martes, marzo 13, 2007

Juan Carlos Corrella, Premio Jorge Enrique Adoum con "CONTESTACIONES"

Hace ya algunos años tuve la suerte de escuchar al poeta guatemalteco Humberto Ak'abal recital uno de los poemas, para mí, más singulares que he escuchado: “Canto de pájaros”. Sin exagerar afirmo que es un poema extremadamente singular. Cuando uno lo lee, entonces lo considera casi una tomadura de pelo. El texto dice:

Klisklis, klisklis, klisklis . . .
Ch'ok, ch'ok, ch'ok . . .
tz'unun, tz'unun, tz'unun . . .
b'uqpurix, b'uqpurix, b'uqpurix . . .
Wiswil, wiswil, wiswil . . .
Tulul, tulul, tulul . . .
K'urupup, k'urupup, k'urupup . . .
Chowix, chowix, chowix . . .
Tuktuk, tuktuk, tuktuk . . .
Xar, xar, xar . . .
Tucur, tucur, tucur . . .
K'up, k'up, k'up . . .
saq'k'or, saq'k'or, saq'k'or . . .
Ch'ik, ch'ik, ch'ik . . .
Tucumux, tucumux, tucumux . . .

Luego del desconcierto, uno solo lo entiende cuando lo escucha decir al poeta. Ak'abal, poeta quiché, mestizo defensor de las culturas amerindias, lo dice como dicen los pájaros. Es decir, utiliza las onomatopeyas que escuchó de las aves de su natal Guatemala para solventar un discurso poético. Podría pensarse que está escrito en quiché, pero no. Lo que hace es imitar a la naturaleza. Imita a los pájaros y dice un poema con absoluto ritmo Hay varios videos del poeta en las páginas de Internet, en el programa “You Tube” lo pueden hallar al poeta recitando este texto onomatopéyico que se recrea, tal y cual, como se piensa que se creó la música: imitando a los “civilizados animales”.

Otro excepcional caso de poesía formal es el del poeta Salamanquino José-Miguel Ullán. En su poema “Soneto de la amistad” no existen las palabras sino los signos. Uno debe leer el signo. ¿Puede conmover el signo igual que la palabra? El estupendo Ullán rima consonantemente con los signos terminales del verso El soneto, dedicado a un íntimo amigo del poeta tiene un aclarativo para él: “Hallar palabras para recordarte fuera admitir que pueda yo olvidarte”.

“Yo persigo una forma”, decía Darío, y nos lo han dicho, también, estos dos ejemplos de textos poéticos que han dejado una huella fuerte en mis lecturas de poesía. Y a ellos he sido evocado cuando recibí la ardua tarea de presentar el libro “Contestaciones” de Berdet, seudónimo en la poesía de Juan Carlos Corella.

Ya en su libro me detengo a auscultar en su raro formato, con una bellísima portada de Luigi Stornaiolo, un regalo a los sentidos.
Es también un rico misterio saber que el poeta nació a la vida pública de un concurso que lleva el nombre de un poeta mayor para nuestras letras y es un ejemplo para el presente y la posteridad: Jorge Enrique Adoum. Nace de este concurso, sonado y expectante, y aparece una voz nueva, que quiere renovar la forma, porque en el fondo, como diría el poeta cubano Arturo Arango, solo esta “la vida, el amor y la muerte. Y es muy probable que el amor y la muerte sean la misma cosa”.
Es decir que los poetas venimos cantando lo mismo desde hace siglos. Tal vez, como diría Ak’abal, solo los pájaros hablan distinto. Entonces tenemos que acudir a la forma para darle conceptos nuevos al poema.

Juan Carlos Corella, con quien he hablado una sola vez en mi vida, me ha dicho que su objetivo era proveerle a su texto de movimiento. Y pensando en ello he leído sus 29 piezas poéticas-musicales.
Cuando lo leí, antes de conocerlo, pensé que me iba a encontrar con un joven adusto y musicólogo que ha terminado consumándose en la melopea perfecta. Pero no fue así, Juan Carlos es fresquisimo y humilde. Gusta mucho de la música clásica porque en su familia hay tradición de ello y porque la música es bella. Y punto. Se lo nota riguroso y con ganas de romper las ataduras del canon.
Para muestra está su poemario basado en la estructura del verso partiendo del pentagrama musical y sus notas.

Es decir, para leer estos poemas hay que prepararse de verdad (no cualquier lector improvisado lo puede leer como él nos exige). Es importantísimo entender las claves de lectura del poeta. Me he permitido resumirlas así:

1. Juan Carlos no quiere que nadie le diga poeta, porque no cree que lo es. Y tampoco, esto es muy mío, creo que él tenga la intención de aplaudir a quien se lo crea. Lo dice textualmente en un necesarísimo explicativo que antecede a los poemas del libro: “…no consentiré de manera alguna en el apelativo de poeta, ya que nunca he correspondido a los intereses de un refinado artista del lenguaje verbal”. Discuto su afirmación, con absoluta complicidad y cariño. No creo que el poeta sea solo un “refinado artista del lenguaje verbal”. Al inicio mostré dos ejemplos de enormes poetas sin el verbo convencional. Y tampoco creo que un poeta no se deba decir “poeta”, porque entonces estaríamos en riesgo de que el médico no se diga “médico” y el arquitecto no se diga “arquitecto”. Y entonces, si uno no lo asume, sería difícil vivir con inprofesionales que curan enfermos sin creérselos y hacen casas sin cimientos.

2. Juan Carlos tiene el mismo problema que tenía Vallejo con el idioma. Para él resulta indecible lo que él quiere decir con las palabras, entonces busca estrategias formales en su caso, y en el de César Vallejo, neologismos puros.
3. Para Juan Carlos “La música se ha convertido en la matriz de esta obra”.
4. Los poemas están constituidos por “Variaciones” musicales, que a su vez, le permiten a los versos “Sonar y moverse”. y aún más, dice Juan Carlos, “Cobrar vida”.
5. Cada verso, como cada nota musical, tiene tiempo, es decir “una nota alta le concede (al verso) rapidez y una nota menor, lentitud”. Esto debe entenderse bien para poder leer el texto.
6. En cuanto al sonido, Juan Carlos utiliza algunos signos musicales que modifican la altura del sonido, que sería útil, sobretodo, para el que va leer el poema en voz alta.
7. Los versos deben ser leídos en la posición de notas musicales en el pentagrama, “según su posición en el compás”. Además, dice Juan Carlos, los textos tienen una dualidad en la lectura: pueden ser leídos, también, linealmente, es decir como acostumbramos a leer en occidente.
8. Juan Carlos cita al final de su explicativo algo sumamente importante: “Las piezas poéticas deberán ser ejecutadas en forma articulada, es decir que nuestra voz nos permita escucharlas. (…) Esto no implica que no pudiera realizarse una lectura mental”.

Entonces estamos ante un poeta de la forma, del sonido. Últimamente los poetas de mi generación dicen que la poesía actual es la “poética del silencio”, y entonces llega, en hora buena, Juan Carlos, y les tapa la boca a todos. Él diría, entonces, que la poesía es del “sonido”, como hace más de un siglo lo dijo Darío, el poeta del sonido, de la música.

Esto es otra cosa que me gusta de la literatura: la invalidez de una propuesta para llegar a otra y que ésta sirva de andamio para otra y así, hasta que el círculo se perfeccione.

Todos los textos tienen un título ligado a la música clásica, en todos ellos hay un pentagrama en donde se colocan los versos de Juan Carlos.
En mi lectura, cuando llegaba a alguno de ellos, debía leerlos siguiendo las reglas de este juego formal, sin embargo, y tomando una licencia musical, permíteme, querido Juan Carlos, hacer una versión libre de tu música. Permíteme leer un poema tuyo en mi versión, con mis arreglos. Entonces lo presento:

Variación de Aria Variata
Composición: Juan Carlos Corella
Arreglo y voz: Xavier Oquendo Troncoso

Extraviada
extraviada está
extraviada ¿lo está?

en un verdinegro jardín
verde verde
negro

muerdo los fluidos de la escena feudal
muerde
la escena
la escena
¿La escena?

vibrátil vibrátil asisto cauta
uf
ah

peregrina de un resonar impreciso
voces
inarticuladas
fragantes

expatriador de las fronteras
de aromo
aromo
en flor

con fuerza tras de mi
auscúltala
¿ausculto?

toca los miembros carnosos que la transportan
asombrosa delectación de humedad
¿avivarla así?

Un flujo es tembloroso y de calidez veloz


Suenan las palabras y suenan en su propio ritmo. Los conceptos por ahora no importan. A la larga la poesía, como diría Celaya “Es un arma cargada de futuro” y veo en Juan Carlos estos arrestos para seguir por estos derroteros que no se acaban nunca, por suerte.

Confieso que tengo muchos deseos de oír decir a Juan Carlos estos poemas en sus versiones reales. En las concebidas por él.

Gracias por permitirme acercarme a tus palabras. Y profanarlas.

domingo, febrero 04, 2007

CUENTOS DE CENIZA, nuevo libro de Relatos de Jennie Carrasco Molina

El día jueves 08 de Febrero, a las 19h00, en la librería Librimundi de la Calle Juan León Mera, se presentará el nuevo libro de relatos de la escritora Jennie Carrasco Molina, Cuentos de Ceniza, publicado bajo el sello editorial ELANGEL Editor, en la colección “El Ángel Terrible”, No. 7.

La presentación del libro estará a cargo de la narradora Lucrecia Maldonado, quien, además de presentar la obra en forma crítica, conversará con la autora sobre las motivaciones para la escritura de este libro.

Jennie Carrasco Molina (Ambato, 1955), licenciada en Comunicación Social y Facilitadora en Desarrollo Humano, ha realizado trabajos de prensa en varios eventos nacionales e internacionales. Ha trabajado en el periodismo en prensa y relaciones públicas. Ha obtenido varios premios en cuento, ensayo y poesía. Ha publicado La diosa en el espejo (Cuentos, 1995 –dos ediciones-), Arañas en mi vestido de seda (Poesía, 2001), Viaje a ninguna parte (Novela, 2004). De diosas, guerreras y mujeres (Poesía, 2006). Su obra de narrativa y poesía ha sido incluida en varias antologías nacionales e internacionales.

Los relatos que componen este libro son inspirados en las terribles erupciones que se ha venido dando en el volcán Tungurahua. La autora, toma como referente estos hechos que conmocionaron a la vida pública del Ecuador y a los habitantes de las zonas aledañas al volcán, para crear historias ficcionadas en base a este hecho natural.

Este puñado de cuentos está bordado con lava de volcán. Hay un personaje adyacente a todas las mujeres que habitan estas dóciles narraciones fabricadas con la ceniza precisa utilizada por una autora ya reconocida, en el medio literario, y respetada en su prosa y en el encanto de su poesía decantada.
Aquí se deja oír el volcán que explota, que explotó, que explotará. El volcán que se mueve, que nos remueve las vísceras, que se revienta en el ser y que nos reinventa.
Jennie Carrasco Molina nos entrega unos cuentos sensuales y sentidos. Buscados y hallados en la penumbra de la noche, donde la chispa del volcán es la misma luz que tienen las palabras precisas y punzantes que navegan por estos cuentos en los que la voz de la Mama Tungurahua se deja escuchar con la sutileza que tiene un bramido ensordecedor en mezcla con las letras de una narradora verdadera.

jueves, enero 18, 2007

Sabina y nuestros queridos muertos

Lucre Maldonado, mi amiga, me manda este par de joyas escritas por el maestro. Sabina, extraordinario sonetista ha escrito para los dos ecuatorianos muertos en el atentado de ETA en Barajas. Gracias Joaquín y gracias Lucre. Son dos sonetos bellos y tan nuestros. Los quiero más ahora por ellos.

Los quiero compartir con mis lectores.

UVAS DE LA IRA

I

A buscarse la vida habían venido
y les tocó la muerte en las rebajas.
No era suya la guerra que han perdido
en el infierno insomne de Barajas.

Hasta Ecuador llegó la mar amarga
del carnicero que reparte luto,
la descarga activó la mano larga
del animal humano, innoble bruto.

Sudacas, moros, negros, ostrogodos,
cayucos sin papeles, naufragando,
hincando las rodillas y los codos.

Todavía los están desenterrando,
esta noche tan vieja, casi todos
somos Carlos Alonso y Diego Armando.

II

Bendito corazón ultramarino
que muere sin saber de lo que muere,
maldito profesor del asesino
que mata porque ignora lo que quiere.

Maldita sea el hacha y la serpiente,
el cuchillo, el disparo, la amenaza,
la baba al portador, la uña con diente,
el cliente del mudo y su mordaza.

Malditos reyes magos con zambomba,
maldita madrugada desalmada,
maldita maldición en coche bomba.

Bendita arequipeña desnoviada,
uvitas de la ira, sangre en tromba,
margarita de Quito acribillada.

Joaquín Sabina (11 enero 07)

martes, enero 16, 2007

¡QUE NO QUIERO VER LA SANGRE DE FEDERICO SOBRE LA ARENA!

Nunca de los nuncas, ni aunque vuelvan a renacer las esperanzas y la guerra civil de España sea el grito desgarrante de la poesía, se podrá repetir en el mundo, la pléyade de escritores de La Generación del 27. Nunca veremos juntos sensibilidades universales, reunidas en amistad y talento (se la llama también generación de la amistad), luchando con la palabra, como si fuera el arma letal, contra el caudillo de la guerra y sus balas de verdad.

Nunca se ha dado un Luis Cernuda y un Jorge Guillen, cantando a coro ancho sus apuestas con el sol nuevo de la vieja Castilla. Nunca más un Rafael Alberti y un Vicente Aleixandre, han vuelto a buscar juntos, con clarividencia compartida y sin egoísmos, la verdad en el mar y en el océano de los morfemas (y nunca se han repetido los que faltan: Pedro Salinas, Gerardo Diego, Juan José Domenchina, Dámaso Alonso, Emilio Prados, Manuel Altoaguirre). Nunca la vida tuvo nombres tan geniales, reunidos en la misma generación y, sobretodo, siendo amigos, camaradas, hermanos...

Once poetas (aunque mucha gente afirma que Miguel Hernández es, por derecho, de esta generación, lo cual resultaría doblemente poderosa en historia y poética) reunidos, por primera vez, gracias a la memoria y poesía de Luis de Góngora y Argote, que en 1927 cumplía 300 años de fallecimiento.

El Ateneo de Sevilla, 1927. Los poetas se convocan entre sí, se buscan, se dan la mano, y salen a explorar el mundo (como nunca antes lo ha hecho otro grupo de dimensión universal).
La guerra y la madurez los convocó a la soledad. Pocos quedaron: unos murieron prematuramente, otros salieron desterrados de sus tierras peninsulares, otros se quedaron en la España fascista, con un tapón en la boca y miles de jazmines en su poesía. Lo impactante es que todos los poetas de esta generación, son dignos de recordar, de aplaudir, de leer. Son un universo. Nunca había visto ni oído algo parecido en poesía. Peor en la vida común y egoísta en que vivimos.

Si de este grupo de gigantes hubiéramos de escoger a uno. A solo uno que los defina por voz y voto; sin duda, sería Federico García Lorca (Aleixandre: ganador del premio novel; Alberti que vive aún, y es el último y mimado de la singular generación, hacen sombra al andaluz, pero es Lorca la estatua).

Federico, dice la gente, era el sinónimo de poesía. Quien no leía a Federico estaba perdido. Sin esta lectura no se sabía lo que era la palabra y la sensibilidad. Quien no repetía sus versos en cantos populares andaluces, no podía vivir con la poesía:

Todas las rosas blancas,
Tan blancas como mi pena,
Y no son las rosas blancas,
Que ha nevado sobre ellas

En ese tiempo toda la poesía llevaba su nombre. Lo repetían en los cuarteles y en las playas andaluzas. Lo leían en Francia, tratando de asumir el acento andaluz. Lo leyeron en Nueva York (luego él pagó este gesto, inmortalizándose en el surrealismo más preciso de la poesía contemporánea en español: Poeta en Nueva York):

Si no son los pájaros
Cubiertos de ceniza,
Si no son los gemidos que golpean las ventanas de la boda,
Serán las delicadas criaturas del aire
Que manan la sangre nueva por la oscuridad inextinguible.

Todos lo leyeron y lo seguimos leyendo aún. Su veta no termina. Y parece que en cada acorde de flamenco, aparece su reiteración fonética. En cada torero, en cada toro, en cada muletazo, en cada sorbo de sangría, Lorca se presenta como un gitano:

La Carmen esta bailando
Por las calles de Sevilla.
Tiene blancos los cabellos
Y brillantes las pupilas.
¡Niñas,
corred las cortinas!

En cada canción popular de Serrat, en cada gesto quiromántico de una gitana con ramito de laurel, en cada latitud se lo recuerda. Todo hogar medianamente culto tiene un libro de Lorca en su cabecera. (Recuerdo haber leído en algún artículo periodístico, sobre una encuesta realizada en Roma, pidiendo a personas comunes, los diez libros más importantes de su vida. En esa lista estaba como un faro, reposando el recuerdo de Romancero gitano, el libro que dio la vuelta al mundo):

Si vinieran los gitanos,
Harían en tu corazón
Collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos...

Granada, 1898: nace Federico –y con él la poesía- en el pueblito de Fuente Vaqueros. Nace para bien del andaluz maltratado por el racismo español (poeta intensamente comprometido, al que, muy despectivamente, el gran maestro Jorge Luis Borges, lo trató alguna vez como un andaluz profesional). Desde muy joven ya cantaba coplas quebradas e improvisaciones deliciosas. Manuel de Falla alias la música folclórica de España, fue su profesor de flamenco. Bailaor y flamenquero, comenzó a amar desmedidamente el poema:

¡Oh, qué dolor el dolor
antiguo de la poesía,
este dolor pegajoso
tan lejos del agua limpia!

La poesía se entregó a él, para siempre, cuando en 1916 escribe sus primeros poemas, después de haber realizado varios conciertos de música, desde 1909, año en que se traslada de su pueblo natal, a vivir en Granada, la tierra que lo adopta como propio.

En 1917 conoce a Antonio Machado. Ninguno de los dos sabía a quien estaban saludando en realidad –este encuentro debe ser uno de los célebres de España-. Machado era la voz que Federico heredó con derecho para el universo en español.

En 1918 publica Impresiones y paisajes. Para 1919 viaja a Madrid, y entra a refugiarse en la residencia de estudiantes (Luis Buñuel, Salvador Dalí, José Moreno Villa, Antonio Rubio, Emilio Prados, etc. Eran sus compañeros). De esta época salen historias y fantasías dignas de la comidilla literaria. Dalí-Bunuel-Lorca, el trío de surrealistas universales (pintura-cine-poesía, respectivamente). Sus obras de teatro se estrenan con desenfrenado éxito en Madrid. Conoce a Juan Ramón Jiménez y se vuelve su buen amigo, pese al indomable genio del hipocondríaco premio novel. Se gradúa de Abogado en su Granada querida. En 1924 (año inolvidable) nace Romancero gitano, sin sospechar que con él, se estaba inaugurando la poesía de España para el mundo. Antes de este universal libro ya publicó Libro de poemas, Canciones, Mariana Pineda –teatro-.

En 1926 publica la Oda a Salvador Dalí, de la que el pintor –y mejor amigo de Federico en su adolescencia y juventud- estaría vanidosamente agradecido, y declararía, después de la muerte del poeta, que gracias a esa oda, y a quien la inspiró, Lorca es lo que es.

En 1927 se reúne, el poeta, con los poetas de su Generación en Andalucía. En 1929 viaja a Nueva York, donde lo acoge el surrealismo, y consigue, su mejor y más elaborado libro, después de sufrir de desarraigo y soledad. Al regresar a la tierra, en 1930, se reencuentra con su pasado gitano, y escribe Poemas de cante jondo. Su último periodo lo dedicó, con enorme fe, al teatro. Ya estaba la guerra arañando la tierra ibérica. En 1934 muere Ignacio Sánchez Mejía, el torero amigo, a quien hay que agradecer la mejor Elegía escrita en este siglo, en español:

Dile a la luna que venga
Que no quiero ver la sangre
De Ignacio sobre la arena

Yerma, Bodas de sangre, la Casa de Bernarda Alba, pasan y repasan por las tablas.
En 1936, año en que la guerra en España se inicia, y termina 3 años más tarde, comienza a escribir Sonetos del amor oscuro. De ese tiempo es famosa su declaración: Yo nunca seré político. Yo soy revolucionario, porque no hay verdadero poeta que no sea revolucionario.

Era 16 de Julio del mismo año: Federico insiste en ir a Granada, ciudad peligrosa en tiempos de guerra, para un poeta. Luis Rosales, el intelectual amigo del poeta, decide esconderle en su casa, pero el 16 de agosto lo detienen. Sus amigos intentan conseguir su libertad. Hasta el mismo Manuel de Falla trata de hacer algo por él, pero todo es en vano.

Un 19 de Agosto, lo callan definitivamente en Viznar, junto con tres hombres más (dos toreros y un maestro cojo).

Aun se discute si esta masacre fue equivocación o capricho. La muerte de Lorca es un misterio.

El célebre chileno Pablo Neruda acota enfáticamente lo siguiente: Federico García Lorca no fue fusilado; fue asesinado. Naturalmente nadie podía pensar que le matarían alguna vez. De todos los poetas de España era el más amado, el más querido, y el más semejante a un niño por su maravillosa alegría. ¿Quién pudiera creer que hubiera sobre la tierra, y sobre su tierra, monstruos de un crimen tan inexplicable?

Rafael Arberti, uno de sus grandes amigos, le escribe un poema que dice:

Federico.
Voy por la calle del Pinar
Para verte en la residencia.
Llamo a la puerta de tu cuarto.
Tú no estás.
Federico.
Tú te reías como nadie.
Decías tú todas las cosas
Como ya nadie las dirá.
Voy a verte a la Residencia.
Tú no estás.
Federico.
Por estos montes de Aniene
Tus olivos trepando van.
Llamo a sus ramas con el aire.
Tú si estás.

El viejo Alberti, lo encuentra omnipresente. Y así lo encontramos miles de hombres y mujeres que lo amamos. Somos esos que sabemos que en ese tiempo la poesía se llamaba –y acaso, aún, se sigue llamando-: Federico.

miércoles, enero 03, 2007

POSTAL DE LA LUCRE

Conocí a La Lucre un 29 de febrero de 1996. Fuimos invitados los dos a un encuentro con estudiantes en un colegio del sur de Quito. Todo en ese día fue mágico. La profesora que nos hizo la invitación nos esperaba en una esquina céntrica de la ciudad para llevarnos en un bus de línea vía El Camal. Los tres tomamos el autobus y Lucrecia empezó a hacer chistes inteligentes: bocados de gracia, mientras íbamos apretujados en el folclórico transporte masivo.

Llegamos al Colegio y nuestra amistad se inauguró. Entonces me regaló su libro "No es el amor quien muere" con la dedicatoria "Para Xavier Oquendo con el placer que proporciona toda nueva amistad". De allí para acá van a ser 11 años. El año pasado festejamos nuestro aniversario 10 de amigos y nos tomamos un nutritivo café. Han sido muchos los cafés, los tragitos, las lecturas y la complicidad con mi amiga Lucre a partir de nuestro encuentro. He visto nacer a sus libros y ella ha visto los míos llorar en el parto. La he presentado algunas veces y ella ha hecho lo mismo. Tenemos un banco de amigos vitales juntos, que hicimos en estos once años. Ella es la voz que ayuda en algunas tardes y noches tristes, cuando el pajarito de la melancolía gorjea en mí.
En menudas ocasiones me critica abruptamente y yo recibo sus lanzas con sonadas campanas de placer y asombro. A veces la noto tan escueta y tan alejada, pero vuelve siempre con un chiste. La ironía le quema la lengua. Es la pura diversión su compañía. Nos conocemos los gustos, los ojos, las señales, los dolores. Es confidente, es amiga verdadera. Ella dice que yo lanzo muchas lisonjas, pero, según el zodiaco, el acuario que llevo en mi signo es así con los amigos. Ella es más parca.

Su novela "Salvo el calvario" es la mejor muestra de su pensamiento. Pienso que esta óopera prima ganadora del Premio Nacional "Aurelio Espinoza Polit" es su carta de presentación para una de las literaturas más serias Escritas por una ecuatoriana. En la novela uno ríe con la misma pasión con que llora.

Son personajes tan cercanos los que ella ha creado. Su lengua es tan clara que uno se ve al otro lado de las páginas. Y si no me creen léanla en su blog: www.ganasdehablar.blogspot.com y se darán cuenta de lo que digo.

Fuimos hermanos cuando publicamos juntos nuestra poesía en Cuenca. Llevamos la amistad nuestra como una caja de bocadillos a una expedición.

Ya no es solo la literatura lo que nos ha mantenido juntos. Es una amistad valorizada en medio del torrido mundo que se nos presenta. Y somos afines políticamente hablando. Y somos un club de fans de Serrat. Yo fui padrino del bello ensayo de las canciones del maestro catalán.

Siempre comprendí sus dolencias pero casi nunca le digo nada, porque mis palabras no se escriben en las tristezas.
Alguna vez hasta me recomendó el mejor sicólogo del mundo al que abandoné por falta de madurez.

En fin, La Lucre es mi pana. Y que suerte para mí que sea tan inteligente y que su pluma sea una de las más claras y lúcidas de nuestro paísito de petroleo y poesía.

Así con La Lucre, ni más ni menos.

*En la foto Lucrecia Maldonado, la escritora, alias La Lucre.

martes, enero 02, 2007

LA MARIA FER

Qué contento me puse cuando supe que María Fernanda Espinosa va a ser, dentro de 15 días, la nueva canciller de la República. Se merece todo lo mejor. Y qué triste me puse también, porque si antes nos podíamos ver tan poco, ahora ya no nos veremos en cuatro años. Es una pena saberla tan cerca y verla tan lejos, en la TV, como una estrella de la farándula, entregando lo mucho que sabe a la vida pólítica, junto a un gobierno dignísimo y verdadero, a quién le entrego mi fe por este país.

Hace poco escribí una reseña sobre ella en una revista. Reproduzco aquí algunos fragmentos para que conozcan algo sobre esta gran mujer.

A María Fernanda Espinosa la conozco desde hace muchos años como una de las voces femeninas más importantes de la poesía ecuatoriana de los últimos tiempos. Además la conozco por sus viajes, siempre está fuera de Quito, es difícil cazarla por estos lares. Su figura, a decir del escritor Abdón Ubidia es “Larga, pelirroja; el rostro y los gestos delicados: todo en ella es finura”. Yo he llegado a reconocer en ella algo de Julia Roberts y lo digo en serio y sin exageración. Elegante, y con un dulcísimo discurso, va convenciendo al mundo.

SUS CAMINOS

María Fernanda nace en Salamanca, España, en 1964, debido a un viaje de sus padres, es decir, gracias a una casualidad, pero se confiesa amante absoluta del Ecuador y de sus parajes hermosos.
Nos habla de una infancia rodeada de paisaje y parece que por ese lado entraría su gran amor por la naturaleza y la poesía. De niña vivió el mundo natural a través de los paisajes andinos y ya sentía una enorme motivación por el ambiente natural. Su caminar la llevó a ser la primera mujer que ha llegado al cargo de Directora Regional de UICN de América del Sur. Esa tenacidad en mezcla con ese amor al proceso de conservación, al paisaje, a la poesía, a los sonidos de las lenguas nativas.
El día de la entrevista la visité en su departamento, en una tarde de lluvia y frío. Me recibe, como ya es costumbre, con enorme amabilidad. A lo largo de la conversación nos fuimos desplazando por sus rincones favoritos: su bella biblioteca en donde sobresale, además de unos enormes estantes de libros, un sillón de peluquero en donde disfruta leyendo su poema diario, como me dijo alguna vez.
Estudió Lingüística y su pasión irrevocable por los libros la hacen una asidua lectora. Además de ello tiene un PhD como geógrafa especialista en estudios amazónicos y derechos indígenas. Lo uno siguió a lo otro. Es decir que actualmente su desenvolvimiento en UICN comenzó por el camino del conocimiento de las lenguas prehispánicas. Su trabajo era desde la lengua, desde ahí conoció la importancia de estos pueblos y su cultura. Nos habla con gran emoción de que la Cultura de los pueblos indígenas de la amazonía está en una perfecta convivencia con el lenguaje de la naturaleza, y esto es lo que más le impactó y por lo que se volcó hacia estos territorios lingüísticos.

LA POETA

María Fernanda Espinosa es uno de los nombres indiscutibles para entender a su generación (la de los años 90). A los 26 años publica su bello texto “caymándote” que en Shuar significa “Buscar”. El título del libro sugiere una doble connotación, suena también a “Caimán”, animal mítico de la selva amazónica, de allí también su búsqueda hacia lo natural. En su obra se deja notar ciertos rasgos de un sutil erotismo, de una convivencia natural, de entender al paisaje fresco descrito y expresado en el texto como una fusión limpia con el lenguaje.
En 1992 aparece su libro “Tatuaje de Selva”, nombre sugerente que invita a bucear por las aguas vírgenes de los ambientes más verdes del planeta. La poesía de María Fernanda es repleta de símbolos y conceptos que ayudan al lector a enriquecerse de percepciones nuevas sobre las cosas y las palabras.
En el año 2000 apareció su “Loba triste”, un bellísimo texto poético con un discurso feminista en donde se presentan en verso hermosas semblanzas de mujeres que resultan íconos en la historia de María Fernanda, como es el caso de Manuela, Frida, Isadora Duncan, Mercedes Sosa, entre otras. En el 2005 aparece una antología de su poesía en donde se incorpora lo mejor de su trabajo literario, bajo la selección del músico e intelectual Galo Mora Witt.

* En la foto: Yo junto a Pedro Saad, Nicole Adoum, María Fernanda Espinosa y Ximena Montalvo. Sentados: galo Mora y Jorge Enrique Adoum.

El libro de Alexis Cuzme

Un libro que me faltaba ubicar en la lista de poesía del año 2006 es el un buen poeta manabita, joven, inteligente, trabajdor y sano, sobretodo, sano. Lo he leído en su blog http://ciudadhecatombe.blogspot.com/en donde convive la literatura, el cine y su megalómano afecto a la música. Es muy frontal en sus comentarios y me gusta su voz pujante.

Escribí el prólogo de su libro "Club de los premuertos", que aún no tengo en mis manos, pero sé el texto está en sus páginas. Lo reproduzco aquí como un homenaje al poeta.

Alexis Cuzme se aparece de improviso en la pantalla de mi procesador de palabras (como ahora se presentan el 50 por ciento de amigos que uno hace en esta cibernética existencia).
Nunca había sabido de su poesía y peor aún de su persona. El aislamiento entre provincias sigue siendo un problema. Pero no me voy a quejar (eso lo han hecho todos, en todas las generaciones, y lo van a seguir haciendo). Y no me quejo porque siempre he creído que tarde o temprano, la buena poesía, aparece, se deja ver, se deja encontrar de cualquier manera. De los refranes castizos, uno de los que más me gusta, dice: “No hay genio inédito”. Entonces siempre aparecerá lo que debe aparecer.

He leído su poesía desenfadada, o mejor dicho, el desenfado en sus poemas. Esta neo-lírica que se acerca a lo maldito, es lo que se presenta en este “Club de los premuertos”. En este libro se deja al verbo ampliarse, se recurre a sensaciones postmodernas. Es una voz poética que prefiere la razón al sentimiento desde cualquier punto. Atrás quedaron las alhajas antiguas de una lírica amatoria convensional. Alexis nos presenta una poética repleta de novedades de la moda intelectual. La voz poética habla como un intelectual al que le atrae la filosofía de los temas eternos. Menos el amor, pero no puede evadir aquello que por los siglos de los siglos persigue a quien evade: el enamoramiento. Y entonces, hay que dar duro al amor, porque el amor en la poesía se ha dado, casi siempre, como cuando empieza: cursi, empalagoso, lírico-romántico y tenazmente conmovedor.
Alexis le hace el quite al poema convencional de amor, y aunque se nota claramente una segunda persona recurrente en todo el texto, esa persona (siempre menos que la voz poética: menos en temas transtextuales, en figuras voluminosas de gran impacto; pero más, y siempre más, enamorada “hasta las patas”, hasta no poder más). El amor es el misterio más antiguo, el que más se repite y el que más se acoge a nuestros textos. Y nos hace decaer, y nos hace caer en los intentos, y el poema de amor se vuelve canción mal entonada, pieza lírica barata, que en nada influye.

Alexis Cuzme consigue en este texto un giro medular. Hijo legítimo de Manabi. Por lo tanto nieto del enorme Jacinto Santos verduga (poeta suicida, tan bueno y tan olvidado) y hermano del inolvidable Pedro Gil, aquél que siempre habló en “buen cristiano” frente a tanta poesía críptica que escondía la inutilidad de algunos poetas de nuestra generación.
Decía que Alexis consigue un tono suyo (eso es la poesía para mí: el tono único, indiscutible, original), su poesía no sale de las escuelas del “silencio”, ni de la filosofía de vaya a saber que griego o romano. En esta poesía hay un canto que quiere ser libre del molde de moda. Y eso ya es un enorme mérito. Supo, con sabiduría y humildad, saltar las vallas de lo convencional y de la moda.

Estos textos del “club de los premuertos” tienen epígrafes que dan el clima al libro. Bukowsky y Hemingway. Y las constantes citas a los grandes actores de la pantalla grande. Ese sumergirse en la generación “beat”, que lo vuelve un neo maldito, un hombre que quiere acabarse, en honor a esos grandes que acabaron pequeños, luego de lograr una buena poesía pese a las horribles horas de su vida.

La voz poética del “club de los premuertos” está más viva que nunca. Quiere morir pero se contiene, tiene que decirle al mundo que esta muriéndose, pero para ello se vive.

Anticonvencional. Odiador profesional de todo lo establecido, destroza su particular mundo y lo vuelve más universal. Se nota que tiene miedo al localismo. Que ese “canto del provinciano aburrido” lo puede atrapar y entonces estancarse en el leiv motiv sin ningún aporte.

viernes, diciembre 29, 2006

ALCANCES DEL MEJOR LIBRO EN EL 2006

El año que acaba ha tenido otros libros de poesía importantes que no los he podido leer. En otros casos (que no diré) no me han gustado. Yo siempre diferencio el gusto de la crítica literaria. Hay poemas y poetas que no me gustan, pero que son buenos, que escriben bien. Eso, que suena muy rústico, es algo que aun no se entiende en este país con los críticos.

El libro "Soy mi cuerpo" de Aleyda Quevedo, los poemarios de Luis Carlos Mussó, Juan José Rodríguez y César Carrión (a los que no he tenido acceso), el poemario "Las partes" de Fabián Guerrero, la antología poética de el enorme Antonio Preciado que no conozco, la poesía junta del extraordinario Filoteo Samaniego a quien hay que leer con detenimiento y amor. Deben escaparse algunos títulos, pero entre los citados, pienso, está lo representativo. Claro, este es mi selección, mi antología. Si a alguien no le gusta, por favor, invito a que haga la suya.

En prosa también hubieron sorpresas gratísimas, por ejemplo el libro "Salvo el calvario" de Lucrecia Maldonado y "Eses Fatales" de Sonia Manzano, novelas deliciosas. Así como el bello libro de cuentos de Aminta Buenaño, o el estupendo libro de crónicas de Fernando Itúrburu. La novela canónica de Javier Váscones "El señor de las moscas" de gran solvencia linguística, el libro de Gilda Hlst y el de Fernando Andrade (que aún no leo), la novela "Leonor" de Donoso Pareja, el ensayo literario sobre las canciones de Joan manuel Serrat de Lucrecia Maldonado (inédito en el país, como trabajo crítico), la publicación de los dos mónologos teatrales de Viviana Cordero, que tuvieron éxito como obra de teatro, el bello libro de cuentos de Valeria muñoz sobre el cine, el libro de ensayos y crónicas de Raúl pérez Torres, el bello libro de entrevistas de Iturburu, tantos poemarios de autores muy jóvenes de grupos como "Machete Rabioso" (de quien no conozco más que su "escándaloso" nombre, algún poemario de Diego Cazar, a quien no he leído pero me han comentado que es bueno. Estoy haciendo un juego terrible con la memoria de manera informal (no confunda lector con crítica, eso esta lejos de lo que pretendo), por lo que no conciento críticas sobre estos ejercicios. Son míos, muy dignos de un blog, por lo que lo hago con absoluta libertad.

Que así siga nuestra literatura y nuestra vida: lloviendo sobre nuestras letras. Que haya libros y no disputas. Que siempre triunfen los libros del mundo. Que así siga. y que no escampe.

jueves, diciembre 28, 2006

EL MEJOR LIBRO DE POESÍA DEL 2006

Victoria Tobar y su “Poesía despeinada”, Sonia Manzano y su emblemático y estupendo “Último regreso a Edén”, Eduardo Villacís Meythaler y su “Ajuar de Cal” (verdadero homenaje a un enorme poeta desconocido) y el joven poeta Rafael Tobar y su opera prima “En piel de otro” me parecen los libros de poesía del año. He dejado el que considero fundamental para referirme al final: “Obra poética” de Manuel Zabala Ruiz. Publicado por la Casa de la Cultura Matriz en su colección Poesía Junta No. 5. Aunque la edición contiene sendos errores sobre la bibliografía del poeta, la poesía que contiene este libro es, verdaderamente, una isla dentro de la literatura del Ecuador. Zabala, poeta parco y maduro (Riobamba, 1928), desarrolló desde la década de los 50 un estilo al que nunca renunciará: una poesía comprometida con el concepto, la forma y la rima. Ya en 1996 tuve la suerte de publicar su obra completa. En esta edición ha aumentado solamente 25 poemas más a su mínima obra (en 215 páginas se resume toda su poesía) que no tienen la importancia de los extraordinarios poemas escritos en los años 60 hasta los 90. Enorme poeta desligado del canon oficial. Y con suerte, porque gracias a ello tiene una mayor importancia en la historia de la poesía ecuatoriana.

sábado, diciembre 09, 2006

NUEVO ENCUENTRO DE LITERATURA EN CUENCA EN EL 2007

FRANCACHELA, REVISTA INTERNACIONAL DE ARTE Y LITERATURA

UNIVERSIDAD DEL AZUAY




FRANCACHELA, REVISTA INTERNACIONAL DE ARTE Y LITERATURA

UNIVERSIDAD DEL AZUAY




PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LITERATURA CUENCA 2007

SANTA ANA DE LOS RÍOS DE CUENCA, 12-15 JULIO DE 2007

Invitamos a los escritores, críticos literarios, traductores, directores de revista y talleres literarios a participar en el PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LITERATURA CUENCA 2007.

PRESENTACIÓN
Santa Ana de los Ríos de Cuenca está ubicada al sur de la República del Ecuador (Sudamérica).
Fundada en 1557, fue declarada en 1999 Patrimonio Cultural de la Humanidad, gracias a su historia, arquitectura y cultura.
La urbe cumple en 2007, 450 años de su fundación. Se distingue especialmente por su cultura, arte y artesanías.

La Revista Internacional Francachela y la Universidad del Azuay han creído oportuno convertir a Cuenca en punto de confluencia de la literatura de América Latina, instaurando en esta ciudad un espacio vivo para el encuentro, el intercambio cultural y el conocimiento personal, en el convencimiento de que la literatura, en su doble función de arte y ciencia, puede constituirse en el lazo de unión que hoy, más que nunca, requieren nuestros pueblos, en aras de una convivencia fraterna y en paz.

Comité Organizador
Dra. Sara Vanégas Cobeña Lic. Norma Pérez Martín
Presidenta del Encuentro Presidenta Honoraria del Encuentro
Universidad del Azuay Directora de Francachela
Francachela-Ecuador Universidad de Buenos Aires

Lic. Joaquín Moreno Lic. Janeth Molina
Universidad del Azuay Universidad del Azuay

Dr. Jorge Dávila Vázquez Lic. Cecilia Suárez
Universidad de Cuenca Universidad de Cuenca

Lic. José E. Kamenieki
Editor de Francachela - Buenos Aires


Comité de Honor
Dr. Mario Jaramillo Paredes Sra. Alicia Yánez Cossío
Rector de la Universidad del Azuay Academia Ecuatoriana de la Lengua
Escritora - Ecuador

Hernán Rodríguez Castelo Lic. Daniel A. Andina
Academia Ecuatoriana de la Lengua Subdirector de Francachela
Crítico - Ecuador

Dr. Marco Antonio Rodríguez Dr. Juan Ruiz de Torres
Presidente de la Casa de la Cultura Director de la Asociación Prometeo
Ecuatoriana Benjamín Carrión de Poesía, Madrid

Dra. Luisa Valenzuela
Escritora argentina


Asistentes de Organización
Lic. Blanca Andrade
Academia Iberoamericana de Poesía Capítulo Cuenca
Dr. Bolívar Delgado
Academia Iberoamericana de Poesía Capítulo Cuenca
Lic. Marcela Jima
Academia Iberoamericana de Poesía Capítulo Cuenca
Srta. Cesibel Ochoa Pineda
Universidad del Azuay


ACTIVIDADES
El congreso está dedicado al quehacer literario en América Latina.
El programa incluye:
a) Conferencias magistrales
b) Ponencias sobre:
-La poesía en América Latina.
-La narrativa en América Latina.
-El ensayo en América Latina.
-El teatro en América Latina.
-La literatura y la demás artes (cine, fotografía, video, danza, teatro…)
c) Mesas redondas:
-La traducción literaria
-Revistas literarias
-Talleres literarios
d) Presentación de libros:
-Antologías Francachela de cuento breve y de poesía
-Otras obras
e) Lectura de textos y recitales



METODOLOGÍA

a) Conferencias Magistrales: serán impartidas por escritores reconocidos.

b) En el caso de las ponencias, se deberá enviar un resumen de una página. El trabajo total tendrá ocho cuartillas a doble espacio y será sustentado en 20 minutos; estará acompañado de un currículum vitae de 10 líneas como máximo.

c) Para las mesas redondas se enviará un resumen de una página, acompañado de un currículum vitae de 10 líneas como máximo.

d) Quienes deseen presentar un libro, publicado entre 2005 y 2007, favor indicarlo y enviar la obra.

e) Lectura de textos y recitales: Los autores interesados en estas actividades deberán inscribirse e indicar si desean participar en las mismas (poesía o cuento breve, no más de dos páginas).

Los trabajos se presentarán en español o en portugués.
Los documentos se remitirán hasta el día 10 de junio de 2007, a la siguiente dirección:
encuentrocuenca2007@elmurocultural.com

O a:
Dra. Sara Vanégas Cobeña
Presidenta del I Encuentro Internacional de Literatura, Cuenca 2007
Universidad del Azuay – Educación Continua
Apartado 981, Cuenca/Ecuador


CERTIFICADOS DE ASISTENCIA: En el acto de clausura se entregarán certificados de asistencia al encuentro.

INSCRIPCIÓN

Las inscripciones al Encuentro quedan abiertas entre el 2 de enero y el 10 de junio de 2007:
Desde Ecuador: Cheque o giro postal.
Desde el exterior: Giro postal a través de Western Union.
A nombre de Sara Beatriz Vanegas Cobeña.

Participantes de Europa y Estados Unidos: U$S 60.-
Participantes de América Latina: U$S 50.-
Participantes de Ecuador: U$S 35.-
Estudiantes: U$S 20.-

Quienes se inscriban hasta el 30 de mayo gozarán de un descuento, y abonarán los valores siguientes:
Participantes de Europa y Estados Unidos: U$S 50.-
Participantes de América Latina: U$S 40.-
Participantes de Ecuador: U$S 30.-
Estudiantes: U$S 15.-
(Valores en dólares estadounidenses)

Después de esta fecha, se cancelará la tarifa completa.

La inscripción incluye:
-Participación en todas las actividades del Encuentro
-Materiales
-Exposición y venta de libros
-Coffee breaks
-Cocktail de bienvenida
-Asistencia a los diferentes actos artísticos culturales ofrecidos en homenaje a los escritores participantes.

Respecto del alojamiento, visitas guiadas en la región y actividades complementarias al Encuentro, enviaremos información próximamente a través de la página web del Encuentro: www.elmurocultural.com

Atentamente, Dra. Sara Vanégas Cobeña
Presidenta del Encuentro
Universidad del Azuay - Departamento de Investigaciones
Directora de Francachela – Ecuador
Premio Nacional de Poesía
Universal Peace Ambassador in Universal Ambassador Peace Circle
www.uazuay.edu.ec/publicaciones/sarav/svrevistas.htm

jueves, diciembre 07, 2006

DOS NUEVOS LIBROS DEL ANGEL EDITOR

MONÓLOGOS: MARÍA MAGDALENA LA MUJER BORRADA Y LA TORERA (Colección ELANGEL TERRIBLE No. 5)

Viviana Cordero (Quito, 1964) es escritora y directora teatral y de cine. Ha publicado las Novelas: El paraíso de Ariana, El teatro de los monstruos (con tres ediciones cada una) y Una pobre tan qué hace. Su trabajo teatral ha sido extenso y muy comentado. Ha escrito y puesto en escena las obras: Mano a mano, Tres, Escenas Familiares, María Magdalena, la mujer borrada, De arrugas y bisturís y La Torera. Preparó el montaje en Ecuador de Los Monólogos de la Vagina de Eve Ensler. En cine trabajó en las películas: Sensaciones (guión y codirección) y Un titán en el ring (guión y dirección). En televisión hizo El gran retorno (24 capítulos, libretos y dirección). Su trabajo multifacético la convierte en una de las escritoras más influyentes de su generación.


Los monólogos de dos mujeres tan disímiles e importantes, al mismo tiempo, conmueven a cualquier sensibilidad abierta. La desmitificación de María Magdalena, en base a un discurso contemporáneo y a una transpolarización de su influyente y necesaria vida, desde los tiempos de Jesús de Nazareth hasta nuestros días, pasando y sumergiéndose por nuestro contexto, por nuestra necesidad de borrar el mito de su memoria.
Y, por otro lado, el personaje femenino, quiteño por excelencia, es La Torera. Un mito urbano que sale del murmullo de una sociedad extraída desde las raíces de una franciscana y recoleta ciudad enclavada en los Andes.
Viviana Cordero es actualmente una de las voces más firmes del teatro ecuatoriano. Lo demuestran largamente estos dos monólogos. Estas dos joyas antológicas que no deben faltar nunca en una antología de piezas teatrales ecuatorianas.

JUSTO LUGAR (Colección ELANGEL TERRIBLE No. 6)

Alex Salinas (Chuquisaca, Bolivia, 1975). Licenciado en Comunicación Social. Publicó En el 2004 el poemario Oscilación por el Azero (b@ez.oquendo.editores). Actualmente se desempeña como profesor asistente en la Universidad de Stony Brook en el estado de Nueva York y es candidato al titulo de Doctor en literatura hispano-americana. Este es su primer libro de relatos.


Los cuentos que hacen este libro están sazonados con ese sabor de misterio. Los personajes de este libro regresan a ver el corazón delator de su pasado, de su presente y de su futuro y se entregan a unas historias que se van desovillando dentro de una atmósfera truculenta y tenaz.
Alex Salinas ha decidido ingresar a la narrativa desde las lindes del suspenso sicológico, entregando, en estos cuentos, unas atmósferas lúdicas (librerías, casas, paisajes de naturalezas vivas) que alcanzan a arrancarle al lector un signo de interrogación del cerebro.
En estos cuentos, donde no hay misterios deducibles ni villanos estereotipados, se puede vislumbrar el discurso de un joven autor latinoamericano que ha tocado dignamente el género del terror literario desde un ángulo posmoderno y real, alcanzando en sus narraciones páginas muy sutiles para la actual narrativa en nuestro idioma.

viernes, diciembre 01, 2006

Quito en poesía

"Quito, arrabal del cielo, con ángeles que ordeñan
en los establos húmedos del alba,
niñas despiertan en los zaguanes
con los pechos crecidos en las manos,
frailes de bruces en sus noches solitarias,
mientras los campanarios apuntalan los cielos,
cenicientas mujeres enlutadas
pendientes de los confesionarios y las campanas,
patios que comentan las noticias,
cerros para orear las casas,
ventanas que pinchan a los vecinos
con las espinas de las miradas
y en la algarabía de la calle
soldados de aserrín y muñecas con música
y una taberna desvelada.
Ay, y yo, adrede, silvando como un sastre
para que se abra una ventana".

Este célebre poema, "Arrabal del cielo", de Jorge Reyes, puede abrir siempre una alabanza sentida de la capital del Ecuador, cuna del encantamiento español. Herencia en grande de La bella Toledo, la ciudad balcón, y del incario orgulloso que dominó los montes donde se aposenta la cuidad andina, moderna, terrenal y mágica. Y mágica es también la historia y la poesía que ha suscitado Quito.
Quito ha sido siempre un cajón de sorpresas, misterios, soledades. Muy lejos de ella, el mar. Cerca, las nubes. Quito encierra el misterio más excepcional de la literatura: las leyendas. Sendas páginas de la historia quiteña se dan como leyendas (no se sabe cuánto hay de realidad y cuánto de ficción).
La poesía siempre ha retratado fidedignamente las figuras espectrales y maravillosas de Quito. Y es que la poesía siempre es la imagen esmaltada de todo lo que está alrededor de la imagen. No hay pretexto en la poesía, para que la atmósfera no se de claramente, y sin borrones.
"La Bella Aurora", "El gallo de la Catedral", "El Padre Almeida", etc. son leyendas famosas del Quito antiguo, recoleto y encerrado en la colonia elegante y fructífera de España.
El padre insurrecto, que llegaba raspando la piedra dura, hasta la alta ventana del convento de San Diego, y se iba a buscar vida más "movida" fuera de él, mientras el Cristo maravilloso de Caspicara, le reclamaba: "Hasta cuando Padre Almeida", recibiendo la respuesta: "Hasta la vuelta, Señor". O la nina Bella Aurora, que fue el centro de atracción de un toro de lidia, que la invistió hasta matarla, debido a que ella enamoró al animal. O el hombre borracho que se burlaba del Gallo de la Catedral, hasta que la bella figura de plata que domina la alta cupula de la iglesia, terminó vengándose del hombre, dándole un escarmiento doloroso. Leyendas con que los niños quiteños crecen, se vuelven hombres, se reafirma un porvenir seguro en la ciudad de estrellas en la mitad del mundo.

"La gloria es de la piedra. Por ejemplo,
el atrio circular de San Francisco,
la columna barroca y el aprisco
de corderos dorados en el Templo.
Es la gloria del árbol: la arquería
de mudéjares trazos los venablos
como flechas de sol de los retablos
hendiendo el aire de la Compañía.
Va Miguel de Santiago por los muros
del convento agustino. Y los oscuros
claustros convierte en luz, con su pintura.
Piedra de esta ciudad, pesebre y nido,
cielo de un aire azul indefinido,
tiende en mi corazón su arquitectura".

Soneto de Enrique Noboa Arízaga, que indica el poder de un Quito colonial y artístico, frente a una sensibilidad ahíta de sombras barrocas, que son los espectros que viven con los quiteños de cepa, que adoran el brillo colonial de sus callejas.
La poesía y la leyenda siempre han ido de la mano, como si se tratara de un enlace entre la maravilla de la imagen y el poder del cuento. Los viejos quiteños, extrañan las calles de balcón y mujeres abrigadas, con gabardinas oscuras, paseando por el Ejido, con sus penas persiguiendo los atardeceres lluviosos y bellos, donde Quito se ponía de rodillas al sol andino.

"...Me voy a inventar una ciudad. Es preciso
fundar un nombre, apenas vísperas
de una capital, como una predicción.
(Yo podría llamarla Imaginada, Abandonada,
Nada). Solamente un sonido que nadie oye
útil para establecer la propiedad
sobre la duración de los resucitados..."

Fragmento, éste, de ese bello libro de Jorge Enrique Adoum: "El dorado y las ocupaciones nocturnas", en donde se dan las pautas poéticas para fundar el peñón feliz de una ciudad imaginada desde siempre. En las montañas, muy arriba del mar, donde las nieves alcanzan el frío recalcitrante, donde los pájaros vuelan muy bajo, donde hay noches oscuras, nieblas espesas, porosas, alucinantes.
Los personajes quiteños, siempre han sido fruto de historias, anécdotas inolvidables, impresionantes en su contenido, abruptas, peligrosas, alegres, tristes, suicidas...
La Torera (mujer dotada de un halo de locura, que la hizo símbolo mágico y anacrónico de un Quito que vivía en la soledad desmesurada, por la graciosa combinación de colores y calidades en la ropa que usaba. Su nombre verdadero era Anita Bermeo. Vivió entre las calles y el manicomio de Quito, y murió en 1984, amando con fruición y locura a su ciudad); El Terrible Martínez (Luis Martínez Cevallos, 1899-1960. Un verdadero "chulla" quiteño, que instituyó el gran anecdotario de la capital, terminando su vida por su propia mano, formando parte del anecdotario, cuando fue a comprar un arma, pidió al vendedor una bala, y se mató, antes de pagar, porque no tenía el dinero). Hitos que hacen de Quito un cuento largo, histórico, soñador. Ulises Estrella, el poeta especializado en Quito, dice de estos personajes en poesía. El poema "El terrible" describe al chulla mencionado:

"...El chulla,
el solitario,
el que no tiene par
escribe pinta canta
con lo mínimo
vive de crédito
para no morir de contado.
El inconstante fabulador
estimula al que yerra,
da posada a los desnudos,
enseña a beber al que no sabe,
está siempre dispuesto
a destruir
la faz de los conformes,
el chulla terrible
no quiere que le entierren junto a un tonto".
Y sobre la torera, el poema "Quiteña Ilusión":
"...Anita,
color de banderilla,
sin toro
ni hacienda
ni casa,
toreando
-paraguas en mano-
todos
los
cuadrados humanos
que voltean la esquina...
Ella
de lo real,
sacaba lo soñado,
así,
su muerte
es vida
vivida
en poesía".

Quito es una ciudad mimada en los Andes. No solo por el canto ni los poemas que se han escrito sobre ella, sino por ese halo de misterio que la entrecruza en las colinas donde se asienta la población. Algo tiene dentro de sus cantos. Hay algo que resalta a las percepciones. Franklín Barriga dice:

"...guardas la suavidad de los gorriones,
la temperancia de los templos,
la excelsitud de la guitarra,
el olor que emana el incensario...".

Toda ciudad grande, capital, centralista, municipal y espesa, se vuelve antipersonal. Se ha perdido el Quito colonial, y ha llegado la metrópoli enferma de modernidad. Euler Granda dibuja el panorama del nuevo Quito, en este poema:

"...No eras del otro mundo
pero eras tú sin cosméticos
sin piezas descartables,
sin paisajes postizos
y en los atardeceres
cuando salían al recreo las campanas,
confundida con ellas
corrías dando brincos
como una perra con una lata atada al rabo.
Quito
transformista,
torera, chulla Pérez,
rastacuera en el norte,
vieja pedorra en el Machangara,
los baldados de la imaginación,
los que todo lo imitan
te han metido en los senos siliconas,
te han agringado,
te han disfrazado de metrópoli,
te han hecho la cirugía plástica...".

Quito: ciudad ahora casi despersonalizada. Ciudad que recuerda la historia, los parajes. Ciudad hermosa, colonial, pura, que lucha contra la modernidad y las consecuencias fatídicas de la misma. Ciudad leyendera, poética, llena de cantos, de valles, de siglos ancestrales y monumentos a sus personajes que hacen de Quito algo más que arquitectura, piedra y plazas. Hacen una ciudad que es personaje, que es hombre y mujer. Que es poesía.

lunes, noviembre 27, 2006

CARTA A RAFAEL CORREA

Querido Rafael:

Tengo miedo. Estoy feliz con tu triunfo, pero ahora me ha cogido ese miedo insurrecto a lo desconocido. Parezco un personaje de Harry Potter frente a un mago negro. El miedo no es por ti, he vivido este tiempo pensando en el triunfo tuyo sobre aquel "pobre" contendor que apenas puede hablar. Y no voy a llover sobre el mojado, porque el "mojado" ya... (voy a inclinarme por un neologismo de ocasión, verbalizaré un sustantivo) bananeó lo que pudo, pero nada. El país respondió como todos quisimos.
El miedo que tengo es porque decidas cambiar tus propuestas. Quiero que seas radical, quiero que no desmayes en tus promesas. Quiero el cambio de verdad. Has la consulta popular, no hables con los congresistas, no dobles el brazo ni las campanas. Sé auténtico como hasta ahora has sido.

Me dan miedo esos discursos difrazados de Patria que tienen algunos políticos.
No firmes el TLC.
No firmes el contrato nuevo para la base de Manta.
No tengas miedo tú (eso deja para nosotros) de que se sienta una revolución en la economía del maquillaje, aquellos números económicos que se escriben todos los días por parte del fondo monetario, del banco mundial. Eso dirán, con eso te atacarán, pero tú sigue, porque eso queremos nosotros, los que apoyamos tu grito contra las haciendas bananeras y las haciendas politiqueras.
He pensado tanto en nuestra historia dialéctica como país, Rafael, que estoy conmovido y emocionado, pese al miedo.
Qué bueno sería librarnos de la malla electrificada de las haciendas de la banana republic.
Casi pasamos a ser el retrato perfecto de Macondo, luego de tantos años de creernos los niños buenos, los pro yanquis, los chicos moll, los come sushi, los in de miami, los caribe surf, los golf boys. ¡Qué asco!
Me decía un profesor que los verdaderos plásticos, los fresa legítimos, no viven aqui, como van a vivir aquí, si aquí la gente odia al país, odia a los otros, aquí, Rafael, la gente va a misa y da la paz y las limosnas y luego sale a "longuear" al mismo que dio la mano.
Como es posible, Rafael, que la gente se inque frente a Jesús de Nazareth, el muchacho este que dio los postulados modernos del comunismo luego de la sociedad primitiva. Este hebreo, este palestino, este judio sería amigo de Chavez, y lo matarían otra vez y peor, los mismos que van a la iglesia, esos que juegan a ser los jai de la jai.
Hay que entrar con firmeza, aquí la gente ya se acostumbró a vivir con niños que piden limosnas en la calle y por eso no piensan en ellos. Es más, les resulta exótico verlos por allí, cerca de los grandes shoppings de las ciudades grandes. No les importa porque son como los árboles, como los pájaros, como las montañas.
Has despertado, Rafael, en mí, una suerte de muerto político. Algo que no entiendo , algo que se apagó hace rato, si es que alguna vez estuvo encendido. Algo que era añoranza cuando oía las canciones de Silvio y Pablo. O cuando cada año leo las novelas de García Márquez, mientras entiendo a la dialéctica histórica.

No quiero por ningún motivo que des tu brazo a torcer. No deseo conceciones. Ya fueron hechas tantas y por tanto tiempo que este país es una bella olla de mierda. Y, como dice una poeta, a la mierda se mandan las estrellas.

Suerte. No me decepciones.

lunes, noviembre 20, 2006

LA BRONCA DE CUEVA Y DONOSO (CON PALACIO EN LA MITAD)

Leo extrañado la tremenda "bronca" que ha suscitado un artículo en el blogs de "Buseta de papel" sobre Pablo Palacio, visto por la lucidez del "quiteñocentrista" Agustín Cueva, probablemente el más importante sociólogo literario de los años sesenta (y, quien sabe, el único), el cimentador del "tzantzismo" y de la generación de narradores de esa generación. En medio del comentario de Cueva sobre la "sobredimensión" de Palacio en nuestra literatura, salta la apasionada voz del sociólogo de Quito contra Miguel Donoso Pareja, un talentoso escritor (poeta sobretodo, aunque la crítica diga que es un "enorme" prosista y un "crítico" de quilates -diría más bien que es un talentoso insultador profesional, a la manera de Montalvo y de Humberto Mata-. Miguel Donoso siempre ha despertado ciertas pasiones contra otros creadores del país: Pérez Torres, Javier Váscones, Alsino Ramírez, Sacoto, etc. han sido flanco de sus mordaces comentarios que, sin tregua, se han regado por todo el "mundillo" literario como una epidemia. Y como a la gente le encanta los insultos, las broncas directas, entonces Miguel está en nuestras conciencias como un valiente principe que lucha por conservar los límites del imperio. Pero tanto Palacio, Miguel y Cueva están más allá del bien y del mal. Ya han tocado las nubes delicadas del Olimpo "criollo" y ya no van a interferir directamente en nuestra visión.
Creo, como Cueva, que es muy bueno desmitificar a los grandes escritores. Esto ha sido trabajo también de Donoso Pareja: ha aplastado a los mitos hasta las últimas consecuencias, los ha pulverizado y, luego, -esto es lo que siento- se sienta a ver si vuelven a volar.
Por favor, amigos, estamos en el Ecuador, un país que hace lo que la comidilla dice, lo que, según Francis Bacon, el gran filósofo inglés llamaría: los ídolos del mercado. Nos dejamos llevar por lo que oímos. Me parece bien que Cueva haya dicho lo que haya dicho. Y que Donoso defienda a Palacio. Creo que Cueva y Donoso tienen razón, los dos por igual. Lo que me causa cierta risa socarrona es pensar que por la publicación de este artículo se quiera hacernos pensar que los "presentadores" del artículo tienen algo de truculenta venganza con Donoso, pienso que eso si es caer en la peor de las enlodadas charcas del provincianismo. Y, probablemente, no faltará quien diga que estoy hablando así, atacando a Donoso, porque alguna vez él también se metió con mi obra. Otros dirán que defiendo a los buseteros y que por lo tanto hay algo oculto allí. Y tantas cosas que se dicen. Por eso no me gusta intervenir en este tipo de discusiones blogeras.
Donoso y Cueva son figuras polémicas de nuestra literatura. Son apasionados públicos que enriquecieron el pobre panorama literario con sus reflexiones, y hay que respetarlos y leerlos con pasión crítica, pero sin buscar la quinta pata al gato. Palacio sigue en nuestras lecturas. No es obligación que nos guste.
Hay que saber diferenciar el "borreguismo" del gusto al verdadero gusto. Siempre se cae en el canon, aunque intentemos hacernos el quite. Y eso si me parece terrible. Angustioso y terrible.

domingo, noviembre 12, 2006

UNA PERLA: "ODIO A SABINA POR NERUDA"

Leo, extrañadisímo, en la página de Eduardo Varas, en los comentarios, a propósito de Sabina, un recado en donde el escribiendte confiesa que odia a Sabina y a todos los trovadores latinoamericanos porque citan a Neruda. Luego, los comentaristas se ponen a indagar en Sabina las citas y se llega, entonces, a la conclusión de que ahora odiarán a Sabina y no le perdonaran "ese desliz".
Me pareció un poco gracioso, resulta casi la misma idea, que ahora está de moda, de decir a la gente "comunista", como un adjetivo peyorativo, y asustarse como si el comunismo exisitiera o hubiera existido alguna vez.
Neruda debe representar para estos lectores "posmodernos" y repletos de cliches esa parte de la izquierda trasnochada pero, pésele a quien sea, su poesía sigue viva, más viva que cualquier discurso posmoderno, digo yo.
Es como si alguien se pusiera a "sacarle el sucio" a García Márquez o a Joyce o a Faulkner. A ellos qué les puede importar eso si ya están más allá del bien y del mal. El sucio se saca haciendo obra. Sobre ellos, siempre sobre esos cimientos enormes y terribles.
Recuerdo que en un periódico de la capital, hace muchos años, un periodista cubano despotricó, en un artículo, sobre García Máruqez y su literatura "izquierdoza". ¿Qué intentaba el señor? El gusto nunca va precedido de una estética objetiva, sino de algo personal. Qué aporta aquello. Lo único que consiguió, que pese al fin es gracioso, es ser despedido del Diario debido a que el director del periódico era un socialista de cepa. Qué pensaría el joven cubano, que García Márquez leyera su texto y sus "consejos" fueran seguidos al pie de la letra.
Albeerto Fuguet odia a García Márquez pero no se ha encargado de despotricarlo si no de concebir una nueva obra que conlleve a librarse de ese fantasma enorme que es el realismo mágico y que tanto mal causó a los seguidoeres de Márquez, tratando de alcanzar la cumbre de su novela.
Alguna vez un pgran poeta ecuatoriano no incluyó en su antología a otro gran poeta por haber "trabajado en el gobierno de Febres Cordero". Así tampoco es el juego. Hay que ser limpios. Los gustos de unos no deben influir sobre las artes de nadie.

Volviendo al tema central, lo gracioso es el odio a Sabina gracias a que él ha leído y le gusta Neruda (y también García Márquez de quien es muy amigo).
Yo no soy ni comunista, ni socialista, ni nada por el estilo, pero como diría otro de mis gurus y maestros, Joan Manuel Serrat: "Si buscar la justicia para todos, querer que todos tengan un techo, comida, servicios de salud, si eso es ser comunista, entonces yo soy comunista." Y tambien lector de Neruda. Si eso es pecado, pecador soy.

SABINA EN CUATRO TIEMPOS

1

Caminando con un amigo por la calle Relatores del viejo Madrid, con cierto temor, porque ya nos acercábamos al número de la casa donde, según me había dicho Luis Eduardo Aute, vive Juaquin Sabina. Mi timidez y la de Pedro, mi amigo de Torrelodones, invadian las calles de la ciudad vieja, del Madrid de los Austrias, como se llama a esa zona del casco histórico de la capital española. Quería entregarla a Sabina un poema en base a un verso de una de sus canciones (de cualquiera, a la larga, Sabina es poesía), además de libros del Ecuador. Al fin llegamos, pero vimos raro el lugar, no era una casa, con un timbre, sino una especie de Villa con jardin y a lo lejos una puerta semi abierta. Pedro entró, yo no me atrevía a romper el mito de mi héroe. Tomó los encargos y fue a darselos a quién esté en la casa para que a su vez, éste le pase a su dueño real. Al salir me dijo que mejor que no haya entrado porque quien recibió los obsequios fue una fría secretaria quien dijo, como en cualquier oficina burocrática, que Sabina no está y que los dejé para entregárselos. Luego añadio mi amigo Pedro que si yo quiero conocer a Sabina, él me tiene una sorpresa. Yo no sabía a que se refería, de Sabina conozco todo, sus libros, sus dibujos, sus videos, su música, su poesía, su anti poesía, su cercanía a Quevedo, su filología, sus historias de amor, su ciudad amada y su ciudad natal. Todo, he vivido aprendiéndome las canciones de él como si fueran catesismo. Solo faltaba conocerlo a él. Fuimos, entonces caminando y entramos en un bar de copas. Pedro pidió una ginebra y yo una caña de cerveza. Lo tomamos con una tapa de pulpo en aceite de olvia balsámico y entonces Pedro dijo al mozo: ¿Hombre, Sabina viene por acá...? A lo que el camarero respondió: ¿Tío, ningún bar de copas de la zona ha dejado de ser visitado por el cantante, claro que viene... y cuando lo hace, tenemos que cerrar... Pues ya está, dijo Pedro, Cuentele a este (refiriéndose a mí) que hace ese canalla... A lo que respondió el mozo: Y qué va a hacer, pues nada, tomar, fumar, es un hombre, tío, un hombre, nada más... Pero yo me niego a ello. Sigo fabricando el mito. Hombre ahora es cualquiera. Hasta Alvaro Novoa puede ser considerado hombre. O revalorizan la palabra o Sabina es Dios.

2

Hace diez años, en el Concierto "Todas las voces todas" debieron estar, probablemente, lmuchas de las mismas personas que fueron ayer al concierto de Sabina, digo las mismas, para decir que hay público bullente por este cantautor, sin embargo, hace diez años Sabina pasó desapercibido por Quito, tanto así que recuerdo cuando cantó Quien me ha robado el mes de abril y él, acostumbrado a que su público sea su coro seguro, callaba para que Quito cante aquello de Lo guardaba en el cajón, donde guardo el corazón pero Quito no cantó nada. Quito quería Silvio Rodríguez, Quito esperaba a Fito Paez, a Luis Eduardo Aute y a la negra Sosa. Juaquinito, entonces, montó en colera y gritó a Quito una de las frases más terribles, para el corazón de un fan, luego de que el coro era tan tenue que no se avanza a oír: ¡Canten coño! Así gritó el maestro. Ayer volvió a cantar la canción y el coro alcanzó a Eco, mucho más que cualquier Narciso.

3

No estoy de acuerdo que el disco Enemigos Intimos sea lo mejor que ha compuesto Joaquín Sabina. Los que conocemos los intersticios de su musicalidad, sabemos que es lo más postizo de su carrera. Sabina escribió pensando también en Fito Páez, en su modulación de voz, en su sensibilidad musical. Creo que Sabina en Enemigos íntimos es de lo menos auténtico que ha hecho. Sin embargo todos sabemos que a Sabina no podríamos pedirle que componga algún "adefesio", sería como pedirle "peras al olmo". Pero su auténtica voz, su verdadero ritmo, su letra legítima vene libre de aparatos y de trastos. Yo siempre seré fiel a Sabina sobre Páez, a quien creo un extraordinario músico y un gran compositor, pero Sabina es el universo. Páez es una galaxia.

4

11 de Noviembre del 2006. Joaquín se va a hundir en Quito como el Titanic. Así es la concepción de su gira ultramerina, como la de Rubén Darío por el modernismo. Dice que le falta el aire, que podría cambiar su bombin por un sombrero Panamá que no es Panamá. Juega, gesticula, produce unas emociones en un teatro repleto que asusta. Sabina es el rey. Veo a muchos adolescentes que toman cerveza y cantan algún coro de una canción más famosa que el agua, como y nos dieron las diez, Princesa, contigo o luna de miel. Veo a gente que lo ama de verdad, que lo ha explorado de verdad, que ha leído sus poemas, que ha medido sus endecasílabos, que ha sentido la fuerza de sus metáforas y que, como yo, ha llorado cuando lo ha escuchado cantar en vivo, luego de 10 años a su maestro, como Zeze, el niño de la bellísima obra de José de Vasconcellos, Vamos a calentar el Sol, el mismo que desea adoptar a un padre imaginario, y adopta a Maurice Chevalier, el actor francés, y entonces conversa imaginariamente con él y el viene a sus sueños. Hasta que una vez, Chevalier llega a Sao Paulo a promocionar una película y entonces Zeze corre en su busqueda, pero cuando lo ve de frente, obviamente Chevalier no se inmuta. Entonces Zeze, decepcionado, no puede entender porque el actor no le dice nada, mientra Zeze resuelve pensar en Chevalier como alguién frío, sin sospechar siquiera que es su padre. Así el maestro, de lejos, contigo Juaquín. Esperando que te hundas y que hundas. Yo naufragaré simepre fiel a tu música, maestro.

martes, octubre 31, 2006

Un 31 de Octubre, una poeta...

El 31 de octubre suele ser la fiesta "criolla" de walloween en nuestro paisito. Los adolescentes y los niños festejan y se divierten. El patrioterismo chauvinista obliga a que se haga mención al Dia del Escudo Nacional. Hoy es el día de este símbolo patrio y se trata de que con esta fiesta cívica, los adolescentes cambien su fiesta de importanción americana (¿?).

Mi recuerdo del 31 de Octubre la tiene una mujer. Una guayaquileña a quien quise mucho. El cumpleaños de una poeta muy querida llamada Ileana Espinel. Ella nació el 31 de octubre de 1933. Gustaba de celebrarse su fecha, aludiendo a lo de bruja y a lo de escudo. Ileana era incomparable. Su exquisita conversación, su calidez de anfitriona de mundo y su alto criterio frente a la poesía nacional le daban un encanto único. Mimada y temida por sus amigos, Ileana, la hipocondriaca Ileana, hizo de su obra un verdadero paradero para el que quiera conocerla. Siempre en esta fecha me acuerdo de ella. La llamaba por teléfono en este día. Era muy conocedora de las últimas novedades editoriales y era muy enriquecedor compartir con ella. En su casa siempre habían visitas que traían novedades poéticas: Nany Cazón, Carlos Eduardo Jaramillo, Rodrigo Pesántez, Ana cecilia Blum, Sonia Manzano, Josefina Egas, y su hermano, Gonzalo Espinel, entre otros, eran los contertulios de su fino humor, de su sacra ironía. Ileana, aún el ecuador te debe una lectura verdadera de tu poesía.

En el último encuentro de Literatura en Cuenca hablé sobre una panorámica de la poesía femenina en el Ecuador. Ileana es, sin duda, un faro en el tema. La gorda Ileana, a quien este día la he recordado mucho y le guardo todo mi cariño y admiración, porque considero que su poesía es única y debe ser leída y valorada como la que más.

Aquí presento un fragmento de mi estudio sobre su obra:

ILEANA ESPINEL (Guayaquil, 1933-2001) publicó Club 7 –coautora- (1954), Piezas líricas (Guayaquil, 1957), La estatua luminosa y Poemas escogidos (Caracas, 1959), Triángulo -coautora- (Guayaquil, 1960), Arpa salobre (Caracas, 1966), Generación huracanada -coautora- (Guayaquil, 1969), Diríase que canto (Guayaquil, 1969), Tan solo trece (Guayaquil, 1972), Poemas escogidos (Guayaquil, 1978), y, Solo la isla (Quito, 1995).
Seguidora en estirpe poética de Doña Aurora Estrada y Ayala, Ileana, en su ciudad, dejó, para las generaciones posteriores, un trazo de finísima poesía, recuperada por Sonia Manzano, Maritza Cino y Carmen Váscones.
En Junio del año 2000 se publicó en España su “Breve Antología” (Alandar, Cuadernos de poesía No. 12, Barcelona), preparada por el poeta español Francisco Lucio, quien en el prólogo que encabeza dicho libro dice:
…antes de su aparición (de la de Ileana) apenas podía el Ecuador presentar más nombre de importancia, entre las mujeres poetas, que el de la posmodernista Aurora Estrada, después de la revelación de Ileana Espinel, aunque no sea tanto por la vía de la influencia directa cuando por la del ejemplo poético; es decir por la vía de la ejemplar dedicación a la creación de una obra poética del más alto rigor…
Fue Lucio quien puso a relucir la figura poética de este mito de las letras: templado y parco. En la antología figuran sus más conocidas “piezas líricas”, aquellas que se dejan leer a pulso y a las que el poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade se referiría como una alta y emocionante revelación de poesía.
Ileana escribió poco, siempre cuidó el verso, como si se tratara de una escultura de cristal, en la que hay que pulir y pulir hasta conseguir el brillo perpetuo. Sus poemas (consonánticos y estróficos) son de la mejor factura lírica que ha dado el Ecuador en este siglo, en la voz femenina. Espinel siempre fue muy exigente con su producción. Su verso es figura de la síntesis, un rasgo que muy pocos poetas lo han conseguido. Su precisa versificación se reparte en las catorce líneas del "mimado" soneto clásico. Pocos poetas contemporáneos han sabido dominar lo estrófico y la consonancia, frente a la vanguardia. Espinel maneja una imagen severa que desemboca en la ternura (hermosísimas antítesis que han sido las formadoras de su estilo). La tenaz ironía y el sarcasmo, que sacude al lector de sus versos, deja un sabor a nostalgia feliz.
El ritmo en la poética de Espinel es, primeramente, inconfundible. Después, cadencioso, y aunque tiene algún desvío hacia figuras románticas y anacrónicas, esas formas, también, son símbolos de su ironía y, por lo tanto, recursos de firmeza en su palabra.
Las contradicciones (paradojas de patética suavidad) se exponen en versos de impacto:

Podría ser la luz, mas es tan solo
el madero que flota del naufragio
(Imagen del amor).

Ella es firme ante las formas clásicas y el discurso vanguardista. He aquí un terceto endecasílabo que dibuja lo expuesto:

La soledad del árbol sin ramaje,
la del viento que sopla en el paisaje
donde concluye la ilusión de todo.
(La soledad postrera)

Pero su mayor importancia dentro de la lírica nacional no es solamente por sus aportes significativos a la renovación del verso clásico, sino por una extraña temática que se dejó ver en sus más logrados poemas: La poesía de la enfermedad. Y esta es una poética novedosa en nuestra lírica. En estos textos, la voz poética está enferma, siente agonía, y entonces la muerte prematura es el seguro camino. Esta poesía hipocondríaca nos conduce al recurrente tema de la soledad. La de Ileana es una poética muy personal. Considero que su poesía necesita ser reconocida en su exacto valor. Los poemas más extraños y más íntimos de su obra, son aquellos en donde se hace alusión a la medicina que la voz poética canta como si fuera una musa o un cisne modernista.
El soneto “Valium 10” termina diciendo:

¡Ah, pequeña pastilla milagrosa
Que levantas mis nervios de su fosa
Con un responso de dopada fiesta!

O su originalísimo poema “Dislate con pastillas”, que es uno de sus “clásicos”, dice:

Pertranquil
Esencial
Pankreoflat
Flaminón
Peridex
Baralgina
Tioctán
Persantín
Buscopax
Ingapirina
Mosaico adocenado
Del templo drogadicto
Que oficia diariamente
En mis entrañas
(todo para que el hígado
El insomnio los nervios
El músculo cardíaco
Los dedos que hormiguean
Retracen los relojes
Que marcan sin remedio
El infallable paso vencedor de la muerte).
La lírica de Ileana siempre fue grandilocuente. Una lírica que empezó despidiéndose. Volviéndose eco de la muerte en carne viva. En viva imagen. Los motivos poéticos cambian en ella. Hay veces que su poética regresa a ver el camino común de la poesía social, y entonces, aunque tratando de huir del fácil cartel, cae en él, y cae con razón, porque la época lo ameritaba (y lo sigue ameritando aún). Aunque esa poesía se entierre en el olvido, la poesía de Ileana es una novedad, cuando, con esa chispa de humor corrosivo y negro, con esa ironía punzante de fauces desgarradoras, extrae enormes zarpazos de estupenda lírica humorística, que se enlaza con tristísimos versos, en donde se deja ver la preocupación del oficio y de la época. El poema “El practicismo práctico” se enmarca dentro de este sendero brillante que aún no se descubre a cabalidad en Espinel:

El practicismo práctico sugiere que me case
con un buen comerciante
/.../

Mi madre de mi alma
está de acuerdo en esto.
Y lo mismo mi abuela,
mi tía,
mi cuñado,
mis dos lindos hermanos
y todos los amigos de mi querida gente...

De la raíz más honda del practicismo, brota:
"Ileana, un comerciante... ¡Un comerciante, Ileana!".
Pero Ileana,
la tonta,
la lírica,
la loca
se casa
-si se casa-
con un poeta pobre.

De enorme visión crítica, y gran lectora de poesía hasta el día en que murió, Espinel siempre desarrollo una poética de las cosas. Diría más bien de los hechos que tienen que ver con la vida, pero con lo ideal de la vida. Su poema “balance mortal”, un texto con sórdidas imágenes que expelen como figuras patéticas de indudable calidad, se dejan leer en este texto: "Alma y carne gimiendo un féretro esperandoa veces sin almuerzo otras veces sin cenapara honor de la glándula que engorda mi osamenta tres litros diarios de agua de boldo para el mal que detiene mis pasos que siembra mi antológica mi suave piel nevada de verdes rosas lívidas".

domingo, octubre 29, 2006

DOS BELLOS LIBROS EN MI ESCRITORIO

Dos bellísimos libros de poesía he recibido esta semana con una emoción verdadera. Los dos son libros que contienen una poesía reunida por los años y las experiencias de sus autores. La poesía del poeta riobambeño Manuel Zabala Ruiz, publicada en las bellas ediciones de Poesía junta en la casa de la Cultura, en su número 5.
El poeta Manuel Zabala Ruiz siempre ha permanecido en un anonimato extraño. Su obra parquísima y trabajada hasta la saciedad la hemos conocido en solo cuatro libros. Su Obra Poética Completa, publicado en Libresa hace ya ocho años, fue el punto para que Zabala sea reconocido en el país. En dicho libro, que tuve la suerte de editar, se publica prácticamente toda su obra. El libro de poesía junta trae unos 20 poemas nuevos que se han dado desde ese tiempo hasta ahora. La parquedad y la madurez de la poesía de Zabala, la mínima obra poética de este autor único, humilde hasta los límites de la carencia de vanidad, ese aplomo de hombre recto lo hacen POETA de verdad. Me ha extrañado que en la solapa del libro de Poesía Junta que se llama como su primer libro "La risa encadenada", pero que en las páginas interiores figura el nombre como Obra póética completa, se escriban títulos de los libros de Manuel Zabala que nunca se han publicado. Me sueña extraño, ya que conozco tanto la poesía de Zabala y a él mismo, encontrar que figuran como su bibliografía las partes en las que él, en 1998 dividió su obra. Creo que debería haber más cuidado en la Casa de la Cultura para no cometer estas equivocaciones tontas. La poesía de Manuel Zabala está absolutamente reafirmanda en la poesía de nuestro país y de América. Zabala es un caso peculiar y único. Pocos han sabido manejar a la perfección la métrica y la rima pero con figuras estilísticas contemporáneas. Su poesía es una isla en el Ecuador.

El otro libro al que me refiero es a AJUAR DE CAL de Eduardo Villacís Meythaler. Bellísima edición cuidada por Nicole Ruam, la entrañable compañera del poeta Jorge Enrique Adoum, que se embarcó por los caminos de la edición desde hace unos tres años. Villacís, como Zabala, no han sido poetas del mundillo, han sido parcos a veces en exceso y no han sabido "autopromocionarse" en las palestras de la escritura de nuestro país. Sin embargo la poesía de ellos sale sola. Y esto si es verdad. Esta poesía se presenta hermosamente editada, con bellas ilustraciones de su hijo.
La poesía de Villacís Meythaler me gustó mucho desde que la conocí. Hace muchísimos años compré su bello libro titulado "Dieta sin sol", que esta en la Colección Básica de Escritores Ecuatorianos de la Casa de la Cultura. Su poetica tiene una referencia en el tema de la enfermedad. Villacís es médico cardiólogo de gran prestifgio en Quito. Esto ha permitido a esta alma sensible recoger las experencias del dolor de la enfermedad, de la lucha con la muerte, pero sobre todo de la lucha del galeno frente a la responsabilidad del dolor. Es algo así como la misma poesía o como lo cataloga Adoum "dos veces médico del corazón". Ileana Espinel y Eduardo Villacís Meythaler pieso que son los dos más grandes poetas del Ecuador que han tomado el tema de la enfermedad como un tema poétizable y lo han sabido hacer con absoluta paciencia y con verdadera poesía.

Dos libros con poesía y con poetas fuera del canon. Eso es lo importante. Estos dos poetas no pertenecen a ningún mundillo. no han sido consagrados en universidades ni son los "gurus" de ningun grupo. Son poetas y están libres. Y ya tienen sus años.
Y el lector debería homenajearlos en vida. El homenaje es simple: hay que leerlos.

jueves, octubre 26, 2006

Los Tiempos de la Crisis

Siento que una crisis se va a acentar en nuestro paìs. Los tiempos de crisis sirven siempre para pensar. En esos tiempos se desarrolla siempre la bonanza del pensamiento. Las vacas flacas siempre nos hacen pensar en vacas gordas, en otros caminos.
Pienso que le hace falta al Ecuador analizar la figura del ave fenix mitològico. "De las cenizas renaceràs". Del fango creceràn narcisos blancos que poblaràn de belleza los nuevos tiempos.
Nuestro malestar frente a la visiòn del Paìs en los pròximos años, sin un cambio definitorio, sin un verdadero sendero en donde se vean resultados nuevos, nos harà madurar. Hacia allà vamos, hacia la crisis. Un duro dolor de vida nos espera y en este tiempo debemos pedir que cada zapatero forje su mejor zapato.
Siempre me han dicho que cuando uno està enamorado no debe escribir. Debe esperar los momentos duros para fortalecer su lenguaje, para medir su creatividad en seco y no en la humedad del amor que siempre conduce a los peores efectos. El amor es el poema, es la felicidad. Y con felicidad no se crea, a lo mejor y hasta se recrea, pero nada màs.

En crisis se han escrito las màs grandes obras y en crisis se han forjado los màs altos pensadores y filòsofos. De las grandes dictaduras han salido los màs enormes ejemplares de la escritura. De las màs horrendas crisis econòmicas y sociales, de los paìses envueltos en los màs energumenos poderes se han formado la màs sofisticadas vanguardias que hacen cambiar el canon de vida y de arte.

El dolor es creativo. Siempre. Solo del dolor uno puede purgarse con arte, con creatividad, con ingenio.

Estoy buscàndole el consuelo a nuestro dolor como naciòn. Sin crisis no hubiera nacido la generaciòn del 27 y Cernuda no hubiera escrito su màs honda y terrible poesìa, ni Huidobro hubierase creido Dios, ni Neruda se hubiera entregado a la misiòn de poetizar a las cosas. Por las crisis terribles de Colombia, este paìs se ha volcado a recuperar su naciòn con fuerza y vitalidad.

Los ecuatorianos todavìa vivimos el letargo de la nada. Recuerdo el nombre de un poemario de Vicente Robalino que se llama "Pòngase de una vez en desacuerdo". Creo que ese es el tìtulo que este paìs merece en la actualidad. Todos estamos de acuerdo con la nada. Lo que parece ser no es. Lo que gritamos se borra con el codo del grito. No hay posiciòn antagònica. Todos estamos en el mismo barco, en las mismas aguas del rìo de Heràclito.

La crisis a lo mejor nos salva.

lunes, octubre 16, 2006

la radiografía de la Patria

Ayer el país se declaró ignorante. Y es penoso decirl. Porque, más que en un candidato, yo tenía fe en el país, como tal, en que al fin, podríamos ponernos de acuerdo y romper con el yugo de los de siempre. Pero no. El señor Noboa y su chequera está primero y esto es lo que me hace reflexionar sobre una tesis que tenía la esperanza de que sea falsa: un país ignorante es ingobernable y terco (esta tercero Gutierrez). No puedo creer que Alvaro Noboa esté primero. No me cabe en la cabeza esta situación. Un hombre que apenas articula palabra, que en su contextura física ya se puede notar un cierto mal congénito. Que su nivel académico es visiblemente carente de sustento y que sabemos que es el hombre más rico del país, el gran gamonal de la explotación, el quiché de los oligarcas, el niño rico que quiere jugar al presidente porque ya ha jugado a todo lo demás.

No entiendo al país. Las elecciones son, sin duda, el verdadero índice de lecturabilidad en este país. Si en el Ecuador no se lee, las elecciones nos han comprobado efectivamente esta situación. La gente no lee nada, la gente es el lobo de la gente, ahora sí, de manera real. Qué pena de país, que desolación.

Aquí cabe un verso terrible de una poeta ecuatoriana: "El mundo a esta maldita hora no está para poesías". Y es verdad. La elección es el espejo de la Patria, y la Patria está enferma, porque vive en la ignorancia, porque no puede leer porque, a lo mejor, el hambre se instala en su organismo más que la gana de leer.

El Ecuador está creyendo que un rico va a ser rico al resto. Hay que leer historia, hay que leer filosofía, hay que entender un poco el proceso en base a la historicidad. La cosa no es rosa.

Ahora sí que mi apoyo es indudable para Rafael Correa. Y no importan los bananazos que reciba. Tengo tanta lástima por este país que los recibiré y hasta es muy posible que me los coma.

lunes, septiembre 25, 2006

AMINTA

Aminta Buenaño presentó su libro en Quito. Una gran organización por parte del Área de la mujer de la Casa de la Cultura. Las intervenciones críticas estuvieron a cargo de Viviana Cordero y Leonor Bravo, quienes fueron madrinas de dicho evento. Toty Rodríguez con melodiosa y sugestiva voz hizo que el oyente entrase directo a los cuentos femeninos del libro de Buenaño "Mujeres Divinas". Me encantó conocer personalmente a Aminta. una mujer equilibrada, que conoce lo que hace y lo hace bien, con absoluta responsabilidad y con verdadero amor por las palabras. El texto de Viviana Cordero fue soberbio. Lamento no poder decir lo mismo del de Leonor Bravo, escritora de literatura infantil. Un selecto grupo de personas escuchó a Aminta en el bellísimo tearo Prometeo de Quito, mientras ella y sus amigas escritoras y actrices hablaban, solo habitaba el silencio. Un enorme respeto y una enorme afinidad por su discurso se dejó notar. Bello recado el de Aminta. He leído algunos de sus cuentos y los encuentro encantadores. Fue placentero su presencia por este Quito que ya se prepara para llover. Pero si así llueve, que no escampe...

sábado, septiembre 16, 2006

EL DIOS DE LA MEMORIA DE CARMEN SOSA

Las doce historias que contiene este libro corren airosas como libres jilgueros, cantando a viva voz el triunfo del verdadero cuentista: Haberle puesto el punto final a su narración luego de luchar por la condensación, la tensión y el esfuerzo. Como buena poeta que es, Carmen Sosa Cevallos, lleva estos textos por los derroteros más líricos del paisaje interno de los personajes que viven y pueblan estas historias que se afirman a la tradición de la narratología.
Algo de tristeza hay por estas líneas; algo de añoranza, pero se respira libertad por todos los costados, y se vive en el texto: se respira al aire de los personajes. El lector es casi un actor más de estos delicados y cuidados relatos en donde se hace notar una voz nueva que quiere contar, así, con la humildad con que Homero creo la ficción y nunca pudo dividirla de la realidad. Ni más ni menos.

Carmen Sosa publicó en el año 2004 su libro de poesía "Un océano en la piel". Es Doctora en Letras y Literatura y Profesora.
Aquí una muestra de su trabajo.

Teorema para el final de tu tiempo


A Toñito García Sosa
En realidad no entiendo hasta ahora por qué la gente dice que estoy loco. Mire, señor juez, ese día estaba ya a punto de enloquecer. Pero solo a punto. La verdad es que a mí me cogió la tristeza, la nostalgia, la angustia en el punto más débil de mi ser... Tendría que contarle antes algo sobre el lugar en donde me hallaba. Era un cuarto pequeño, oscuro, tan oscuro que para que entrara el sol yo debía salir. No contaba con una sala ni dormitorio ni desván ni nada. Un solo cuarto, Señor Juez, uno solo.

Mi sombra inquisidora era mi único reflejo porque además tengo terror a los espejos, entonces no quiero jamás a uno cerca de mi figura La cuestión es que en ese adorable silencio, el tic tac del reloj me acompañaba siempre. Hasta casi podría decir que me acostumbré a él y por años estuve pendiente de limpiar el polvo y la telaraña que de vez en cuando se posaban sobre él. Al mismo tiempo, Señor Juez, que yo compraba el pan para mi café nocturno, compraba pilas para su vida, pero después, señor juez, como todo cambia, también cambió mi tolerancia hacia él y, poco a poco, empecé a odiarle, aprendí a despreciarle y le dejé ahí, lleno de polvo, lleno de telarañas, lleno de desperdicios y excremento de los moscos, le dejé ahí pero, señor juez, las pilas jamás se apagaron, siguieron haciendo caminar ese maldito horero y ese minutero que se llevó toda mi ira y a cambio me dejó toneladas de angustia.

Yo no sé, pero esa rara eternidad de la vida de las malditas pilas debió haber sido hechura del diablo, quien más, señor juez, quien más que el diablo que rondaba el hueco en el que vivía.

Esa noche, señor juez, era la décimo segunda vez que conté mi noche de insomnio. Ya no era posible. Entonces, en un ataque de cordura, levanté mi mano poderosa y arranqué el reloj de un solo tirón de la pared. Era de ver como cayó pesadamente sobre la tabla irregular de mi cuartucho. Entonces ahí empezó todo. Primero di golpes en la mitad de su cara, luego cercené sus orejas, con toda la venganza arranqué de su redondez la epidermis de sus horas y sus números se fueron al carajo. Pero la necedad de este reloj señor juez, era tal que seguía sonando su maldito tic-tac. Tic-tac, tic-tac, en mis oídos, tic-tac en mi piel, tic-tac en mi memoria, tic-tac en mi conciencia, hasta cuando arranqué su horero, minutero y segundero empecé a saltar sobre lo que quedaba de su cuerpo hasta verlo convertido por fin en miles de trozos. Solo cuando experimenté su silencio profundo pude respirar tranquilo. Pero, señor juez, a la final fui condescendiente con él, porque, vea, con una escoba recogí sus desperdicios de tiempo y los deposité en una caja, fui al cementerio y le otorgué un funeral digno, acorde a su función. También el reloj de la torre del parque acompañó su entierro con su música. Fue un acorde hermoso de seis campanadas que retumbaron la paz del panteón y estoy seguro que llegaran hasta el cielo acompañando su viaje final.

Yo creo, señor juez, que no podía ni tenía derecho a pedirme más. Ese día, para mí, se convirtió en el más feliz de mi pobre existencia y hasta las margaritas que llevé olían diferente.

Hoy son tres meses de tal acontecimiento y las cosas siguen siendo raras, señor juez, tan raras que, de un tiempo a esta parte, yo no logro olvidar la vida y existencia de ese maldito y querido reloj. Es como que en cada noche su recuerdo vuelve a mí y en muchas ocasiones he sentido su presencia.

Mire usted, en algunas ocasiones he vuelto a ver al reloj. Siento que se sienta junto a mí, que se acuesta junto a mí y hasta que, de vez en cuando, levanta mi sábana y se dedica a halarme los pies. Siento, señor juez, que él no descansa finalmente. La otra noche pasé por la iglesia y le pedí al padre que diera una misa en honor a su memoria, claro, él, inicialmente, se negó, pero a la final lo hizo, y le dedicamos unas cuántas oraciones a mi inmemorial reloj, fiel cómplice de mi forma de matar el tiempo, víctima de mi ataque de no hacer nada, reloj, ex cantador del tiempo que pasa sin volver, cajita de recuerdos, soportadora de mi más grande crimen.

Pero ni con esas, señor juez y, mire, ese tic-tac sigue en mi conciencia. Entonces yo creo que con su música me está exigiendo que venga hasta usted y confiese mi crimen, para que sea usted quien finalmente decida mi destino.

En todo caso, señor juez, usted se servirá leer mi expediente y, si es el caso, aplicar todo el peso de la ley.

Aquí tiene usted. Mi declaración se titula “ASESINO POR DESESPERACIÓN”. Me acuso ante usted y ante todos los relojes del mundo.
Quedando usted En libertad de cambiar el nombre de mi denuncia en la forma que usted creyere conveniente.

En sus manos y con su venia, señor juez.

El juez tomó la palabra: Administrando justicia en nombre de la República y por Autoridad de la ley he quedado enormemente sorprendido al escuchar su declaración de carácter oral, por lo que ha sido necesario recurrir a su declaración escrita para llegar al fondo de todo lo ocurrido. Más, por muchas lecturas que he realizado, no encuentro justificación alguna a su grave falta. El orden de los acontecimientos sucedidos determinan su alto y total grado de culpabilidad. Pues no concibo como es posible que usted haya tenido la astucia y osadía de atentar contra un ser completamente sano y normal; un ser que gozaba de todas sus facultades físicas y mentales y haya atentado contra él propinándole un terrible sufrimiento hasta causarle su muerte. Deberá usted saber y aprender que la vida y el tiempo que él representaba son, por demás, sagrados.

Por tanto, y apoyándome en el artículo número 450 del Código Penal vigente, en su totalidad. Y, además, por contravenir en los incisos 1 y 2; que en resumen se refieren al asesinato con alevosía y ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido, en mi calidad de Juez de la República que usted pisa, y a las 21 lunas de un mes por demás sombreado, le otorgaré mi sentencia.

Le solicito ponerse de pie para escuchar:

Por su actuación ha sido usted declarado CULPABLE y le condeno a 12 años de intensa recolección de relojes dañados para su total reparación, para que ellos vuelvan a la vida con su salud restablecida. Además deberá usted prepararse durante todo este tiempo en técnicas sicológicas, a fin de que la salud mental y psíquica de estos bien logrados aparatos no sufra resquebrajamiento alguno y puedan formar parte de la sociedad como seres normales.
Con la facultad que la Ley me otorga doy a este juicio penal el carácter de “Cosa Juzgada”.
Notifíquese en su Casillero Judicial y publíquese en todos los medios de información de mayor circulación del país, para sentar firmes precedentes .
¡¡¡HE DICHO !!!

martes, septiembre 12, 2006

NOVEDADES DE ANGEL

El Sello ELANGEL Editor prepara novedades para fin de año, por eso mismo no he podido escribir en este tiempo en el blog, pero ahí les va algunos avances:

En la Colección "El Angel terrible" presentaremos el nuevo libro de Iván Oñate, un bello tomo con una poesía madura y fresca en base a una propuesta bien interesante.

La poesía de Franklín Ordoñez, un bello libro de amor y desgarro. Un mínimo tomo que está a las puertas del horno.

Los monologos de Viviana Cordero. Las últimas obras de teatro que fueron dirigidas por el escritora saldrán en un solo tomo. Las femeneidades distintas de María Magdalena y la Torera, personajes discimiles que Viviana hace hablar.

Por otro lado en la Nueva colección BOLSILLO DE ANGEL aprecerán:

La tercera edición del "El teatro de los monstruos" y "El paraiso de Ariana" de Viviana Cordero, así como "Todos los cuentos" de Elsy Santillán Flor.

Nuestro nuevo formato de bolsillo entra con pie bueno al mundo del libro.

Y ya circula fuera de colección el libro "El dios de la memoria" de Carmen Sosa Cevallos, que será presentado el día Viernes 15 de septiembre. Las apreciaciones críticas estarán a cargo de Soledad Córdova y Galo Mora Witt.

viernes, septiembre 01, 2006

LA TOYA TOBAR

Victoria Tobar,(ambateña 1943), escritora, activista y ejecutora cultural por más de cuatro décadas, colaboradora en la prensa hablada y escrita, como editorialista, articulista; participante en innúmeros recitales poéticos, en coloquios, paneles, incursiona también en el cuento, el relato, tiene seis poemarios publicados. Directora de la CCE Núcleo de Tungurahua, miembro de la Casa de Montalvo. Su último libro “Poesía despeinada” ha sido publicado bajo el sello editorial ELANGEL Editor, en la Colección “El Angel terrible” No. 3. A continuación una muestra al azar de su poesía:

Escena íntima

El fuego está dentro
retozando en una chimenea.
Afuera llueve.
El fuego está dentro
retozando en la piel.
Un gato ajeno a todo duerme.


Nocturno pequeñito

La noche
en el hogar
es una cobija
azul oscuro
que protege los sueños.
Lo contemporáneo
Estos versos son últimos
pero no finales,
son de temporada.
del tráfago reciente
como el pan.
Estos versos
son el preludio
de mi desconocida de mañana.
Mi victoria futura,
mi futura victoria.


Divertimentos

Los días se atropellan,
unos a otros.
Si siguen así,
la vida se acabará
muy pronto.
Las horas se pisotean
son las seis de la mañana
y recién desconecté mis neuronas
a las doce de la noche.
El vértigo es consuetudinario
y alborota en el despertador.

Mi siquiatra es un diccionario
Juego con las fichas más divinas del mundo.
Descubro mi ser primigenio, elemental, paradójicamente trascendente.
Son ellas las amo
No, no es cierto,
Adoro las palabras.

La gripe

Unos vulgares virus, me atan a las cobijas,
me pegan a las sábanas, me confinan a las reducidas dimensiones de mi cama.
Esta enfermedad es una delicia, solo: agua, limón y Saramago.
El cuerpo es una caja de sorpresas. El catarro una sucesión de espasmo jubilosos.
Y mis neuronas felices y excitadas con el Evangelio según Jesucristo.


Victoria

Mi nombre es un tema recurrente. Fastidioso
Fue difícil acomodarme a tan triunfal significado.
Solo después del medio siglo
aprendí a dominarlo,
supe que no es un título,
ni una convocatoria,
ni un apodo para disimular una derrota.
Solo un sonido usual, convencional, identificatorio,
….como todos los nombres…