lunes, noviembre 20, 2006

LA BRONCA DE CUEVA Y DONOSO (CON PALACIO EN LA MITAD)

Leo extrañado la tremenda "bronca" que ha suscitado un artículo en el blogs de "Buseta de papel" sobre Pablo Palacio, visto por la lucidez del "quiteñocentrista" Agustín Cueva, probablemente el más importante sociólogo literario de los años sesenta (y, quien sabe, el único), el cimentador del "tzantzismo" y de la generación de narradores de esa generación. En medio del comentario de Cueva sobre la "sobredimensión" de Palacio en nuestra literatura, salta la apasionada voz del sociólogo de Quito contra Miguel Donoso Pareja, un talentoso escritor (poeta sobretodo, aunque la crítica diga que es un "enorme" prosista y un "crítico" de quilates -diría más bien que es un talentoso insultador profesional, a la manera de Montalvo y de Humberto Mata-. Miguel Donoso siempre ha despertado ciertas pasiones contra otros creadores del país: Pérez Torres, Javier Váscones, Alsino Ramírez, Sacoto, etc. han sido flanco de sus mordaces comentarios que, sin tregua, se han regado por todo el "mundillo" literario como una epidemia. Y como a la gente le encanta los insultos, las broncas directas, entonces Miguel está en nuestras conciencias como un valiente principe que lucha por conservar los límites del imperio. Pero tanto Palacio, Miguel y Cueva están más allá del bien y del mal. Ya han tocado las nubes delicadas del Olimpo "criollo" y ya no van a interferir directamente en nuestra visión.
Creo, como Cueva, que es muy bueno desmitificar a los grandes escritores. Esto ha sido trabajo también de Donoso Pareja: ha aplastado a los mitos hasta las últimas consecuencias, los ha pulverizado y, luego, -esto es lo que siento- se sienta a ver si vuelven a volar.
Por favor, amigos, estamos en el Ecuador, un país que hace lo que la comidilla dice, lo que, según Francis Bacon, el gran filósofo inglés llamaría: los ídolos del mercado. Nos dejamos llevar por lo que oímos. Me parece bien que Cueva haya dicho lo que haya dicho. Y que Donoso defienda a Palacio. Creo que Cueva y Donoso tienen razón, los dos por igual. Lo que me causa cierta risa socarrona es pensar que por la publicación de este artículo se quiera hacernos pensar que los "presentadores" del artículo tienen algo de truculenta venganza con Donoso, pienso que eso si es caer en la peor de las enlodadas charcas del provincianismo. Y, probablemente, no faltará quien diga que estoy hablando así, atacando a Donoso, porque alguna vez él también se metió con mi obra. Otros dirán que defiendo a los buseteros y que por lo tanto hay algo oculto allí. Y tantas cosas que se dicen. Por eso no me gusta intervenir en este tipo de discusiones blogeras.
Donoso y Cueva son figuras polémicas de nuestra literatura. Son apasionados públicos que enriquecieron el pobre panorama literario con sus reflexiones, y hay que respetarlos y leerlos con pasión crítica, pero sin buscar la quinta pata al gato. Palacio sigue en nuestras lecturas. No es obligación que nos guste.
Hay que saber diferenciar el "borreguismo" del gusto al verdadero gusto. Siempre se cae en el canon, aunque intentemos hacernos el quite. Y eso si me parece terrible. Angustioso y terrible.

2 comentarios:

Alicia Dadá y Asesina sin sueldo dijo...

Haces bien al no participar en las discusiones.
Como soy inmadura yo si me meti.
Pero como llorare porque las capillas me ignoran.
Saludos Xavier, aunque no concuerdo con todo el articulo, muy interesante esta.

fernando naranjo dijo...

El blogg de los buseteros está a reventar así que, de puro metido, aprovecho el del náufrago y, de entrada, me arranco una confesión que me releva de pruebas: no siempre leo autores con fecha de contexto; de manera que cuando Cueva dijo todo lo que dijo sobre PP, diantre, qué pena. O sea que todo lo que creía sobre PP no era tan cierto. Craso error de jóvenes reacciones y de jóvenes lecturas; ¿pero qué pasa si el hábito persiste y dentro de 500 años la exacta ubicación histórica del PP realista o vanguardista ni se note? Pues dentro de ese medio milenio una cosa seguirá importando: ¿por qué escribió como lo hizo? ¡Qué descaro, que desenfado el suyo, qué normalidad la de su fabulación! Porque se nota: hay fábula en PP. Y como en toda fábula que se precie de tal, los animales hablan para que el peso de la moraleja o la exhortación gravite y gravite... ¿Y no son medio animalescos los personajes de PP? Despojados de su media humanidad, los personajes aparecen paseando sus animalescas posturas, encerrando (encriptar suena más bonito) algún oscuro propósito... porque hasta hablan, como cristianos, ¿no? Así que allá estamos, preguntándonos cómo decodificar la fábula. Me preocupo un poco menos que ustedes porque pronto ha de salir a la luz un trabajo inspirado, naturalmente, en PP, donde su autora, la escritora Gilda Holst encuentra una serie de claves urbanas realmente intrigantes, colocadas por PP en sus obras de manera premeditada... ¿Para qué? ¿Por qué inventar un código que precise un exégeta del futuro?
Ya los veo releyendo sus libros con nuevas miradas, y volverá a inquietarnos la sintaxis de la doble y única mujer, y hasta es posible que otro bloggero vuelva a publicar esa larga letanía donde Cueva, a toda costa, insistirá en persuadir a los nuevos lectores, qué ingenuo es admirar a PP. Naturalmente no hay cómo hacerle caso.