contra mujer”.

Sonia con esta novela ya cruzó la frontera entre lo que se quiere decir y lo que se dice. Y lo ha dicho con una voz tan única, tan franca y además, con tanto sentido del humor, que uno sí se detiene a pensar si la palabra de Sonia, que se escribe con ESE ya es un pájaro salvaje que no quiere someterse al cautiverio del día, como lo es la literatura, cuando es real; y eso solo se da cuando es SOLEDAD, cuando es SABIA, cuando es SALVACIÓN, cuando es SUEÑO, cuando es SOPLO de SAHUMERIO, cuando es SERENIDAD, cuando es SIDRA de buen vino. Y que conste que todas estas palabras son las ESES de la vida. Y es la literatura. Y en ella está SONIA, SUMERGIDA, SOÑANDO, SINTIENDO, SONRIENDO, SOSTENIENDONO SU SOLEDAD, con SOLTURA y SOSIEGO, que es la última ESE con que su palabra nos SALUDA.