jueves, agosto 23, 2007

BOGOTÁ 39

Gonzalo Garces Pedro Mairal Andres Neuman Rodrigo Hasbun Joao Paulo Cuenca Adriana Lisboa Santiago Nazarian Veronica Stigger Alvaro Bisama Alejandro Zambra Antonio Garcia John Jairo Junieles Pilar Quintana Ricardo Silva Antonio Ungar Juan Gabriel Vasquez Wendy Guerra Ronaldo Menendez Ena Lucia Portela Karla Suarez Maria Gabriela Aleman Leonardo Valencia Claudia Hernandez Eduardo Halfon Alvaro Enrique Fabizio Mejia Madrid Guadalupe Nettel Jorge Volpi Carlos Wynter Melo Jose Perez Reyes Daniel Alarcon Santiago Roncagliolo Ivan Thays Yolanda Arroyo Pizarro Junot Diaz Claudia Amengual Pablo Casacuberta Rodrigo Blanco Calderon Slavko Zupcic

    39 narradores invitados de América Latina a Bogotá, que no tengan más de 39 años y que sean figuras que ya se considera que van a despuntar en la palestra de la literatura en sus paises y en América hacia el mundo. No poetas. No dramaturgos. Narradores en su concepción más ambigua, porque muchos de ellos escriben prosas que se acercan a la poesía. Pero estos narradores han demostrado enormes facultades para desbancar la idea de que América Latina murió en el boom. De los 39, 38 han llegado. El dominicano ha brillado por la ausencia. Entre ellos hay nombres muy significativos ya para la literatura de nuestra lengua como la del mexicano Jorge Volpi o el peruano Santiago Rocangliolo. También nombres muy queridos para mí como mi amiga, con quien tuve el gusto de haber cursado todo un invierno en Madrid en la beca de la Fundación Carolina para estudiar edición de libros, la uruguaya Claudia Amengual o el poeta y narrador colombiano John Jairo Junieles. Los conocidos con quien comparti algun encuentro: Iván Thays, a quien conocí en Bogotá en el encuentro de escritores organizado por el convenio Andrés Bello, y que luego volví a ver en Lima, en el Encuentro "Qué hacer con la literatura"; otros nombres con quien compartimos la antología del cuento sudamericano publicado por páginas de espuma en Madrid: Andrés Neuman y Juan Gabriel Vásquez, entre muchos otros. En fin, un encuentro que dará que hablar y, sobretodo, que está formando camino para comenzar a creer en un solido grupo de escritores que ya no miran a "Mac Ondo", sino que van más alla de esos círculos. Esta generación de narradores dará mucho a nuestras palabras. Por Ecuador Gabriela Alemán y Leonardo Valencia han llegado hasta la capital colombiana. Nuestra labor es apoyarlos y leerlos sobretodo, porque en sus libros está la nueva libertad de palabra, como diría Octavio Paz.

    Argentina

  • Gonzalo Garcés, 33 años.
  • Pedro Mairal, 37 años.
  • Andrés Neuman, 30 años.

  • Bolivia

  • Rodrigo Hasbún, 26 años.

  • Brasil

  • João Paulo Cuenca, 29 años.
  • Adriana Lisboa, 37 años.
  • Santiago Nazarián, 30 años.
  • Verónica Stigger, 34 años.

  • Chile

  • Álvaro Bisama, 32 años.
  • Alejandro Zambra, 31 años.

  • Colombia

  • Antonio García, 35 años.
  • John Jairo Junieles, 37 años.
  • Pilar Quintana, 35 años.
  • Ricardo Silva, 32 años.
  • Antonio Ungar, 33 años.
  • Juan Gabriel Vásquez, 34 años.

  • Cuba

  • Wendy Guerra, 36 años.
  • Rolando Menéndez, 37 años.
  • Ena Lucía Portela, 34años.
  • Karla Suárez, 37 años.

  • Ecuador

  • María Gabriela Alemán, 39 años.
  • Leonardo Valencia, 39 años.

  • El Salvador

  • Claudia Hernández, 32 años.

  • Guatemala

  • Eduardo Halfón, 36 años.

  • México

  • Álvaro Enrigue, 37 años.
  • Fabrizio Mejía Madrid, 39 años.
  • Guadalupe Nettel, 33 años.
  • Jorge Volpi, 39 años.

  • Panamá

  • Carlos Wynter Melo, 36 años.

  • Paraguay

  • José Pérez Reyes, 34 años.

  • Perú

  • Daniel Alarcón, 30 años.
  • Santiago Roncagliolo, 31 años.
  • Ivan Thays, 39 años.

  • Puerto Rico

  • Yolanda Arroyo Pizarro, 37 años.

  • República Dominicana

  • Junot Díaz, 39 años.

  • Uruguay

  • Claudia Amengual, 38 años.
  • Pablo Casacuberta, 38 años.

  • Venezuela

  • Rodrigo Blanco Calderón, 26 años.
  • Slavko Zupcic, 37 años.

miércoles, agosto 15, 2007

Aplausos y desconcierto por la Antología de Madrid


Edwin Madrid acaba de publicar en la prestigiosa editorial Visor de España una antología de poesía ecuatoriana en donde se incluyen 22 nombres de nuestra historia poética. "La poesía del siglo XX en Ecuador" se llama el libro publicado en la colección Estafeta de poesía.

Todos conocemos el riesgo de las antologías, pero también la gran importancia de ellas dentro del mundo de las letras. Hay mucha gente que no lee poesía pero que para conocer y reconocer a los escritores de un país o de un tiempo se acercan a las antologías y encuentran en ellas los reductos significativos para vislumbrar el panorama poético.

También es verdad que puede un antología ser muy riesgosa si es que el antólogo es un resentido social, un anarquista compulsivo, o un apasionado de sus amigos y que quiere hacer con el trabajo una forma de venganza para sus enemigos. Por suerte este no es el caso de Madrid. Así parece leerse en la antología.

Lo que si me llama la atención terriblemente es que no figure en la lista de los 22 nombres más que una mujer. Un valioso registro de una poeta oculta en el aislamento y el anonimato. De allí figuran 21 nombres masculinos. ¿Qué pasó aquí? ¿Qué lectura nos quiere dar con esto? ¿No hay poetas mujeres en el Ecuador, en el siglo XX? ¿Qué pasó con Ileana, Ana María, Violeta, Sonia, Sara, Catalina? ¿Donde esta Aurora, por favor?

Nada se puede decir de la lista de los 22 nombres (yo quitaría algunos y pondría otros, pero no es mi antología), pero eso de prescindir de voces femeninas para hablar de un país como el nuestro es retroceder a lo más colonial de nuestro pensamiento.

Los 22 nombres son:

Jorge Carrera Andrade
César Dávila Andrade
David Ledesma Vásquez
Gonzalo Escudero
Hugo Mayo
Medardo Ángel Silva
Alfredo Gangotena
Paco Benavides
Lydia Dávila
Jorge Enrique Adoum
Efraín Jara Idrovo
Euler Granda
Carlos Eduardo Jaramillo
Fernando Cazón Vera
Iván Carvajal
Francisco Granizo
Humberto Vinueza
Julio Pazos
Antonio Preciado
Iván Oñate
Roy Sigüenza
Jorge Martillo


Muy importante lectura de la gran poesía de hombres del Ecuador, más esta perla recuperada que es Lidia Dávila. Importante aporte para volver al país algo más que una simple linea equinoccial. El canibalismo es por dentro.

Madrid tendrá su sustento sobre la poesía femenina, pero yo si considero que debió revisar los nombres de las mujeres poetas. Por lo demás un aplauso para este nuevo hito en nuestra poesía.

martes, agosto 14, 2007

AUGUSTO EN LAS ESPAÑAS


La envidiable y extraordinaria perseverancia de Augusto Rodríguez, el joven poeta guayaquileño que ha revolucionado la poesía del Guayas con su polémica figura de quijote en pro de los nuevos poetas de la Patria acaba de publicar en Barcelona España. En la editorial La Garúa Libros, número 16.



A la portada se la ve sobria e impecable, tal y cual nos tiene acostumbrado la bella labor editorial española. Me da tanto gusto que su libro "Cantos contra un dinosaurio ebrio" esté en una editorial española. El libro le llega en un momento en que necesita recuperarse de algo irrecuperable, pero los libros son milagrosos. Y este es más especial aún, porque estará en vitrinas españolas para bien de nuestro nombre como país.

A su debido tiempo escribiré algo sobre el poemario, ahora quiero comentar el suceso y dejarles con un pequeño texto escrito por Fernando Iwasaki sobre este libro de Augusto.

Cuenta la tradición que el Buda permaneció siete semanas en el paranirvâna o «área del despertar», porque en lugar de salvarse a sí mismo quiso convertir su descubrimiento en una doctrina que salvaría al mundo: despertar para liberarse del dolor. Por eso los poemas de Augusto Rodríguez nos perfuman de paz y beatitud, porque sólo después de chapotear en los abyectos pantanos del karma es posible alcanzar la iluminación mística. Cantos contra un dinosaurio ebrio es el inventario de todas las blasfemias y aberraciones que garantizan la redención. Sus poemas son los alfileres que aseguran la paz de la mariposa.

FERNANDO IWASAKI, Sevilla, España


Y un poema de este libro, si me permite el amigo Augusto:

ME ENTERRARÁN VIVO

He escrito

bastantes poemas


y sigo escribiendo

muchos más


a veces algunos poemas

se vuelven revolucionarios

y quieren matar

a su autor

sé que algún día de estos

esos poemas

me enterrarán vivo


Así mismo lo creo, Augusto. Tú seguirás en esto aunque la poesía mismo quiera acabar contigo. Felicidades.

Carolina


En un viaje de gitanos que hicimos con Julia y mis hijos por todo el Ecuador hace muy poquito, para vacacionar, estuve pensando en Augusto Rodríguez y en Carolina Patiño, queridos amigos, en nuestro paso por Guayaquil. Fuimos a Playas, donde nuestra gran amiga y poeta Carmen Váscones y seguimos recordando la figura de Carolina, su crisis con la vida y su acierto en la poesía.
Carolina estuvo en nuestro viaje como una atmósfera. De repernte, estando en Machala, un mensaje desesperado de Augusto para que lo llame. Por suerte Carmen nos había llamado para darnos la noticia de que Carolina ya no estaba en el mundo de los vivos. Que se había ido sin pedirnos permiso. Entonces llamé a Augusto y no supe decirle nada. Nunca se decir nada en esos casos. Las palabras no abrazan, no besan, no acarician. Las palabras son eso no más: sonidos.
Carolina estuvo en mi casa: cantamos, reimos, charlamos, nos regocijamos. La llegamos a querer un montón. Julia iba a presentar su libro. Teníamos una complicidad muy hermosa. La tenemos guardada en nuestros más hermosos recuerdos.

La muerte es tenaz y ella se ha encargado de quitarnos a la Carito. Lo importante es que ella esté mejor. Nosotros nos quedamos solitos y tristes, espero que ella en ese estado esté bien. Que su muerte sea su descanso.

Carmen escribió este bello texto que me atrevo a publicarlo sin su consentimiento ya que ahora se encuentra por las tierras canadienses.
En este poema esta también mi gran cariño por la pequeña Caro.

A Carolina Patiño

30/07/07

Ella muñeca de porcelana

yo muñeca de trapo

ambas sacamos los ojos

a yocasta

ella cosía

yo descosía

un hilo nos unía

la desolación

de una orfandad

parecida

a un ombligo seco

dentro de un espejo

El amor dolía

como hilos enredados

en la yugular del deseo

la diferencia

ella retornó al carrete

yo me fui

y lo convertí

en una carretera

carolina patinó

en la soledad

yo la habité

con encanto y despetalamiento

ella entre blanco y negro

debutó con su cuerpo y sombra a prisa

yo cansada de mi caos mental

me convertí en una paseante

las dos conversamos

sin entrometernos con el vacío

su imagen y la mía un relámpago de mar

te sentí mi pequeña

mis abrazos no te fueron suficiente

ni mis cantos retazos de memoria

tus miedos sin infancia

no se encontraron con los míos

a lo mejor hubiésemos limpiado

la cara al payaso y descubríamos

su rostro triste

a lo mejor a la araña la dibujábamos

y la hipnotizábamos para que teja

una red en la nada

a lo mejor pintábamos juntas

las imágenes descoloridas

de nuestras emociones

a lo mejor cosíamos juntas

el traje al emperador

y le cambiábamos el cuento

al feo y genial andersen

así nosotras nos sentíamos

bellas princesas y nos olvidábamos

de que alguna vez nos sentimos el patito feo

pero nada te fue suficiente

tambaleaste en el drama

una cuerda floja cayó

y no estuve allí

para convertirla en una vara mágica

o en una serpiente que pique al dolor

y lo aleje de ti

estoy con la tristeza pegada en toda mí

te rendiste

resisto

¿Por qué no me llamaste?

Te desabitaste de ti

me habito con no se qué

te encantó mi rincón de vida

como hubiera querido

te llevaras un pedazo

para que no te quedaras

sin tu cajita de recuerdos

sin tu ternura

sin tu voz

sin ti.

Ahora eres una mariposa

un silencio una incógnita

una chiquilla en el cuento

de la bella durmiente

despertando en la palabra

sin beso sin príncipe.
carmen vascones

miércoles, mayo 16, 2007

OSVALDO MUÑOZ MARIÑO: EL EDUCADOR DE LOS OJOS


Al subir al departamento del edificio donde vive Osvaldo Muñoz Mariño, en el norte de la capital, parece que uno ya es parte de una de sus acuarelas. Él me espera en el dintel de la puerta de su estudio y con una sonrisa me saluda. Más tarde me daré cuenta que esa sonrisa se convertirá en risa y luego en carcajada (es envidiable el sentido del humor que lo acompaña siempre). Me invita a pasar y me salta a la vista unos afiches enormes con su firma y su rostro más joven, enseguida se deja notar la presencia de las acuarelas: atiborradas en las paredes, esperando por los ojos que se quieran fortalecer en esa luz. Estas forman parte de la enorme colección de obras que ha donado a la humanidad el genio creador de este riobambeño universal, nacido en 1923.

Enseguida me invita a conocer su morada quiteña: llegamos hasta una habitación en donde hay más de una docena de Cristos antiguos, en muchos tamaños y de muchos años atrás: la mayoría son del siglo XVII y XVIII. Luego su sala con mucha luz y adornada de mimadas acuarelas de su creación. En ellas está retratado eternamente, por ejemplo, Guápulo y un detalle del barroco alemán, solo por decir algo. En un rincón del salón se halla una considerable colección de piezas arqueológicas. Me ha dicho que es colección de su mujer y que entre las piezas se hallan tres que son muy antiguas e importantes, son restos de Punín. Y por último, cabe destacar a la virgen que baila, la famosa Virgen de Quito hecha por Legarda y de tamaño considerable, termina de darle un toque genuino a su departamento.

Luego ya, al sentarnos, me impresiona su conversación fluida. En su rostro ya se siente que el tiempo pasó por él como el color ocre sobre una cartulina blanca. Su estudio es un rincón de sorpresas, además de las bellas acuarelas que lo adornan, está la luz que entra por una amplia ventana en donde se miran las nubes y los edificios, en mezcla y contraste. Además, una colección de figuras religiosas está alternando sus monumentales acuarelas. Esas que le han hecho viajar por todo el mundo y en las que ha dejado constancia de las más bellas ciudades del mundo, aquellas que han sido declaradas por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad.

Arquitecto de profesión, graduado hace más de cincuenta años en México, país en el que ha estado radicado y en el que se casó. Aún se nota en su dialecto el paso por la tierra de Netzahualcoyolt. Expresiones como “vamos a platicar” o “mis cuates” sacan a relucir el gran amor que siente por esta tierra en la que es muy conocido y además en la que conoció a su compañera y esposa Cristina que es de la alta sierra mexicana. Por lo tanto México ronda siempre su corazón. Ha pintado a México en innumerables ocasiones, no solo porque este país es una de las naciones que más ciudades Patrimonio de la Humanidad tiene (21) sino por esa cercanía personal y, claro, por su esposa.

Acto seguido me enseña su último catálogo y es, precisamente, sobre una exposición del maestro en México, en el Colegio de arquitectos de este país, en el que en 1965 ganará el Primer premio en el Salón anual de la acuarela. En el catálogo están mimosas acuarelas que reflejan la belleza del país Azteca.

SUS CAMINOS

Aunque dice que “está en la acuarela desde que me acuerdo”, el maestro Muñoz Mariño pasó por otros submundos de la plástica: el óleo, el acrílico, el fresco, el carbón, el dibujo con marcador, pero al entrar por la puerta grande de la acuarela, decidió no salir nunca más, quedarse en la finura de sus colores, en la sugerencia de la figuración. Los trazos de sus bellas acuarelas y la perspectiva de sus dibujos nos hacen entender que su complemento con la arquitectura es una combinación perfecta.

Lo primero que se acuerda haber dibujado en su vida es un auto. Esto se debió a que su papá un día le dijo que iba a comprar un carro para la familia, entonces el pequeño artista decidió regalarle el auto antes de que lo compre y le pintó uno. Luego de ello, sus recuerdos son enfrentamientos constantes con toda superficie en donde se pueda pintar: paredes, hojas, cartulinas, telas. Y ya no descansará nunca su labor eterna.

Según parece decirnos, su familia, sobretodo su madre, no estaba muy de acuerdo en que su profesión sea la de pintor y para recrearnos esta aseveración nos cuenta lo siguiente: El maestro y su familia vivían en Riobamba. Él era un niño cuando alguna vez llegó el Arzobispo hasta esta ciudad. Entonces, curiosamente, fue a entrevistar con el pequeño Osvaldo Muñoz Mariño, para conseguir convencerlo de que siga la vocación de sacerdote, a lo que él se negó absolutamente. Pero luego él niño descubrió que esto era un complot entre su madre y el cura. Y su misma madre confirmó su hipótesis. Entonces, ya para esa época, el futuro maestro de la acuarela le dijo a su madre que lo que él quería ser en la vida era pintor. El pequeño tenía 7 años cuando deseó esto.

EL PINTOR DE LAS CIUDADES

Osvaldo Muñoz Mariño ha viajado por todo el mundo: los países más exóticos, los más lejanos, los sitios recónditos del mundo han sido retratados por sus pinceles y por el color aguado de la acuarela. Gracias al bello proyecto de la UNESCO de retratar en la acuarela los sitios más bellos de las ciudades Patrimonio de la Humanidad, Osvaldo Muñoz Mariño ha hecho un trabajo recopilatorio inolvidable y hermoso.

Hace muy poco tiempo el maestro decidió organizar su obra y sistematizarla, guardarla en discos y ordenarla por año, país, lugar y tamaño. Todos nos asombramos cuando llegamos a encontrar que la obra de Muñoz Mariño en la acuarela llega, nada más ni nada menos, que a más de 2500 cuadros en donde se encuentra el mundo retratado.

En sus viajes siempre lleva con él un cuaderno en blanco. Dicho tomo regresará al país de residencia siempre repleto de apuntes, de notas y, sobretodo, de dibujos. El maestro decide enseñarme el tesoro de uno de estos tomos inéditos. En una de las primeras páginas está un retrato con trazos infantiles: “es de mi nieta, -dice. Hizo mi retrato y el su abuela”, y ríe con entusiasmo. Luego comienza la magia de sus apuntes, las notas y los trazos que, más que dibujos, parecen estampas, pero son ensayos, borradores de futuras obras. Sus cuadernos de viaje y planificación me recuerdan a los diarios de apuntes de Leonardo Da Vinci.

El maestro solo pinta con la luz natural. Si la luz no se va hasta muy tarde, él puede quedarse todo el día trabajando. De la luz depende su trabajo. Y siempre ha pintado frente a lo retratable. No se basa en fotografías ni en otros cuadros. Es el pintor frente a frente con su reto, con la ciudad. Es el pintor que le quiere sacar el alma a la ciudad, que se la quiere arrancar. Como le habían dicho uno de sus habitantes en la ciudad de Cáceres, en España: “Este señor se está llevando la ciudad en sus cuadros. Se está llevando nuestro patrimonio”.

Por pintar los sitios histórico de las ciudades, el maestro Muñoz Mariño ha estado en sitios, como él mismo los llama, “escabrosos”, pero “la gente siempre me ha ciudado. Cuando me ven dibujando frente a algún monumento histórico, me traen una silla”. Entonces, el maestro nota la complicidad de la gente para con su trabajo, para con su labor de “documentalista de ciudades”, como él mismo se ha autocalificado.

Toda acuarela siempre la termina en el sitio en el que se encuentra el paisaje y el sitio retratado. Nunca trae trabajo a casa, todo lo que se ha hecho es producto de ese enfrentamiento vivo con la obra de arte histórica y la futura obra de arte, que resulta: la acuarela de Osvaldo Muñoz Mariño.

Una de las notas más anecdóticas de su carrera fue cuando casi lo meten preso por pintar, pero lo más curioso es que esto fue en la ciudad de Quito, el Primer Patrimonio de la Humanidad y la ciudad en donde reside.

Nos cuenta que estaba pintando la gótica Basílica del Voto Nacional, y mientras trazaba con la magia de sus manos, un policía se acercó donde estaba y le preguntó que hacía, luego de responder a su pregunta, le prohibió seguir realizando sus labores artísticas, aduciendo que “esta prohibido pintar”. No deja de ser extraordinariamente anecdótico, el asunto, e irónico, a la vez.

La lista de ciudades pintadas por Muñoz Mariño es enorme. Ha llegado a sitios inaccesibles y a lugares desconocidos. Su aporte como artista es realmente extraordinario. Tanto que el gobierno del Ecuador, en 1999, le concede la más alta condecoración que se le entrega, en este país, a un artista: El premio Eugenio Espejo.

LA ACUARELA ES UN ESTADO DE ANIMO

Desde hace algunos años varios alumnos que trabajan la acuarela en Quito van a su departamento para que el maestro guíe sus pasos. El, lleno de bromas y chistes, los va guiando por el difícil camino de verdadero arte. En la acuarela no hay forma de corregir lo ya hecho, nunca quedará igual, ya no será lo mismo, nos explica el maestro y nos dice que pintar acuarela es como el estado de ánimo e las personas, influye en él, el clima, el carácter, el pié con el que uno se levantó. El color en la acuarela, según el maestro Muñoz Mariño, es caprichoso, nunca sale igual, todo depende de cómo uno se encuentre y se sienta.

SU LEGADO A LA CIUDAD

El legado que quiere dejar Osvaldo Muñoz Mariño al mundo son sus bellas acuarelas, por eso le está rondando en la cabeza un bello proyecto: crear “La casa de la acuarela” en una bella propiedad colonial en la calle Junín en el Centro Histórico de Quito. En esta casa quiere montar un gran museo de la acuarela pero, además, como un complemento a su sueño, le gustaría formar allí una especie de Escuela y que los alumnos sean los niños que viven en estos bellísimos barrios coloniales. Pero, claro, esta escuela es diferente. En ella se va a educar el ojo. El ojo de cada niño va a mirar distinto el mundo, va a ver en el mundo otra realidad, y luego, si quieren pueden pintar, mirando los bellos callejones de Quito, una de las ciudades más bellas del mundo.

Es la escuela para el ojo, para valorar lo que uno ve. Y comenzar a ver el mundo partiendo por nuestra propia ciudad.


miércoles, mayo 09, 2007

Rafael

A muy poca gente uno puede agradecerle la esperanza. Porque la esperanza en el Ecuador es un pasajero que emigró hace años, que se fue de viaje con enormes maletas plagadas de vacíos y que nos dejó en el más peligroso barranco: en manos de una constituyente perfecta, hecha para un grupo de gente. Hecha para un pueblo feudal. Hecha para un pueblo intelectual que no espera encontrar en la constitución de un país el pedazo de tierra, la comida, el sol y la educación de los niños. Porque la constituyente está escrita para ser violada por los mismos que la remiendan, que la expurgan, que le dan las vueltas. Porque hemos sido contaminados y contaminantes de los sueños de tanta gente que no ha podido optar por un mundo mejor, solamente porque el Ecuador políticamente correcto es un Ecuador esclavista-feudal, colonial, municipal y espeso. Porque el Ecuador está más allá de Comala y de Macondo, se asienta en una historia sin historia, en un nombre francés arrancado desde el equinoccio de nuestras penas (parafraseemos a Jorge Enrique Adoum, tan genialmente, “Aquí no ha pasado nada/ solo la línea equinoccial”). Tenemos un nombre de línea imaginaria, no figuramos en los mapas mundis y nuestro corazón esta mezclado con un corazón postizo de sentimientos y de quereres. Queremos un moll, un Mac. Donals, una tienda de modas. Y queremos soñar con el sueño americano, porque no hay sueños ecuatorianos (es muy humilde soñar en ello).

Pero, de repente, como una ola, como un tsunami viene un joven inteligente y valiente que recoge en sus palabras el sentimiento de un pueblo enfermo. De un pueblo podrido, de un país que lo único que tenía de bueno para la gente era la línea equinoccial y la constitución del Estado, que, según me han dicho es perfecta, y debe serla. No interesa eso. La constitución es un perro faldero que se ha dejado humillar por su amo: el amo de siempre (Inca, español o mestizo), un Mr. Herbert (como el personaje de “Cien años de Soledad”), un hombre que solo vive para su ser, para su estado personal y para su fatuo caminar.

Rafael Correa, a más de Cien días de un Gobierno histórico en mi país, me ha hecho notar que aún podemos tener esperanza. Gracias Rafael por cambiar de color al ambiente de nuestra patria y darle una forma más humana, decente y verdadera a nuestro colectivo corazón andino.

martes, mayo 01, 2007

NUEVA COLECCIÓN EN EL ANGEL EDITOR: Lienzo del Ángel

El Volumen 1 de la nueva Colección “LIENZO DEL ANGEL” de la Editorial EL ANGEL Editor, acaba de aparecer. Se trata de un trabajo de prosa poética y narrativa titulado SIMPLEZA del novel escritor VICENTE CHÁVEZ CRESPO.

El día jueves 03 de Mayo, a las 19h00, en el Centro Cultural “Benjamín Carrión”) Páez y Jorge Washington), se hará la presentación de la nueva colección, así como del libro.

La presentación del libro estará a cargo de los escritores Elsy Santillán Flor y Raúl Rojas Hidalgo.

Vicente Chávez Crespo (Azogues,1957), ha sido Administrador de Empresas, con estudios complementarios en la universidades de Pittsburg y Cornell así como en el INCAE, se dedicó prácticamente toda su vida laboral a la dirección de Recursos Humanos, también ejerció la Gerencia General de Empresas relacionadas a este campo. Actualmente es empresario y dirige sus negocios, al tiempo de calificarse como: “Azogueño, escritor improvisado”

Pudo escribir varias historias en cinco décadas intensas de amor, pasión y esperanza, su obra principal se resume en cuatro poemas que le brindaron hasta la presente fecha, cinco nietos.

El editor dice sobre este libro: Al sitio donde viven los recuerdos. Al tiempo donde permanecen las ideas eternas de la infancia (de aquella vida de placeres aprehendidas por los sentidos), parece conducirnos este libro de Vicente Chávez Crespo.

Su imaginario es un cúmulo de pequeñas cosas donde se hallan sumergidas las palabras más simples y profundas de la vida. Aquellas que buscan los escritores que quieren comunicarse con su mundo interior y con su lector verdadero.

Simpleza es un libro que ha adquirido la madurez en el momento en que su autor ha regresado a ver a la literatura como el motor para transportar su verdad y sus fantasías.

Un libro para leerlo en los momentos en que uno necesita un abrazo, un respiro, un vientecillo silencioso y fresco. Así, como si fuera un buen vino añejo, que ya no necesita consistencia. Que lo único que necesita es ser bebido. Y ser amado.

EL VIAJE

Es fuerte el calor. Por la emoción del encuentro no me percato que el paisaje ya había cambiado. Dejamos las cumbres, dejamos el frío y más de un recuerdo que habré de recuperar en pocos días.

El paso lento y pausado del híbrido móvil: un medio camión y medio colectivo. Quien conduce no entiende la prisa, le llena el hastío.

Impertérrito y pensativo, el chofer conduce a la costa. Hay un fuerte ruido, pues siempre suena y cruje el vetusto Ford.

El llano ha llegado y el corazón se agita con el letrero del desvío.

¡Por aquí, por aquí señor!... ¡A la derecha!

Se rompe el silencio, como que despierta. El chester se prende y deja el aroma en buenas pitadas.

Cañas por los lados, melaza en las calles; mientras un tren pasa por la puerta de la propia casa

Con el último vagón se desprende el velo, color amarillo, puerta despintada.

Golpes que martillan.

El hijo ha llegado.



¿EN DÓNDE SE ESCONDEN LAS MUSAS?

¿En dónde se esconden las musas?, ¿Por qué nos abandonan en la cotidianidad, y no me ofrecen la inspiración anhelada?

¿Por qué no puedo escribir si no las siento?, Y ¿por qué ya no vivo sin ese aliento?

¿Por qué irreverente se destaca solamente lo previsible? ¿Por qué ya no vibro con las mañanas que ahora solo esperan la noche?

¿Por qué te has ido dejándome solo? ¿Por qué te robaste mis ilusiones, incluso el sueño?



EL CUERPO EN TRES TIEMPOS


El No. 10 de la Colección EL ANGEL TERRIBLE de ELANGEL Editor es el libro "El cuerpo en tres tiempos" de lA escritora Tatiana Cordero.

Las palabras que forman estos poemas son bailarinas. Están hechas de un material etéreo que invita a moverse, que seduce y que convoca.

La poesía de Tatiana Cordero se maneja desde lo conceptual. Se reafirma en la síntesis y se refuerza en la femineidad del erotismo. Un erotismo tan implícito y con tanta novedad que no esta vinculado con lo burdo ni con impresiones corporales.

Los tres tiempos de este libro parecen ser tres espacios de reflexión sobre el amor, el cuerpo y el deseo. Tres posturas sobre una misma idea que se bifurca y se vuelve a unir para, a través de la diafanidad de estos textos, entregar un mensaje que atraviese la idea del feminismo y llegue a una verdad única y hermosa: la poesía, que, como todos sabemos, va más allá de cualquier postura crítica o social.

Tatiana Cordero se inaugura con este libro y pasa a formar parte del catálogo de extraordinarias poetas del Ecuador.

Tatiana cordero Velásquez (Quito 1961) Estudió leyes en la universidad Católica de Quito y realizó una maestría en estudios de la mujer en el Institute of Social Studies, en la Haya, Holanda. Su pasión por el cuerpo, la ha llevado a trabajarlo en investigaciones sociales, artículos, ensayos y propuestas culturales. Ha sido profesora invitada en los estudios de postgrado de Género, en la Universidad de Cuenca y en FLACSO-Quito.

En 1983 ganó un segundo premio de cuento en el Concurso hablo Palacio de la Universidad Católica de Quito, aunque es la poesía su “pulsión vital”.

I

el cuerpo ondula

serpentea

buscando caracolas

que no encuentra.

sólo

el agua,

puede calmarle.


II

Cita?

antes

que me duela

el cuerpo.

(la poesía no entiende de exageraciones)


V

el mar

tiene su noche

yo como

y bebo

frutos líquidos


VII

Amanece

en su cuerpo,

en sus bordes,

juegan

los pájaros.


X

Cuando

no escuche

tu eco,

me habré ido.


XI

amanezco contigo

pegada a la piel

y al recuerdo

indolente te quedas

como una cicatriz

que recuerda la huella


XII

ya no son los posibles

los que nos rondan

ya no nos buscan

ni los buscamos

impostergable

flota

lo imposible


XIII

no me inquietes más ahora

dejemos ya a los muertos

enterremos los huesos

que de la carne nada queda


XIV

se silenció tu nombre

por sí mismo

tu voz

se quedó en el vacío

donde todo empieza

y todo termina